11 beneficios de jugar con plastilina para los niños

Jugar con plastilina aporta muchos beneficios a los niños. Por medio de este material flexible, los pequeños materializan las figuras que tienen en su imaginación, desarrollando así la creatividad y la motricidad.
11 beneficios de jugar con plastilina para los niños
Marcela Caffulli

Revisado y aprobado por la pediatra Marcela Caffulli.

Escrito por Equipo Editorial

Última actualización: 21 noviembre, 2022

Jugar con plastilina tiene grandes beneficios durante el proceso de desarrollo y aprendizaje de los niños. Con la plastilina, los pequeños de la casa convierten en realidad todas las figuras o formas que tienen en su imaginación.

En efecto, al cumplir el primer año de edad y bajo supervisión del adulto, los niños ya pueden jugar con ella. De esta manera, comienzan a reconocer las texturas y a practicar algunos movimientos de las manos, como amasar, agarrar y modelar el elemento. A continuación, te detallamos 11 beneficios de esta práctica para que la incluyas dentro de la rutina de juegos de tus hijos.

La historia de la plastilina

En Munich, Alemania, en 1880, un farmacéutico de nombre Franz Kolb se hizo eco de la queja de artistas que trabajaban con arcilla. Alegaban que el material se secaba demasiado rápido debido al frío. Así, el inventor se dio a la creación de una masa moldeable que se hacía más blanda con el calor de las manos.

Diecisiete años después, en Inglaterra, William Harbutt, un profesor de arte, también sintió la necesidad de encontrar un material que le brindara a sus estudiantes mejores oportunidades para el moldeado, que fuera liviano y que no se secara tan rápido. Con sales de calcio, gelatina de petróleo y otros materiales hoy desconocidos, creó una masa grisásea, a la que llamó “plasticina” y patentó en 1899.

La plastilina es hoy un plástico flexible que a todos los niños les agrada mucho manipular, ya que puede cambiar de forma, separarse y volverse a unir, sin cambiar en su composición original. Este material fue creado para sustituir la arcilla, la cual se seca y se compacta muy rápido. La puedes conseguir en tiendas de diferentes colores. También, puedes elaborarla de forma casera con aceite, harina, sal, agua y colorante. Aunque para algunas madres representa una preocupación, porque jugar con plastilina significa ensuciarse o dañar la ropa, para otras es un elemento fundamental del aprendizaje.

En el mercado se consigue variedad de plastilinas no tóxicas, pero ninguna es comestible por su cantidad de sal y harina no cocida. Su consumo accidental podría llevar al malestar estomacal, el vómito o la diarrea. Por eso, se recomienda el uso bajo la supervisión del adulto.

¿Qué beneficios ofrece jugar con plastilina?

Para nadie es un secreto que los niños siempre quieren experimentar y conocer cosas nuevas. Si tu pequeño ya tiene más de 1 año, la plastilina puede ser una muy buena opción para entretenerlo. Además de pasar un tiempo estimulando su creatividad, también ofrecerás un beneficio extra a su desarrollo.

En relación con esto, una publicación de la Universidad de Stanford señala que interactuar con este material, contribuye al desarrollo cognitivo, a la expresión artística, a la conexión social y a la satisfacción emocional. Suena interesante, ¿verdad? Sigue leyendo y conoce los beneficios principales de esta actividad.

1. Fomenta la relajación

Jugar con plastilina niños
Su textura y color, sumado a la manipulación que se hace con las manos, ayuda a transmitir una sensación relajante.

Elaborar figuras con plastilina contribuye a la relajación de los niños cuando están demasiado inquietos, ya que para trabajar con este material deben estar sentados, concentrados y tranquilos. Así que, si tu hijo está muy ‘activo’, ayúdale a tener un momento de tranquilidad con esta práctica.



2. Favorece el desarrollo de la motricidad fina

Según la publicación mencionada anteriormente, amasar, separar y luego unir la plastilina, son movimientos que contribuyen con el aprendizaje de la escritura, amarrarse los zapatos o abotonarse la ropa. Además, mejoran la fuerza, la destreza y la agilidad de las manos, en especial de los dedos.

