5 consejos para aquietar la mente y ver las cosas de manera más positiva

Es fundamental para la salud mental de las personas aprender a tomar distancia de las situaciones complejas y segmentar lo que es prioridad, de esta manera se podrán ver las cosas de forma más objetiva y se armoniza la mente.
5 consejos para aquietar la mente y ver las cosas de manera más positiva
Bernardo Peña

Revisado y aprobado por el psicólogo Bernardo Peña el 19 febrero, 2021.

Escrito por Carolina Betancourth, 24 abril, 2016

Última actualización: 19 febrero, 2021

En ocasiones, se deben enfrentar tantas dificultades que es complicado aquietar la mente y evitar los pensamientos negativos, o mejor dicho, evitar que estos tomen el control. El estrés del trabajo, las crisis de pareja y los altibajos financieros son algunos de los factores que pueden saturar a nivel psicológico, a tal punto de causar un gran agobio e, incluso, depresión.

Lo más nocivo de todo esto no es tener pensamientos negativos, sino es la poca atención que se le presta a la salud mental porque hay más cuestiones por cumplir, como las labores del día a día. Sin embargo, como las personas no somos máquinas ni estamos hechas de piedra, llega un momento en el que todo sale a flote. Nos desbordamos.

Por todo esto, es primordial aprender a aquietar la mente, gestionar la tensión acumulada y buscar soluciones a los problemas. Si bien, al principio no suele ser sencillo, se debe procurar mejorar la actitud y hacer todo lo posible por hacerlo. A continuación, se compartirán una serie de consejos que pueden ser puestos en práctica cuando se experimenten vicisitudes.

1. Tratar de vaciar la mente por un minuto

Mujer con los ojos cerrados y una flor en el pelo

Cuando se piensa en muchas cosas al mismo tiempo y se satura la mente con problemas, es muy difícil aquietar la mente y mantener a raya la negatividad. En estos casos, suele ayudar dedicarle un minuto a la reflexión y a la meditación.

Meditar es una forma óptima de aprender a llevar los problemas con más serenidad y calma, de hecho, muchas personas que ejecutan esta práctica dicen sentir mucha paz interna hasta en los momentos de tormenta.

Una investigación que se consumó en el año 2008 definió a la meditación como un estado acrítico de auto-observación. Cuando las personas meditan, observan los pensamientos, pero sin pensar.

También, examinan los sentimientos, sin involucrarse en ellos y contemplan cualquier contenido cognoscitivo, sensorial, emocional, fisiológico o conductual, pero de manera pasiva.

De este modo, con esta terapia se consigue pensar de manera más clara. Se puede meditar a diario si así se quiere, de hecho, la meditación se puede llevar a cabo en 10, 15, 20 o 30 minutos. Todo dependerá del tiempo que cada quién quiera dedicarle.

2. Dejar de quejarse para aquietar la mente

Quejarse es necesario, pero hacerlo todo el tiempo y no buscar soluciones es perjudicial y, en definitiva, no ayuda a aquietar la mente. Asimismo, quejarse y ver la realidad como una especie de paisaje tenebroso, sin nada positivo, resulta, cuanto menos, nocivo.

En ocasiones, la falta de optimismo es el resultado del modo de ver la realidad. Pensar en cómo se percibe todo lo que rodea (sin añadir sazonamientos) puede ayudar a encontrar el origen del malestar, el estrés o la depresión, en cierta medida.

En lugar de buscar refugio en las quejas y quedarse en esa falsa zona de confort, podría ayudar el hecho de asumir las dificultades como un reto y buscar los medios para darle un buen desenlace y solución. Al pasar por momentos amargos y difíciles, adoptar la mejor actitud puede ser el paso más grande al cambio.

3. Expresarse con creatividad

Beneficios de la música para tu salud.

Explorar las emociones a través de la creatividad es una de las mejores terapias para despejar y aquietar la mente. La creatividad siempre está ahí para proporcionar el bienestar. Esta ayuda a procesar las emociones, a romper las rutinas y a entender las situaciones por las que se pasa.

Algunas formas de expresarse a través de la creatividad y aquietar la mente pueden ser las siguientes:

  • Colorear mandalas.
  • Escuchar una meditación guiada.
  • Hacer estiramientos para todo el cuerpo durante al menos 15-20 minutos.
  • Hacer bailoterapia o alguna otra actividad física que resulte divertida.
  • Salir a caminar a un lugar distinto y tomar fotografías del paisaje.
  • Escribir en una hoja suelta todo lo que se siente, lo que se piensa, con el mayor detalle posible.
  • Leer un libro nuevo, que llame la atención y ayude a refrescar y distraer la mente.
  • Darse una ducha de agua templada y cantar una canción que guste mucho.
  • Realizar una actividad que siempre se ha querido hacer, por ejemplo: yoga al aire libre.

4. Hacer un listado de las cosas que valen la pena

La rutina y el estrés pueden hacer que se deje de un lado lo agradable de la vida. Por ello, es necesario aprender a parar un momento y hacer un listado (físico o mental, según se prefiera) de todo aquello que vale la pena. Este listado puede estar conformado por cualquier cosa que consideremos que vale la pena: el aroma del café recién hecho, el calor de una bebida caliente en un día de frío, el cielo azul, el canto de las aves por la mañana, el abrazo de un ser querido, el tacto del agua de la ducha al caer sobre el cuerpo, etc.

Elaborar este tipo de listas -tanto en momentos de tensión como en momentos de calma- resulta positivo porque ayuda a ser más agradecido en la vida y a encontrar algo positivo a cada circunstancia.

5. Caminar al aire libre

El entorno influye de forma notable en los pensamientos. Por eso, hay que hacerse a un lado de las personas tóxicas y los ambientes demasiado pesados. Para hacerlo de forma rápida y tranquila, se puede buscar dar un paseo al aire libre, ya sea en un parque o el campo.

De esta manera, cuando se alejan esas influencias negativas se tendrá la oportunidad de aquietar la mente y alcanzar la serenidad.

Las personas que caminan un aproximado de 10 000 pasos al día, tienen una mejor salud general y calidad de vida que aquellas que son sedentarias, según un estudio realizado en la Universidad de Costa Rica.

Para concluir, se recomienda que se sigan estas simples recomendaciones y no dejar que las cosas negativas tomen el control de la vida. Hacer ejercicios de respiración, buscar técnicas de relajación (de acuerdo a las preferencias) y dedicarse tiempo a uno mismo es necesario siempre, no solo cuando llega “la gota que rebasa el vaso”. Asimismo, se recomienda considerar consultar con un profesional de la psicología en caso de necesitar ayuda para gestionar emociones y pensamientos negativos.

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