¿Qué son las técnicas de lectura rápida y cuándo son útiles?

Saber leer rápidamente resulta muy conveniente en estos días, en especial por la gran cantidad de información a la que estamos expuestos. A continuación presentamos algunas técnicas para su desarrollo.
¿Qué son las técnicas de lectura rápida y cuándo son útiles?
Maria Alejandra Morgado Cusati

Escrito y verificado por la filósofa Maria Alejandra Morgado Cusati el 10 marzo, 2021.

Última actualización: 10 marzo, 2021

Hoy en día es común que procesemos una gran cantidad de información escrita, bien sea en correos electrónicos, sitios en internet, informes del trabajo, redes sociales, libros de formación. Por lo tanto, deseamos tener una lectura más rápida. Así podríamos aprovechar el tiempo y mantenernos informados.

La buena noticia es que es posible incrementar la velocidad con la que leemos. El promedio de lectura se encuentra entre las 150 y 250 palabras por minuto (ppm). Si se ponen en práctica una serie de técnicas es posible incrementar el ritmo y poder leer hasta 700 ppm.

Si quieres saber en qué consisten estás técnicas de lectura rápida y cuándo son útiles practicarlas, sigue leyendo.

¿Qué es la lectura rápida?

La lectura rápida es el proceso mediante el que la persona identifica y asimila oraciones enteras con una ojeada, en lugar de reconocer cada palabra de forma individual. Algunas personas nacen con esta habilidad, pero aquellos que no la tenemos podemos desarrollarla con la práctica.

Con la lectura veloz no se busca sacrificar la comprensión. Al contrario, su efectividad radica en lograr un balance entre el ritmo y el análisis global del contenido. Por lo tanto, lo ideal es entender el significado del texto sin desperdiciar el tiempo.

Existen estudios que sugieren que la lectura rápida (siempre y cuando se haga adecuadamente) es más productiva la lenta. En especial para aquellas personas que deben procesar y manejar mucha información escrita durante el día.

Entre los beneficios destacan los siguientes:

  • Permite leer, comprender y analizar el texto en menos tiempo.
  • Desarrolla la capacidad de asociación entre conceptos conocidos y nuevos.
  • Afina el reconocimiento de ideas principales.
  • Produce menos cansancio visual.
  • Aumenta la habilidad lingüística.

¿Cuándo puede ser útil la lectura rápida?

Este proceso resulta provechoso en las siguientes circunstancias:

  • Si tienes dificultad para la lectura: retrocedes en el texto para poder comprender la idea central o lees más lento de lo normal. Las técnicas de lectura rápida pueden ayudarte a potenciar tu habilidad lectora.
  • Requieres documentarte sobre un tema de lectura sencilla o que ya conoces.
  • Cuando necesitas comprender únicamente los argumentos básicos o las conclusiones de un material escrito.
  • Si tienes la intención de volver a examinar detalladamente el texto en otro momento. Un estudio comprobó que echarle una ojeada al material puede mejorar la comprensión del texto en la segunda vez.
  • Después de haber leído con detenimiento el material. Las revisiones de lecturas rápidas afianzan la información.

¿Cuándo no se recomienda?

Suena maravilloso poder leer y comprender cualquier material escrito en el menor tiempo posible. No obstante, la lectura rápida no es recomendable ni efectiva en todo momento. Se desaconseja en los siguientes escenarios:

  • Cuando debes leer un documento legal o que contenga información compleja. Estos materiales requieren detenimiento. Se ha comprobado que mientras más rápido se lee hay menos comprensión. Aunque la intención de la lectura veloz es lograr el equilibrio entre velocidad y entendimiento, en estos casos lo mejor es apostar a la mayor comprensión posible.
  • Si deseas memorizar algo. Aquí lo mejor es leer lentamente, a menos de 100 palabras por minuto.

Técnicas de lectura rápida

Adquirir velocidad lectora implica desarrollar destrezas físicas y mentales que requieren de método y práctica. En consecuencia, si quieres aumentar el ritmo de tu lectura es importante que realices una serie de técnicas de forma constante y sistemática.

