5 señales de posible violencia en las parejas adolescentes

La violencia en las parejas adolescentes es mucho más frecuente de lo que podemos imaginar. ¿Qué es lo que estamos haciendo mal? Prestar atención a todas las señales será importante.
5 señales de posible violencia en las parejas adolescentes
Elena Sanz

Revisado y aprobado por la psicóloga Elena Sanz el 24 septiembre, 2021.

Escrito por Raquel Lemos Rodríguez, 24 septiembre, 2021

Última actualización: 24 septiembre, 2021

Cuando hablamos de problemas en las parejas, siempre nos vienen a la cabeza personas adultas. Sin embargo, conviene darle voz a la violencia en las parejas adolescentes y tratar el tema con mayor profundidad.

¿Por qué es tan importante esto? Porque los padres pueden detectar si hay violencia en las parejas adolescentes para frenar este tipo de situación tan dañina en los más jóvenes.

Hoy vamos a hacer un recorrido por las estadísticas, los tipos de agresividad en las parejas adolescentes, las señales que no se deben pasar por alto y algunos consejos para prevenir este tipo de situaciones. La violencia continúa siendo un tema frecuente. Es el momento de hacer todo lo posible para cambiar esto.

¿Qué dicen las estadísticas sobre la violencia en las parejas adolescentes?

Los datos sobre la violencia en las parejas adolescentes son estremecedores. Según los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC), 1 de cada 11 estudiantes de secundaria ha sufrido algún tipo de violencia por parte de su pareja en el último año. También informan que 1 de cada 8 mujeres han experimentado violencia sexual durante su noviazgo.

Con todo, desde el Instituto de la Juventud (INJUVE) se proporcionan datos que estiman que entre un 3 % y un 24 % de las mujeres fueron forzadas en su primera experiencia sexual. Quizás, tras esta actualización, sea el momento de ponerle fin a todo esto.

Pero a pesar de que estos datos están más centrados en las mujeres que en los hombres, ¿los adolescentes no sufren violencia por parte de sus parejas? Lo cierto es que sí. Los hombres, según los CDC, han experimentado violencia en un porcentaje algo más bajo (14 %).



Tipos de violencia en las parejas adolescentes

La violencia en las parejas adolescentes puede ser de varios tipos. La primera es la física, aunque no hace falta una paliza para que se considere así. Dar bofetones, apartar de manera brusca, empujar o lastimar es una agresión.

En segundo lugar está la violencia psicológica, que es la más difícil de detectar. Este tipo es muy sutil, merma la confianza del otro y la autoestima para facilitar la manipulación. Es una violencia desgarradora.

Después nos encontramos con un tipo de violencia del que ya hemos hablado en las estadísticas: la sexual. Tocar de forma que no desea la otra persona, forzarla a mantener relaciones, publicar imágenes íntimas sin su consentimiento. Todo esto también es violencia.

Finalmente, uno de los últimos tipos es el acecho. Espiar a la pareja, controlarla, perseguirla. Esto provoca un gran temor en la otra persona, que se siente intimidada y puede limitar sus actividades en solitario.

Violencia sexual en pareja adolescente.
La violencia en las parejas adolescentes puede ser física, verbal, psicológica, sexual y hasta de acecho.

Signos de violencia en las parejas adolescentes

Ahora que ya conocemos un poco más sobre la violencia en las parejas adolescentes, ¿cómo los padres la pueden detectar? Es cierto que se encuentran en una etapa complicada, en la que los cambios de humor y encerrarse en sí mismos pueden dificultar la comunicación sobre este tema. Por lo tanto, es muy importante que los padres estén atentos y con los ojos bien abiertos.

1. Se aíslan de sus amistades

La adolescencia es una etapa en la que los amigos son muy importantes. Si un joven empieza a no salir con sus amigos, solamente con su pareja, esto es una señal de alarma. A menos que sea muy tímido o se encuentre en un instituto nuevo, no es normal que no tenga tiempo para sus amistades.

2. Tienen marcas en su cuerpo

Otra de las señales de alarma de violencia en la adolescencia son las marcas en el cuerpo. Si los jóvenes empiezan a cubrirse determinadas partes cuando hace calor o hay algunos días que se maquillan demasiado, se puede sospechar que algo ocurre.

3. Su temperamento es explosivo

Es normal que los padres pregunten lo que está pasando al notar algunas de las señales de alerta anteriores o al pedir que el joven les hable de su relación de pareja. Si la reacción es explosiva y demasiado excesiva, hay que sospechar que algo ocurre.

4. Se controlan las redes sociales

Para poder ejercer la violencia, las parejas adolescentes suelen tener las contraseñas de sus redes sociales y del propio móvil. Esto no es normal y los padres deben estar prevenidos e intentar hablar con sus hijos sobre ello. Es una alerta.



5. Hay humillaciones

Las humillaciones, las malas palabras, el intentar menospreciar al otro. Todo esto es señal de violencia en las parejas adolescentes. Cuando estén en casa, los padres deben prestar atención.

Signos de violencia en las parejas adolescentes.
La violencia puede disfrazarse y no ser tan obvia. Por eso los padres necesitan estar atentos.

¿Cómo prevenir que esto ocurra?

Es normal que los padres se sientan impotentes ante esta situación. Por eso, para solucionar el problema es fundamental intentar hablar con los hijos y ponerse en manos de profesionales especializados en violencia de parejas adolescentes.

Para prevenir es importante que haya comunicación en el hogar sobre este tema y sobre las conductas que no se deben permitir en una relación de pareja. Además, se puede llamar al teléfono 900 20 20 10 en España. Indaga cuáles son las vías de ayuda y contacto en tu país, que seguro las hay.



  • Dalouh, R., & Ayala, E. S. (2020). La educación en valores como prevención de la violencia en parejas adolescentes en entornos transculturales. PUBLICACIONES50(1), 61-81.
  • López Gonzalez, E. (2020). Violencia de género en adolescentes.
  • Perea, L. G., & Viejo, C. (2020). Mitos del Amor Romántico y Calidad en las Relaciones Sentimentales Adolescentes. Revista Iberoamericana de Psicología13(1), 151-161.