Características para reconocer una piel sana

En este artículo haremos un repaso de lo que significa tener y mantener una piel sana. Sigue leyendo y conoce nuestros consejos al respecto.
Características para reconocer una piel sana
Leidy Mora Molina

Revisado y aprobado por la enfermera Leidy Mora Molina el 15 noviembre, 2021.

Escrito por Rafael Victorino Muñoz, 15 noviembre, 2021

Última actualización: 15 noviembre, 2021

Una piel sana es estéticamente agradable a la vista y al tacto. Es suave y a la vez firme; tiene un tono uniforme, luce humectada, tonificada y definida; se encuentra libre de grasas y de imperfecciones.

Pero no solo eso, también proporciona un sinnúmero de beneficios. Nos protege, pues constituye una barrera natural contra agentes patógenos. Ayuda a mantener la temperatura corporal y nos permite percibir los estímulos táctiles para relacionarnos con el mundo.

Por ende, debemos hacer todo lo posible por mantener la piel sana con una alimentación adecuada, usando productos para cuidarla y humectarla, evitando el contacto con los agentes y sustancias que pueden dañarla, como el sol, el tabaco, los detergentes y los cosméticos fuertes.

Funciones de la piel

La piel está compuesta por 3 capas: la epidermis, la dermis y la hipodermis. A su vez, es uno de los órganos más importantes del cuerpo y el más grande. En un adulto de estatura media puede llegar a medir más de 2 metros cuadrados y pesar hasta 5 kilogramos.

La piel lleva a cabo diversas funciones:

  • Es la intermediaria en la relación con el mundo que nos rodea.
  • Es la primera línea de defensa, constituyéndose en una barrera que nos brinda protección ante agentes físicos, químicos o biológicos.
  • También nos ayuda a regular la temperatura, manteniéndonos frescos o abrigados.
  • Ayuda a conservar la humedad interior, a la vez que aísla del exterior.
  • Es un medio para la eliminación de residuos del cuerpo, a través de la sudoración.
  • Contribuye con la producción de vitamina D.
  • Es el órgano del sentido del tacto, gracias a lo que percibimos formas, presión, temperatura y hasta dolor.

A través de la piel también damos afecto. No olvidemos la gran importancia de las caricias en nuestras relaciones afectivas, ya sea con la pareja, los hijos y hasta con las mascotas.


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Características de una piel sana

Hay distintos tipos de piel (normal, seca, grasa, mixta, sensible) y cada uno requiere de cuidados específicos. Sin embargo, existen ciertos rasgos comunes a todas las pieles sanas.

La piel sana y las emociones.
La piel nos relaciona con el mundo exterior, pero también manifiesta nuestras emociones.

Tono uniforme

No estamos hablando del color, ya que una persona puede ser blanca, morena, cobriza. Nos referimos al hecho de cuando la piel está saludable, el tono es uniforme, sin decoloraciones, manchas ni despigmentaciones.

Sin embargo, el envejecimiento natural, así como el efecto combinado de agentes externos e internos (sol, alimentación, enfermedades), pueden incidir en la alteración de la actividad de los melanocitos, lo que se traduciría en una melanina irregular.

Piel suave

La piel sana tiene una cualidad inconfundible: es suave y lisa al tacto, sin áreas que resulten ásperas, resecas, escamosas o irregulares, ni siquiera en zonas como el codo u otras expuestas a mayor desgaste.

No obstante, a medida que envejecemos, tenderá a aumentar la acumulación de queratina epidérmica y se hará más lenta la renovación de las células basales. Esto se observará en una piel más gruesa, reseca, rugosa y con poco brillo.

Firmeza al tacto

Por sobre todas las cosas, una piel sana se siente al tocarla. En este sentido, su textura es compacta, lisa y suave, pero a la vez sólida; no cede, ni se arruga ni se distiende.

Al contrario, por enfermedades o mala alimentación, las proteínas dérmicas (colágeno y elastina) pierden estructura, afectando la firmeza y haciendo que luzca flácida. Esto también pasa al envejecer, aunque es posible atenuarlo.

Exceso de grasa

Las glándulas sebáceas producen aceites naturales para brindar protección. Sin embargo, una piel sana no puede ser excesivamente seca ni excesivamente grasosa.

