6 técnicas de hidroterapia para mejorar la salud de manera natural

La aplicación de agua sobre el cuerpo -en puntos concretos- puede contribuir con el alivio de molestias comunes y maximizar el bienestar.
6 técnicas de hidroterapia para mejorar la salud de manera natural
Nelton Abdon Ramos Rojas

Revisado y aprobado por el médico Nelton Abdon Ramos Rojas el 06 abril, 2021.

Escrito por Elena Martínez Blasco, 13 diciembre, 2017

Última actualización: 06 abril, 2021

Podríamos definir la hidroterapia como aquella terapia que se basa en la aplicación del agua sobre el cuerpo, a diferentes temperaturas y niveles de presión, con el fin de aliviar dolencias. Aunque también puede utilizarse en cualquier momento para aumentar la sensación de bienestar.

Existen muchas maneras de aplicar el agua y cada una de ellas pretende brindar una serie de beneficios generales y otros más específicos. Se considera que la clave de estos últimos está principalmente en la temperatura de la misma, que puede ser fría, caliente o alterna.

Con cada temperatura y nivel de presión, se activan diferentes funciones del organismo que ayudan a obtener el alivio. Por ejemplo, con el agua caliente, se pueden aliviar dolores musculares y reducir las inflamaciones, mientras que con el agua más fresca se puede activar la circulación y espabilar.

Aunque existen centros especializados en hidroterapia, y salas destinadas a ello en spas, centros de fisioterapia, estética, etc., podemos aprovechar algunas sencillas técnicas en casa. 

1. Baños de agua caliente para pies

Mientras que los baños para pies con agua fría pretenden aliviar el dolor y las molestias que el calzado causó durante el día, así como también equilibrar la temperatura del cuerpo cuando se presenta una ola de calor, los baños para pies con agua caliente brindan otros beneficios.

Son ideales para los días de frío, pues ayudan a entrar en calor, promueven la circulación sanguínea (por el efecto vasodilatador del agua caliente) y tienen cierto efecto analgésico que resulta muy reconfortante.

A estos baños se les puede añadir una cucharada de manzanilla, caléndula o lavanda seca para potenciar los efectos relajantes. También se podrían utilizar simplemente algunas gotas de los aceites esenciales de estas plantas.

2. Ducha alterna de piernas

Las personas que sufren mala circulación en las piernas, que tienen tendencia a la celulitis, la retención de líquidos o las varices, pueden aprovechar y darse una ducha alterna (con agua fría y caliente) para obtener el alivio.

Es recomendable hacer siempre un recorrido ascendente con el agua, primero en una pierna y luego en la otra, y terminar siempre con una rociada de agua fría por todo el cuerpo antes de salir de la ducha.

3. Agua fría en los ojos, una de las técnicas de hidroterapia más sencillas

Hidroterapia para el rostro con un poco de agua fresca.

Aunque no solemos pensar en ello como hidroterapia, en cierta forma, lo es. Lavarse el rostro con agua fresca ayuda a espabilar a primera hora de la mañana, pero también a aliviar la sensación de cansancio a medio día o media tarde, y en cualquier otro momento.

Los expertos en maquillaje recomiendan lavarse bien el rostro con agua fresca o templada para preparar la piel para recibir la hidratación y, posteriormente, el maquillaje.

4. Baños de asiento

Los baños de asiento consisten en sentarnos dentro de un cubo o recipiente con suficiente agua para que la parte inferior del cuerpo, del las caderas en adelante, quede sumergido.

Como explican los expertos de MedlinePlus:

“estos baños con frecuencia se utilizan para aliviar dolor, la picazón o los espasmos musculares. Los baños a menudo se recomiendan para aliviar el dolor y acelerar la curación después de una cirugía de hemorroides o una episiotomía (corte quirúrgico para ampliar la abertura vaginal durante el alumbramiento)”.

5. Baño de pies para el asma

De acuerdo con la sabiduría popular, hay un tipo de baño de pies específico para ayudar a calmar las crisis de asma durante la noche.

  • En este caso, debemos hacerlos a temperatura creciente; es decir, aumentándola de manera gradual, pero manteniéndonos siempre dentro de lo soportable.
  • Añadiremos agua cada vez más caliente durante un tiempo no superior a los diez minutos. Los pies estarán muy rojos por la congestión.
  • Por último, se lavan con agua fría y se abrigan bien.

6. Bañera relajante

Aunque los balnearios nos ofrecen baños relajantes de todo tipo, en el hogar también podemos prepararnos, si tenemos bañera, algo parecido de manera sencilla.

  • Solamente tenemos que llenar la bañera de agua caliente, a una temperatura soportable.
  • Después, añadimos cien gramos de sulfato de magnesio, que se le atribuyen propiedades relajantes y revitalizadoras. 
  • El baño relajante, por excelencia, tiene una duración mínima de 20 a 30 minutos.
  • A la hora de relajarnos influye también la iluminación, que debe ser preferiblemente tenue.
  • También podemos optar por el silencio o bien por música suave, así como por un par de gotas de algún aceite esencial (lavanda, limón, naranja) que aromatice el ambiente.

Hidroterapia: un coadyuvante válido

Como explican diversos estudios, la hidroterapia ha demostrado ser una estrategia útil como coadyuvante en muchos casos. Por ello mismo, ha sido aprovechada con frecuencia dentro del ámbito de la fisioterapia para promover el alivio y curación de varias lesiones deportivas y dolencias como las que produce la osteoartritis.

¿Y bien? ¿Te animarás a darle una oportunidad a alguna de estas técnicas? Esperamos que sí, pues pueden serte de utilidad tanto para aliviar la tensión acumulada de la jornada, como para todo lo que ya te hemos comentado.

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