3. Ayuda a identificar los colores

Para algunos niños es un poco difícil el proceso de identificación de los colores. En este sentido, jugar con plastilina es una actividad ideal para que conozcan los diferentes tonos como, por ejemplo, los primarios: azul, rojo y amarillo.

4. Contribuye al aprendizaje de las nociones de cantidades

Beneficios de la plastilina para los niños
Las formas y figuras que se crean con las manos ayuda a comprender el concepto de proporciones y cantidad.

Además de aprender los colores, al moldear la plastilina, los niños empiezan a reconocer la diferencia entre las porciones grandes o pequeñas. Así, poco a poco, podrán mejorar la habilidad de comparar y las habilidades numéricas. Para esto, es fundamental que guíes a tu pequeño en el proceso.

5. Permite el desarrollo de los sentidos

Cuando juegan con plastilina, los niños experimentan con varios sentidos a la vez: el olfato, porque generalmente la plastilina tiene un olor agradable; el tacto, ya que crea diferentes texturas cuando presionan el plástico y, por último, la vista, al formar e identificar las figuras que elaboran.

6. Impulsa la creatividad

Como dijo Picasso: “Todo niño es un artista. El problema es mantener esta habilidad una vez que crecemos”. En este sentido, los niños pueden crear todas las formas que imaginen al jugar con plastilina. Un pedazo de este material se puede convertir en cualquier cosa que pase por la mente del pequeño.

7. Fomenta el trabajo en equipo

Juegos con plastilina para niños
Los deportes no son el único medio para fomentar el trabajo en equipo. Los juegos con plastilina también pueden hacerlo.

Jugar es ideal como actividad en grupo. Además de enseñarlos a compartir los materiales, realizar esta labor puede contribuir a que tu hijo se sienta impulsado a ayudar a otros integrantes a participar en la creación de nuevas figuras.

8. Refuerza la autoestima en los niños

Crear figuras de plastilina ayudaría a aumentar la autoestima de los niños. Se sienten satisfechos al terminar la actividad y ven su trabajo como una ‘obra de arte’ en los momentos en que otra persona los felicita por su creación. ¡No olvides darle la importancia que se merece!

9. Incrementa la capacidad de concentración

Cuando los niños elaboran formas o figuras en plastilina tratan de hacerlo a la perfección, por esta razón, se mantienen concentrados por largo tiempo. Por eso, también es favorable para los padres, ya que no tienen que cambiar de actividad en poco tiempo para distraer al niño.



10. Afirma la autonomía de los niños

En el momento que los niños elaboran sus figuras en plastilina, son ellos los que deciden cómo serán sus creaciones o qué colores son los que van a usar. De este modo, esta acción refuerza la capacidad de tomar decisiones y favorece la autonomía del pequeño.

11. Contribuye en el aprendizaje del lenguaje

Los juegos en plastilina podrían ayudar a ampliar el lenguaje de los niños, ya que tienen que aprender nuevos conceptos para poder expresar el significado de las figuras que hacen. Además, puedes aprovechar para enseñarle a diferenciar otros colores, aparte de los primarios.

Algunas recomendaciones finales

Como ves, la lista de beneficios es bastante extensa. Por todo ello, ¡pon a jugar con plastilina a los niños! Sin embargo, recuerda que siempre lo deben hacer bajo la supervisión de un adulto, ya que es muy probable que se quieran llevar este material a la boca e ingerirlo. La seguridad es lo primero.

En el mercado encontrarás opciones no tóxicas, pero igual puedes intentar con niños menores de tres años fabricar plastilina casera especial para ellos. Muy fácil, solo necesitas harina, aceite, sal y agua. Ya te explicamos cómo.

Toma un envase donde preparar dos tazas de harina y una taza de sal; revuelves bien y sumas cuatro cucharaditas de aceite. Mezclas y finalmente añades una taza de agua. Al tener todos los materiales integrados, lleva a una mesa enharinada para proseguir amasando, hasta tener una masa compacta y homogénea.

Divídela en bolitas y sigue amasándolas untándole de a poco colorante comestible. A cada bolita un color. Se conservan envueltas en papel film o en táper.

A la hora de moldear ten a mano en la mesa un poquito de harina porque tiende a pegarse en las manos. Por todo lo demás, funciona exactamente igual que las comerciales.

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