La alta producción de sebo (grasa) puede acarrear diversos problemas, comenzando por el acné. Además, contribuye con la acumulación de bacterias y células muertas, lo que crea un ambiente favorable a infecciones.

Hidratación

Si la piel luce reseca o con una apariencia y textura escamosas, significa que no está sana y que falta humedad. Es importante mantener la hidratación para evitar ese aspecto de resquebrajamiento.

Ahora bien, tener la piel seca no es propiamente un problema de salud. Sin embargo, si permanece áspera, hay comezón u otros síntomas, es posible que exista alguna patología de base.



Consejos para mantener una piel sana

Mantener una piel sana es una tarea que nos debe ocupar todos los días. No es algo demasiado complejo, pero tiene que convertirse en un hábito.

Hidratación

Debes aplicar productos hidratantes, preferiblemente luego del baño, para ayudar a mantener la humedad. Asimismo, recuerda consumir suficiente líquido.

Nutrición

La nutrición de la piel y para la piel es otra de las claves para mantenerla sana y elástica. Esto se logra usando productos que contengan colágeno.

También debes cuidar la alimentación, consumiendo zanahorias, espinaca, tomates, frutas cítricas; y evitando los excesos de azúcar, sal, café o carnes rojas.

Aseo cotidiano

El aseo general es beneficioso, pero debes tomar en cuenta varias consideraciones. Evita los productos muy fuertes, que causen reacciones alérgicas.

No te excedas con la limpieza, ya que la piel se puede resecar, reduciendo su lubricación natural. Además, demasiado aseo también revela trastornos obsesivos.

Cepillar la piel

Durante el baño, utiliza un cepillo suave o un guante de crin para ayudar en el proceso de remover células muertas y diversas sustancias (polvo, suciedad, ácaros). No obstante, debes evitar esto si tienes heridas o si padeces enfermedades de la piel, como eccema o psoriasis.

Fotoprotección

Se debe cuidar la piel de los efectos de la radiación solar y no solamente en verano. Según el tipo de piel hay que aplicar cremas con factor de protección elevado, así como usar gafas oscuras, sombreros o gorros. Esto también es importante en la prevención del cáncer de piel.

Ejercicio

El ejercicio puede ayudar a mantener la piel sana por varias razones:

  • Incrementa el flujo sanguíneo.
  • La piel recibe más nutrientes.
  • Se mantienen la elasticidad y el tono.
  • Se eliminan toxinas y otros elementos de desecho acumulados.

Exfoliación

La exfoliación mecánica o química de la piel ayuda a eliminar las células muertas que se acumulan en la superficie, contribuyendo a su vez con el proceso de renovación natural. Hay que exfoliar con cierta frecuencia, pero sin abusar.

Exfoliación química para una piel sana.
Las exfoliaciones ayudan a eliminar los desechos de la piel que quedan en la superficie.

Tabaco

Si quieres tener la piel sana, lo mejor que puedes hacer es dejar de fumar. El tabaco reseca, disminuye la oxigenación, a la vez que constriñe los vasos sanguíneos. Incluso, según las investigaciones, afecta la cicatrización y propicia la aparición de otras alteraciones dermatológicas.

Otras sustancias

El cloro de las piscinas puede ser un factor desencadenante de algunas patologías de la piel, tales como las dermatitis atópicas. Así que conviene andar con cuidado y tomar las precauciones del caso.

Estrés

Por último, pero no menos importante, de acuerdo con los estudios realizados sobre el tema, entre un 30 % y un 70 % de las enfermedades de la piel están relacionadas con alteraciones psicológicas. Así que, si queremos una piel sana, tenemos que prestar atención también a lo que pensamos y cómo nos sentimos.

Lucir o cuidar la piel: he ahí el dilema

Una piel sana tiene un aspecto hermoso a la vista y agradable al tacto. Asimismo, la apariencia saludable repercute en el buen estado de ánimo. Es un círculo armonioso.

Por supuesto, el cuidado cutáneo debe ser como todo lo que hacemos: moderado. Los excesos en cuanto al uso de productos y en la limpieza pueden tener consecuencias peores que la enfermedad, tanto para la piel como para la conducta.

Tener una piel sana y hermosa es algo que muchas personas querrán mostrar y lucir. Pero esto puede ser también contraproducente. Particularmente en el verano, exponerla al sol o a otros agentes acarrearía daños mayores de lo habitual.

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