Alucinaciones nocturnas en ancianos: ¿por qué ocurren y cómo afrontarlas?

Los ancianos pueden presentar alucinaciones debido a distintas causas, tanto físicas como mentales. Comprender su origen y aprender a gestionarlas es esencial para el cuidador principal.
Alucinaciones nocturnas en ancianos: ¿por qué ocurren y cómo afrontarlas?
Elena Sanz

Escrito y verificado por la psicóloga Elena Sanz el 29 abril, 2021.

Última actualización: 29 abril, 2021

Las alucinaciones se asocian con padecimientos mentales graves. Sin embargo, en los adultos mayores pueden presentarse por diversidad de causas que no siempre implican un trastorno psicológico. Por ello queremos ofrecerte alguna información relevante acerca de las alucinaciones nocturnas en ancianos y cómo actuar si se presentan.

Ver, oír o sentir lo que no está presente puede resultar alarmante para la persona y para quienes están a su alrededor. Cuando se alcanza una edad avanzada, es posible enfrentarse a una serie de déficits sensoriales y condiciones que pueden favorecer la aparición de alucinaciones.

Por ejemplo, la vista y el oído se deterioran y la persona enfrenta largos periodos de soledad, así como la pérdida del cónyuge y otros seres queridos. Esto, sumado al riesgo incrementado de padecer demencias, hace que un número significativo de ancianos experimente el fenómeno.

Síntomas asociados a las alucinaciones nocturnas en ancianos

Las alucinaciones consisten en la percepción de un estímulo que no existe. Los tipos de alucinaciones más frecuentes son las visuales y las auditivas, de modo que los ancianos pueden ver figuras o escuchar sonidos que realmente no están.

Sin embargo, también pueden detectar olores o percibir un tacto sin que ningún elemento externo lo justifique. Incluso pueden sentir que están sumidos en escenas pasadas o paisajes diferentes.

En función del contenido de la alucinación, esta puede generar estados emocionales diferentes. Algunas resultan perturbadoras y conllevan intenso miedo; por ejemplo, si la persona ve miles de insectos en el suelo o escucha sonidos atemorizantes.

Sin embargo, otras pueden ser resultar agradables, como sucede por ejemplo tras percibir a una persona fallecida durante un proceso de duelo.

Causas y condiciones relacionadas

Como antes hemos comentado, no existe una única causa que dé origen a las alucinaciones nocturnas en ancianos. No obstante, hay condiciones que pueden influir en su aparición.

Anciano atraviesa duelo.
En un duelo, la percepción del ser querido que ya no está puede resultar agradable, sin generar temor.

Deterioro de los órganos sensoriales

Los adultos mayores son más propensos a sufrir un deterioro de sus capacidades sensoriales, como la vista o el oído. Y esto es, en ocasiones, la causa de la aparición de las alucinaciones.

Por ejemplo, el síndrome de Charles Bonnet afecta a cerca de un 15 % de pacientes que presentan problemas severos de visión como glaucoma, cataratas o degeneración macular. Quienes son pacientes con el trastorno sufren alucinaciones visuales complejas y persistentes.

Privación sensorial

Con frecuencia, las alucinaciones se presentan durante la noche, debido a que en horario nocturno la persona recibe menos estimulación exterior. Esta privación sensorial favorece la aparición de alucinaciones, en especial en los momentos de transición entre la vigilia y el sueño.

Este tipo de fenómenos son conocidos como alucinaciones hipnagógicas (al dormirse) o hipnopómpicas (al despertar) y pueden no estar asociadas a ninguna patología.

Trastornos mentales

Las alucinaciones también pueden ser producto de distintos trastornos mentales, como la esquizofrenia o la depresión psicótica. Del mismo modo, diversos tipos de demencia (especialmente el alzhéimer y la demencia con cuerpos de Lewy) influyen en su aparición.

Otras causas

Además de las anteriores, existen otras posibles causas de las alucinaciones nocturnas en ancianos. Por ejemplo, el consumo de ciertos fármacos o el padecimiento de infecciones que desencadenen estados febriles.

¿Cómo responder a las alucinaciones en ancianos?

Para los familiares y cuidadores de los ancianos que padecen alucinaciones puede ser complicado responder a ellas. Sin embargo, existen ciertas pautas a seguir.

1. Decidir si es necesario actuar

Solo será necesario intervenir si las alucinaciones generan malestar en la persona o si ponen en riesgo su seguridad o la de otros. Si tienen un carácter agradable no se requiere intervención.

2. Validar sus emociones

En muchas ocasiones, razonar con la persona no es posible, ya que para ella su experiencia alucinatoria parece completamente real.

Por lo mismo, resulta preferible validar sus emociones, tratar de comprender qué está experimentando y responder en consecuencia.

3. Redirigir su atención

Redirigir la atención del anciano hacia el cuidador puede reducir la presencia o intensidad de las alucinaciones. Para ello, hay que optar por hablarle o colocarle frente al campo de visión otras cosas o personas.

4. Controlar los desencadenantes

Los cambios bruscos de rutina y las situaciones estresantes pueden favorecer la aparición de alucinaciones, por lo que es importante evitarlos en la medida de lo posible.

De igual modo, la falta de iluminación o mantener la televisión encendida pueden actuar como desencadenantes. Identificar los que operan en cada caso concreto y prevenirlos es una buena actuación.

Anciano ayudado por cuidador.
Los cuidadores tienen como alternativa redirigir la atención del anciano hacia otra cosa, para intentar frenar la alucinación.

Tratamientos disponibles para las alucinaciones nocturnas en ancianos

El tratamiento de las alucinaciones en ancianos dependerá en gran medida de la causa. Un cambio de medicación, una operación de vista o un abordaje adecuada para una infección pueden hacer que desaparezcan.

No obstante, si estas se deben a un trastorno mental serán necesarias terapias farmacológicas y psicológicas para ayudar a la persona a lidiar con este fenómeno.

La aparición de alucinaciones en la persona anciana es un fenómeno relativamente frecuente y para el que no siempre existe una solución satisfactoria. Por ello, el papel de los cuidadores se vuelve esencial a la hora de ayudar a reducir el malestar.

Si tú eres el cuidador principal, asegúrate también de atender tus propias necesidades y encontrar espacios seguros (como los grupos de apoyo o la consulta terapéutica). Allí se te permite ventilar tus emociones y no desgastarte en exceso.

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