Enseñanzas de Ptahhotep: "La fuerza del hombre es su lengua: la palabra es más poderosa que cualquier pelea"

Vivimos en una época en donde la reactividad inmediata se encuentra a la orden del día, y las discusiones pueden escalar en un abrir y cerrar de ojos. En este contexto, la frase que el visir egipcio Ptahhotep escribió en sus instrucciones para su hijo —hace más de 4000 años—, toma gran relevancia: “La fuerza del hombre es su lengua: la palabra es más poderosa que cualquier pelea”
Lo que nos quiere decir con esto es que el lenguaje no es un adorno. Se trata de una herramienta útil para influir, calmar, negociar y evitar conflictos, que escalan por orgullo o impulsividad.
¿Cómo sacarle provecho a la palabra?
En medio de una discusión, la lengua funciona como un timón. Las palabras adecuadas pueden virar el curso de una situación, de tensa hacia la calma. Esto te será de gran ayuda para evitar conflictos y resentimientos con los que te rodean, protegiendo tus relaciones y bienestar. La próxima vez que una discusión escale, recuerda la frase de Ptahhotep, poniendo en práctica los siguientes tips.
- Regula el tono de voz. Ten en cuenta que los gritos durante un confrontamiento solo elevan la tensión. En su lugar, utiliza un tono firme pero calmado, el cual desactiva la hostilidad con mayor velocidad.
- Usa la pausa táctica. Si sientes el impulso de responder de forma agresiva a lo dicho por el otro, guarda silencio por cinco o diez segundos. De esta forma impides que el ego tome el control y bajas las revoluciones, para evitar decir algo de lo que luego te arrepientas.
- Aplica la escucha activa. Durante la discusión, dedica la mayor parte del tiempo a escuchar con atención los puntos dichos por tu interlocutor. Esto te dará la información necesaria para negociar una salida.
- Busca acuerdos. En lugar de seguir el impulso de ganar la discusión, empleando términos que acorralen al otro, elige palabras que construyan puentes entre ustedes. Expresiones como “entiendo tu punto” o “busquemos una solución” te serán de gran utilidad.
Límites de la palabra
Ten en cuenta que, aunque la palabra y el diálogo son estrategias muy efectivas para la resolución de conflictos, también tienen sus límites. Ante faltas de respeto o cuando la otra parte se niega a una negociación, la palabra debe dar paso a límites claros con hechos.
La coherencia también juega un papel importante en el poder de la lengua. Y es que, para que tu discurso tenga autoridad real, debe existir una alineación entre lo que dices y lo que haces. En caso contrario, tu credibilidad e influencia se verán disminuidas.
De igual manera, considera que así como pueden tender puentes, las palabras también tienen la capacidad de herir a las personas a nuestro alrededor. Por ello es tan importante pensarlas bien antes de decirlas. No olvides que la verdadera fortaleza no siempre se demuestra elevando la voz, sino dominando lo que dices cuando sería fácil pelear.
Este texto se ofrece únicamente con propósitos informativos y no reemplaza la consulta con un profesional. Ante dudas, consulta a tu especialista.







