Logo image

"Haz lo que puedas, con lo que tengas, donde estés”, Theodore Roosevelt, ex presidente de EE.UU

3 minutos
La frase de Roosevelt nos recuerda que no necesitamos condiciones perfectas para avanzar; basta con actuar hoy, con lo que tenemos disponible.
"Haz lo que puedas, con lo que tengas, donde estés”, Theodore Roosevelt, ex presidente de EE.UU
Escrito por Valentina Vallejo
Publicado: 07 febrero, 2026 06:00

La frase atribuida a Theodore Roosevelt parece sencilla, pero encierra una invitación poderosa. Dejar de esperar condiciones perfectas y actuar con lo que está a nuestro alcance. En un mundo que constantemente nos exige más, esta idea se convierte en un recordatorio de que el progreso no depende de lo ideal, depende de lo posible.

Aplicar este principio en la vida moderna significa aprender a avanzar con lo disponible, sin dramatizar la falta de recursos o circunstancias óptimas. Es un antídoto contra el perfeccionismo y la procrastinación, dos trampas frecuentes que nos impiden dar pasos concretos. A continuación, te contamos cómo llevar esta filosofía a tu día a día.

1. Usar la frase como filtro contra el perfeccionismo

El perfeccionismo suele paralizar porque nos hace creer que todo debe estar listo antes de empezar. Roosevelt nos recuerda que lo importante es dar el primer paso, aunque sea imperfecto. Si esperas a tener la mejor herramienta, el mejor momento o la preparación absoluta, probablemente nunca avances. Empieza con lo que tienes y mejora en el camino.

2. Avanzar con versiones mínimas

En la era digital, el concepto de “versión mínima viable” se aplica no solo a proyectos tecnológicos, también se aplica a la vida cotidiana. Si quieres emprender, estudiar o mejorar tu salud, comienza con una versión básica. No necesitas el gimnasio perfecto ni el curso más caro, basta con una rutina sencilla o un recurso gratuito para iniciar.

3. Tomar decisiones concretas sin dramatizar

Muchas veces, la falta de lo ideal se convierte en excusa para no decidir. La frase de Roosevelt invita a actuar dentro del margen real del presente. Decidir con lo que tienes hoy, aunque no sea lo óptimo, es mejor que quedar atrapado en la indecisión.

Cada decisión concreta abre camino a nuevas oportunidades.

4. Reducir la procrastinación por “setup”

La procrastinación disfrazada de preparación es común. Esperar a tener la oficina ordenada, el material completo o el ambiente perfecto. Este hábito nos aleja de la acción. Aplicar la frase significa reconocer que el entorno nunca será perfecto y que la preparación excesiva puede ser una forma de evitar el trabajo real.

5. Cultivar la resiliencia en la falta de recursos

Aceptar que no siempre tendrás lo ideal te ayuda a desarrollar resiliencia. En lugar de frustrarte por lo que falta, enfócate en lo que sí está disponible. Esa actitud fortalece la capacidad de adaptarte y encontrar soluciones creativas, incluso en escenarios adversos.

6. Celebrar los pequeños avances

Cada paso dado con lo que tienes merece reconocimiento. Celebrar los avances, aunque sean modestos, refuerza la motivación y evita la sensación de fracaso. La frase de Roosevelt no habla de grandes logros inmediatos, habla de la importancia de avanzar desde donde estás.

7. Reconocer los límites reales

Aunque la frase invita a actuar, también es importante marcar un límite. Hay situaciones en las que sí se necesitan recursos o apoyo antes de dar un paso. Por ejemplo, iniciar un tratamiento médico sin supervisión o emprender un proyecto financiero sin información básica puede ser riesgoso. La clave está en distinguir entre lo que realmente requiere preparación y lo que solo es una excusa para no empezar.

“Haz lo que puedas, con lo que tengas, donde estés” sigue siendo vigente porque nos devuelve al presente y nos recuerda que el control empieza en lo que ya tenemos. No se trata de negar las dificultades, se trata de reconocer que esperar lo perfecto es perder tiempo y energía. Actuar desde lo posible nos permite recuperar autonomía, avanzar paso a paso y construir confianza en nuestra capacidad de adaptación.

