Características de una persona egoísta

¿Sabías que ser egoísta puede estar justificado en algunos casos? Ser una persona que gestiona su yo, que saber decir "no" y que cuida su tiempo no es algo negativo.
Características de una persona egoísta
Elena Sanz

Revisado y aprobado por la psicóloga Elena Sanz el 16 julio, 2021.

Escrito por Raquel Lemos Rodríguez, 16 julio, 2021

Última actualización: 16 julio, 2021

¿No sabes cuándo estás ante una persona egoísta? ¿Dudas si tú mismo eres una de ellas? Las personas así tienen unos rasgos muy característicos y es fácil detectarlas. A veces, es cierto que mantener una relación de pareja o de amistad con ellas puede ser complicado. Pero puede que ser egoísta tenga algunas ventajas relativas.

Jacinto Benavente nos dejó una frase muy interesante que dice lo siguiente: “El único egoísmo aceptable es el de procurar que todos estén bien para estar uno mejor”. Por eso, además de saber reconocer a una persona egoísta, descubriremos cuándo el egoísmo puede ser aceptable.

¿Qué es el egoísmo?

Vamos a empezar definiendo el egoísmo. Para eso recurrimos a la Real Academia Española (RAE), que define esta palabra como un “inmoderado y excesivo amor a sí mismo, que hace atender desmedidamente al propio interés, sin cuidarse del de los demás”. Una definición muy cierta.

Esto provoca que no se quiera compartir, pero sin embargo, la persona lo quiere todo para ella. Ya te puedes imaginar la gran cantidad de conflictos que esto provoca en todo tipo de relaciones, cuando uno de los principios básicos es el compartir y la generosidad.

Hay un aspecto muy curioso del egoísmo que no se nos puede olvidar comentar y es que solo observamos este rasgo en los demás. Esto es algo interesante. Puede que te sorprendas justificando actitudes egoístas que has tenido, pero señalando las de otras personas.



Rasgos de las personas egoístas

Ahora que ya sabes un poco más sobre qué es el egoísmo, puede que ya te hayan venido a la cabeza algunos rasgos que te pueden permitir identificar a una persona egoísta. Pero para ponértelo fácil, hemos seleccionado algunos de los más importantes. ¿Te vendrá una cara conocida a la mente tras leerlos?

Codicioso y egoísta.
Una persona egoísta tendrá un apego importante al dinero que podría expresarse como codicia también.

Siempre intentan sacar provecho

Ya sea gastar menos o aprovecharse de una situación para ascender en su puesto de trabajo, a una persona egoísta no le importa pisotear a los que están a su alrededor para conseguir lo que quiere. Al final, lo único que le importa es ella misma, sus sentimientos y no los del resto.

Nunca comparten

Si una persona egoísta comparte es porque no le ha quedado otra. Créenos cuando te decimos que no lo hará con agrado. Por eso, es raro que llegue a prestar algo; siempre tendrá una excusa para no hacerlo.

Manipulan a los demás

La manipulación es un problema muy grave que provoca que las relaciones con una persona egoísta no terminen bien. Como solo piensa en ella misma, al final manipula a los demás para conseguir lo que quiere. Usa a amigos, pareja o familiares en beneficio propio.



Carecen de empatía

Como no les importan las demás personas, quienes son egoístas carecen de empatía. Esto hace que no sean nada humildes, que piensen que se lo merecen absolutamente todo. Creen que el mundo gira a su alrededor, que son personas importantes a las que los demás les deben hacer favores.

Desconfían de los demás

Este último de los rasgos que permiten identificar a una persona egoísta es muy curioso. A pesar de que carece de empatía y usa a los demás para su propio beneficio, desconfía. Quizás esto sea una excusa para ser todavía más egoísta.

¿Hay situaciones en las que ser egoísta tiene ventajas?

A pesar de todo lo comentado, no podemos olvidar la parte buena que tiene ser una persona egoísta. Pues en ciertas situaciones es importante pensar un poco en uno mismo, dar prioridad a los propios sentimientos y decisiones.

Veamos algunos ejemplos:

  • Ayuda a poner límites: hay personas que no saben dónde están los límites y pueden aprovecharse de ti. Ser egoísta en estos casos te ayudará a que esto no suceda.
  • Respetar las propias prioridades es sano: si en una relación de pareja o de amistad las propias prioridades no se respetan, esto terminará muy mal. Hay que saber cuidar de uno mismo.
  • Trabajarás mucho mejor: si tu egoísmo es sano, serás una persona más segura en el trabajo y puede que llegues a tener puestos de liderazgo. Al ser egoísta, no temerás pedir un ascenso si crees que lo mereces. Tu seguridad también la transmitirás al resto de tus compañeros.
  • Cuidarás de ti: al ser egoísta cuidarás tu cuerpo y tu mente, priorizarás tu hora de gimnasio o de meditación. Esto no significa que seas una mala persona egoísta, sino todo lo contrario. Hay una especie de egoísmo sano.
Decir no para un egoísmo sano.
Aprender a decir “no” es parte de la gestión positiva del egoísmo.

Gestionar el egoísmo

Como has comprobado, no todo el egoísmo debe ser calificado como negativo. En algunos momentos, ser egoísta es saludable.

Así tus relaciones serán mejores, en tu trabajo serás más feliz, te sentirás más a gusto contigo mismo y tendrás paz mental. El equilibrio siempre es clave para que el egoísmo no se nos vaya de las manos.

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