Asimismo, se aconseja desarrollar estrategias de comprensión, concentración y retención al mismo tiempo.

Evitar la subvocalización

La subvocalización (también conocida como voz interior) consiste en la pronunciación mental de las palabras mientras se lee. Este hábito es una de las principales razones que ralentiza la lectura.

En consecuencia, para leer más rápido es esencial eliminar la subvocalización. Al principio te costará evitar el hábito y creerás que no estás comprendiendo nada de lo que lees. Pero recuerda que es cuestión de constancia y práctica.

Método de puntero

Otra herramienta que ayudará a acelerar el ritmo de lectura es ir señalando la línea que estás leyendo con el dedo índice, un lápiz u otro objeto que sirva de puntero. Esto aumentará el enfoque y la concentración en las palabras.

Escaneo

Es una de las técnicas más utilizadas en la lectura rápida. Consiste en reconocer las ideas principales del contenido mediante un escaneo con los ojos.

No se trata de leer cada palabra, sino en identificar elementos clave del texto. Resulta útil cuando se requieren localizar fechas, nombres y lugares específicos.

Para ello se suele leer la primera oración de cada párrafo y luego se intenta de identificar aquellas frases importantes dentro de cada uno de ellos. También es útil buscar elementos como listas, subtítulos, gráficos e índices. Al finalizar, se hace una integración para captar la idea principal.

Evitar la relectura

Retroceder en el texto suele ser una práctica muy común cuando no estamos comprendiendo. Así, releemos con la finalidad de identificar aquello que nos perdimos y que no nos permite absorber la idea de contenido.

No obstante, esto produce más retraso y tiene un impacto negativo en la comprensión del material.

Desarrollar la comprensión lectora

No sirve de nada leer rápido si no se comprende lo que se está leyendo. Por lo tanto, también es fundamental desarrollar nuestra habilidad para entender el significado del texto.

Para ello te recomendamos lo siguiente:

  • Ampliar tu vocabulario: esto implica aprender nuevas palabras y los diferentes significados que puedan tener en función del contexto.
  • Tomar notas y resumir: al escribir y resumir nos vemos forzados e interpretar la información leída.
  • Conocer el tema principal con antelación: saber de qué trata el texto ayudará a comprender el verdadero significado de las palabras y frases.
  • Hojear el texto antes de leer: esto ayudará a comprender la idea principal.
  • Hacer cuestionamientos: después de hojear el texto se escriben aquellas preguntas que deseas responder con la lectura. Esto ayudará a estructurar el pensamiento y verbalizar las respuestas.

¿Cómo practicar estas técnicas?

Se aconseja aprender una técnica de lectura rápida a la vez y utilizar textos sencillos. En principio, identifica qué modalidad es la más adecuada para ti y practícala lento hasta que reconozcas como hacerlo bien. Luego acelera el ritmo.

Es normal que al comienzo no captes el significado del texto. Pero con la práctica estarás entrenando a tu cerebro a un ritmo de lectura más rápida. La técnica se hará hábito.

Por su parte, existen variedad de libros y cursos en línea que están orientados a ofrecer las herramientas necesarias para adquirir la lectura rápida. Lo ideal es que puedas acceder a uno de ellos y seguir las indicaciones que plantean.

La lectura rápida nos ahorra tiempo

La lectura rápida es una habilidad que se aprende con la práctica. Al comienzo puede resultar difícil, pero lo importante es no dejar de intentarlo.

Para facilitar el proceso crea un ambiente acorde. Es decir, busca un lugar libre de interrupciones y con un tono de luz adecuado. Asimismo, evita leer cuando te sientas cansado o abrumado.

Por último, para que puedas medir tus progresos, evalúa tu ritmo de lectura antes de ensayar las técnicas. Luego monitorea lo que tardas en leer a medida que entrenas. De esta forma, sabrás si los esfuerzos están dando frutos.

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