La frase atribuida a Theodore Roosevelt parece sencilla, pero encierra una invitación poderosa. Dejar de esperar condiciones perfectas y actuar con lo que está a nuestro alcance. En un mundo que constantemente nos exige más, esta idea se convierte en un recordatorio de que el progreso no depende de lo ideal, depende de lo posible.

Aplicar este principio en la vida moderna significa aprender a avanzar con lo disponible, sin dramatizar la falta de recursos o circunstancias óptimas. Es un antídoto contra el perfeccionismo y la procrastinación, dos trampas frecuentes que nos impiden dar pasos concretos. A continuación, te contamos cómo llevar esta filosofía a tu día a día.

1. Usar la frase como filtro contra el perfeccionismo

El perfeccionismo suele paralizar porque nos hace creer que todo debe estar listo antes de empezar. Roosevelt nos recuerda que lo importante es dar el primer paso, aunque sea imperfecto. Si esperas a tener la mejor herramienta, el mejor momento o la preparación absoluta, probablemente nunca avances. Empieza con lo que tienes y mejora en el camino.

2. Avanzar con versiones mínimas

En la era digital, el concepto de “versión mínima viable” se aplica no solo a proyectos tecnológicos, también se aplica a la vida cotidiana. Si quieres emprender, estudiar o mejorar tu salud, comienza con una versión básica. No necesitas el gimnasio perfecto ni el curso más caro, basta con una rutina sencilla o un recurso gratuito para iniciar.

3. Tomar decisiones concretas sin dramatizar

Muchas veces, la falta de lo ideal se convierte en excusa para no decidir. La frase de Roosevelt invita a actuar dentro del margen real del presente. Decidir con lo que tienes hoy, aunque no sea lo óptimo, es mejor que quedar atrapado en la indecisión.

Cada decisión concreta abre camino a nuevas oportunidades.

4. Reducir la procrastinación por “setup”

La procrastinación disfrazada de preparación es común. Esperar a tener la oficina ordenada, el material completo o el ambiente perfecto. Este hábito nos aleja de la acción. Aplicar la frase significa reconocer que el entorno nunca será perfecto y que la preparación excesiva puede ser una forma de evitar el trabajo real.

5. Cultivar la resiliencia en la falta de recursos

Aceptar que no siempre tendrás lo ideal te ayuda a desarrollar resiliencia. En lugar de frustrarte por lo que falta, enfócate en lo que sí está disponible. Esa actitud fortalece la capacidad de adaptarte y encontrar soluciones creativas, incluso en escenarios adversos.

6. Celebrar los pequeños avances

Cada paso dado con lo que tienes merece reconocimiento. Celebrar los avances, aunque sean modestos, refuerza la motivación y evita la sensación de fracaso. La frase de Roosevelt no habla de grandes logros inmediatos, habla de la importancia de avanzar desde donde estás.

7. Reconocer los límites reales

Aunque la frase invita a actuar, también es importante marcar un límite. Hay situaciones en las que sí se necesitan recursos o apoyo antes de dar un paso. Por ejemplo, iniciar un tratamiento médico sin supervisión o emprender un proyecto financiero sin información básica puede ser riesgoso. La clave está en distinguir entre lo que realmente requiere preparación y lo que solo es una excusa para no empezar.

“Haz lo que puedas, con lo que tengas, donde estés” sigue siendo vigente porque nos devuelve al presente y nos recuerda que el control empieza en lo que ya tenemos. No se trata de negar las dificultades, se trata de reconocer que esperar lo perfecto es perder tiempo y energía. Actuar desde lo posible nos permite recuperar autonomía, avanzar paso a paso y construir confianza en nuestra capacidad de adaptación.

Este texto se ofrece únicamente con propósitos informativos y no reemplaza la consulta con un profesional. Ante dudas, consulta a tu especialista.