8 ventajas y desventajas de que los hermanos compartan habitación

Los niños que duermen solos son más independientes, pero quienes comparten cuarto desarrollan mayor tolerancia. ¿Cuál es la mejor opción para tu familia? Te ayudamos a descubrirlo.
8 ventajas y desventajas de que los hermanos compartan habitación
Elena Sanz

Escrito y verificado por la psicóloga Elena Sanz el 14 octubre, 2021.

Última actualización: 14 octubre, 2021

En los hogares con más de un hijo es común que surja la duda de si es positivo que los hermanos compartan habitación. Cuando hay espacio suficiente para que esta sea una posibilidad, los padres suelen dudar entre priorizar la independencia de cada niño o la complicidad fraternal que puede surgir a raíz de la convivencia.

Si estás ante este dilema, te presentamos algunas ventajas y desventajas que te ayudarán a decidir. Al fin y al cabo, compartir cuarto puede ser fuente de tensiones y discrepancias entre los hermanos.

Pero también es un excelente modo de ayudarles a desarrollar de manera natural ciertos valores que tendrán gran utilidad en el futuro. Así, la decisión última dependerá de las necesidades de cada familia y, también, de las personalidades de los niños.

Ventajas de que los hermanos compartan habitación

Ventajas de que los hermanos compartan habitación
Compartir la habitación puede generar complicidad y un fuerte vínculo entre los hermanos.

Si tú mismo has compartido habitación con tus hermanos durante tu infancia, podrás dar cuenta de los múltiples beneficios que esto supone. Si no es así, te mostramos algunos de los más significativos.

Fortalece el vínculo entre hermanos

Los niños tienen a diario grandes oportunidades de compartir risas, juegos y confidencias por el hecho de compartir habitación. Estos momentos incrementan la complicidad y la cercanía emocional entre ellos y hacen que su vínculo sea vuelva más sólido y estrecho.

Tener un espacio conjunto les permite descubrirse mutuamente, conocerse en profundidad y crecer a la par experimentando pequeños momentos diarios que se convertirán en recuerdos imborrables.



Enseña a convivir

Compartir cuarto fomenta la empatía, la tolerancia, la capacidad de negociación y la resolución de conflictos. Los niños aprenden a tener en cuenta las opiniones y necesidades ajenas, a ceder y a poner límites.

Respetar los ritmos y los espacios del otro, colaborar por el bien común o hacer valer sus opiniones son algunas de las enseñanzas que podrán comenzar a practicar y que les serán de gran utilidad a lo largo de toda su vida.

Favorece el sueño y las rutinas asociadas

Dormir junto a sus hermanos hace que para los niños sea más sencillo y agradable conciliar el sueño. Al sentirse acompañados, se diluyen los temores y se multiplican las conversaciones divertidas o trascendentes antes de dormir.

Así, obtienen un descanso más relajado y reparador y pueden contemplar el momento de irse a dormir como algo más agradable y enfrentarlo con menos resistencias.

Fomenta la solidaridad

Dormir en la misma habitación ayuda a generar en los niños un sentimiento de equipo, por lo que los celos pueden reducirse significativamente. El hermano comienza a ser visto como un compañero y aliado, y no como un rival.

Además, compartir juguetes, ropa o material escolar se vuelve parte del día a día, por lo que la cooperación se impone frente al individualismo. Suena bien, ¿no es verdad?

Desventajas de que los hermanos compartan habitación

Desventajas de que los hermanos compartan habitación
Una habitación compartida puede, también, generar algunos conflictos y tensiones entre los hermanos.

Como ves, los beneficios de que los hermanos compartan habitación son numerosos. Sin embargo, también existen algunas desventajas a considerar antes de tomar la decisión. Principalmente, has de tener en cuenta las siguientes:

Menor independencia

En caso de compartir dormitorio, los niños no cuentan con un espacio personal en el que desarrollar su individualidad o disfrutar de la intimidad.

Durante la infancia, esto puede hacer que los hermanos se vuelvan en cierta medida dependientes uno del otro y tengan dificultades para dormir solos cuando este sea el caso. Por otro lado, especialmente al acercarse la adolescencia, es posible que reclamen una privacidad en la que estar a solas o compartir con sus amigos, que se dificultará si comparten habitación.



Interferencia en el descanso

Al compartir habitación, los despertares nocturnos de un hermano pueden afectar al descanso del otro; especialmente si uno de ellos es muy pequeño, está enfermo o tiene dificultades para dormir. Igualmente, si uno necesita dejar encendida una pequeña luz nocturna y al otro le molesta, pueden surgir discrepancias.

Incompatibilidad de ritmos de vida

De forma especial, cuando la diferencia de edad entre los hermanos es notoria, pueden surgir inconvenientes; por ejemplo, a la hora de compatibilizar horarios: un hermano tiene que estudiar, mientras el otro ya se encuentra en momento de dormir.

También pueden aparecer problemas relacionados con actividades mundanas, sociales o culturales que cada niño desea llevar a cabo. Por ejemplo, si uno desea leer y el otro escuchar música o pasar tiempo con sus amigos.

Fuente de conflictos y discusiones

Por último, convivir en armonía requiere una gran dosis de paciencia, tolerancia y capacidad de negociación. Si estas habilidades no están bien desarrolladas en los menores, pueden aparecer problemas.

Claves para prevenir inconvenientes de que los hermanos compartan habitación

Si no existe otra posibilidad, o si habéis decidido que la mejor solución es que los hermanos compartan habitación, hay una serie de recomendaciones que conviene seguir. Esto evitará los posibles contratiempos y ayudará a que la convivencia sea más armoniosa:

  • Evita que tus hijos compartan habitación hasta que el más pequeño de ellos tenga, al menos, un año de edad.
  • Implica al hijo mayor en el traslado de su hermano a la habitación. Transmítele el valor de los divertidos momentos que podrán compartir y permítele tomar algunas decisiones como el lugar en el que quiere colocar su cama.
  • Mantén un diálogo abierto con tus hijos respecto a la situación. El surgimiento de discrepancias no debería ser un motivo para separarlos a cada uno en un cuarto pues es importante que aprendan a negociar; sin embargo, a medida que crezcan, pueden desear mayor intimidad. Consensuad juntos cuando es el momento para dejar de compartir habitación.
  • Procura que cada niño tenga su propio espacio en el cuarto. No solo una cama, sino un lugar de estudio y al menos una zona propia en el armario. Esto permitirá un mayor desarrollo individual.
  • En un inicio, ayúdales con la resolución de conflictos, motivándolos a ponerse en el lugar del otro y llegar a acuerdos. A medida que crezcan, permite que sean ellos mismos quienes pongan en práctica estas habilidades.

Que los hermanos compartan habitación dará lugar a momentos inolvidables

En definitiva, cada familia ha de sopesar los pros y los contras, y escoger aquella opción que mejor se adapte a sus necesidades. No obstante, la experiencia de compartir habitación con los hermanos durante la infancia puede resultar sumamente enriquecedora para los niños.

Esta les prepara para la vida, ya que habrá multitud de ocasiones en las que tendrán que aplicar lo ahora aprendido. Además, les permitirá crear recuerdos divertidos y entrañables que permanecerán con ellos de por vida.

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