¿La piel irritada después de rasurarte? 5 pasos para que no te vuelva a ocurrir

Rasurarte es una labor mecánica que haces varias veces por semana. Pero hay quienes, después de esto, sienten la piel irritada, con ardor o rojeces; incluso pueden llegar a aparecer en ella pequeños granitos.
Estas reacciones indican que la barrera protectora de la piel sufrió daños durante el proceso. Considera que la cuchilla no solo retira el vello tras su paso, también se lleva capas microscópicas de epidermis, dejándola sensible. Por suerte, esto lo puedes prevenir siguiendo un protocolo sencillo y realista a la hora de rasurarte.
1. Prepara la piel
Ten en cuenta que la queratina en el vello corporal es más resistente cuando está seca. Así que para suavizarla es conveniente que apliques agua tibia durante tres minutos. El vello absorberá la humedad y será mucho más flexible. Esto hace que la cuchilla deslice con mayor facilidad, reduzcas la fricción y con ella la irritación de la piel.
2. Evita el rasurado en seco
Un error común, que conlleva irritación, es hacer el rasurado en seco. Así solo estarás exponiendo a la piel, de forma directa, a la acción de la cuchilla. Por ello, debes aplicarte una capa de gel o espuma de afeitar en la zona antes de comenzar. Este actuará como un lubricante, haciendo que el metal de la cuchilla deslice sobre la piel y protegiéndola.
3. Mejora la técnica
Cuando te rasures, es importante que lo hagas en la dirección del crecimiento del vello. Y es que a contrapelo la maquinilla levantará el vello de forma agresiva, cortando la piel por debajo.
De igual manera, realiza pasadas cortas y evita ejercer presión o pasar varias veces por la misma zona, ya que esto aumenta el riesgo de cortes e irritación. Haz el afeitado con movimientos deliberados y tranquilos, evitando las prisas. Por el afán de terminar rápido, es más probable que pases por la misma zona y aumentes la fricción.
Otro punto en el que debes fijarte es en el estado de la cuchilla. Las hojas gastadas no cortan bien el vello y terminan raspando la piel. Por ello debes cambiarla apenas sientas el más mínimo tirón.
4. Enjuaga la cuchilla con frecuencia
Considera que, a medida que avanzas, los vellos y las células muertas se acumulan en las hojas de la maquinilla, obstruyendo su capacidad de corte. Esto hace que debas pasar varias veces por la misma zona, provocando irritación o inflamación en los poros. Por ello, enjuaga la cuchilla tras cada pasada. Mantener el metal limpio garantiza la efectividad en los movimientos.
5. Calma e hidrata la zona
Una vez que termines el rasurado, enjuaga la piel con agua fresca y seca con la toalla, dando pequeños toques en la zona. Evita frotar, ya que eso aumenta la fricción. Luego, es conveniente que apliques un bálsamo hidratante suave. Esto hará que la epidermis recupere su humectación y restaurare su barrera. Eso sí, no utilices productos con alcohol ni fragancias intensas que causen ardor.
No olvides que la piel no suele irritarse solo por el rasurado en sí, sino por la suma de fricción, prisa y falta de cuidado antes y después. De manera que si pones en práctica estos sencillos consejos podrás hacer un afeitado más amable y, a su vez, reducir la irritación en la zona.
Este texto se ofrece únicamente con propósitos informativos y no reemplaza la consulta con un profesional. Ante dudas, consulta a tu especialista.







