Crisis de pareja después del primer hijo, ¿qué hacer?

La llegada del primer hijo supone una transformación de la vida en pareja que puede desembocar en una ruptura. Sin embargo, es posible afrontar esta crisis aplicando algunas pautas y consejos que te mostramos a continuación.
Crisis de pareja después del primer hijo, ¿qué hacer?
Elena Sanz

Escrito y verificado por la psicóloga Elena Sanz.

Última actualización: 09 abril, 2022

No en todos los casos ocurre, pero hay un amplio porcentaje de parejas que experimentan una fuerte crisis al convertirse en padres por primera vez. En ocasiones, esta se vive en forma de discusiones constantes y, en otros casos, deriva en un gran distanciamiento emocional. Por eso, si estás atravesando esta situación, te contamos más acerca de la crisis de pareja después del primer hijo.

Para muchas de estas parejas, recuperarse de la crisis es complicado, requiere años y comporta un gran sufrimiento. Otras simplemente no logran adaptarse al cambio y terminan por separarse definitivamente. Sin embargo, esto no tiene por qué ser así. Al comprender la etapa vital que se está atravesando y realizar algunos ajustes, es posible incluso salir de la paternidad fortalecidos como pareja.

Causas de la crisis de pareja después del primer hijo

Crisis de pareja después del primer hijo, ¿qué hacer?
La falta de sueño y los cambios emocionales suelen ser los causantes de los problemas de pareja tras el nacimiento de un bebé.

No es casualidad que tantas relaciones se tambaleen precisamente en este momento; en realidad, tener un hijo acarrea grandes y profundas transformaciones que no siempre se sabe gestionar.

Desde el momento del nacimiento las prioridades, los horarios y las rutinas cambian. Ya no son dos, sino tres, y el bebé se convierte en el centro del día a día. Por lo mismo, el tiempo en pareja disminuye drásticamente; ya apenas hay momentos a solas en los que disfrutar, divertirse, compartir o, simplemente, conversar de algo que no sea el niño o la niña. La intimidad tanto emocional como sexual se reduce y la pareja puede resentirse.



Por otro lado, ambos experimentan intensas emociones a nivel individual que si no se comparten pueden dar lugar a malentendidos, conflictos y rencores. La madre puede sentirse sola y desbordada en su papel al lidiar con la gran responsabilidad de cuidar a su pequeño al tiempo que atraviesa fuertes cambios emocionales y corporales.

El padre, por su lado, puede sentirse apartado y desplazado, y no encontrarse en su nuevo rol. Su mujer centra ahora toda su atención en el bebé, pasando la pareja a un segundo plano; pero, además, puede que sienta que esa estrecha relación madre-hijo le impide implicarse con el niño tanto como le gustaría.

A todos estos factores se le suma una importante privación de sueño. Durante los primeros meses de vida de un hijo, los padres experimentan un sueño insuficiente y fragmentado, (especialmente la madre), lo cual puede afectar profundamente a su estado de ánimo. El agotamiento físico y mental, la irritabilidad y el sentirse desbordados pueden conducir a un deterioro del vínculo romántico.

¿Cómo afrontar la crisis de pareja después del primer hijo?

A continuación, te mostramos algunas pautas que pueden ayudar a sobrellevar este complejo momento y a evitar que la relación se deteriore. Coge papel y bolígrafo, y toma nota.

Crisis de pareja después del primer hijo, ¿qué hacer?
La empatía es fundamental para solucionar los conflictos de pareja y crear una familia feliz.

Prevenir

En la medida de lo posible, es importante evitar que la crisis se presente y para esto resulta muy positivo conversar algunos puntos básicos antes de la llegada del bebé. No te escudes en el «a nosotros no nos pasará» y mejor habla con tu pareja acerca de lo que puede suceder, cómo podéis llegar a sentiros ambos y de qué modo podríais gestionarlo llegado el caso.

Estar preparados para los cambios emocionales es fundamental. De este modo, no os pillarán por sorpresa y podréis interpretarlos adecuadamente y tomar buenas decisiones. Si no los esperáis, es posible que magnifiquéis las situaciones y no reaccionéis del mejor modo.

Expresarse con claridad y abrirse emocionalmente

La comunicación se vuelve ahora más necesaria que nunca. Esta tiene que ser regular, fluida y honesta. No importa cuán ocupados estéis, es imprescindible que encontréis un momento cada día para compartir con vuestra pareja cómo os estáis sintiendo. 

Si hay estrés, miedo, angustia, tristeza o rencor, ponerlo sobre la mesa es la mejor opción. En ocasiones, da vergüenza tener estos sentimientos en un momento tan aparentemente idílico como el inicio de la paternidad, pero hay que hacer un ejercicio de valentía y vulnerabilidad y expresarlo.

De esta manera, la otra persona podrá comprender mejor tus reacciones, ofrecerte su apoyo y realizar cambios. En realidad, no se debe tener miedo a hacer peticiones; si quieres que tu pareja colabore más con el bebé o que sea más afectuosa contigo, expresa esa necesidad antes de que la carencia que sientes se transforme en resentimiento.



Ser empáticos y tolerantes

Al igual que tú estás afrontando grandes retos y sufriendo importantes transformaciones, tu pareja también y no debes perder esto de vista. Procura no centrarte solo en ti y trata de comprender los desafíos a los que el otro está haciendo frente, sé tolerante con sus acciones y reacciones, y no lo tomes de forma personal. Escucha, valida y apoya a tu pareja.

Trabajo en equipo

Ahora sois padres, pero seguís siendo pareja y constituís un mismo equipo. El estrés puede llevar a percibir al otro como un enemigo porque no cumple con tus expectativas, pero has de recordar que sois aliados. Evita entrar en luchas de poder y en reproches, y opta por la cooperación y la negociación.

Levanta a tu pareja cuando decaiga y pídele apoyo cuando lo necesites. Hablad abiertamente de la organización de las tareas y llegad a acuerdos claros. Esto evitará que uno se sobrecargue de responsabilidades y que se abra una brecha emocional entre ambos.

Pedir ayuda

Criar a un bebé es una tarea compleja y agotadora, y no tenéis que poder con ello solos. Es lícito pedir ayuda, no solo a la pareja, sino también a los familiares o los amigos cercanos. Contar con este apoyo externo os permitirá encontrar momentos para relajaros en soledad y otros para cuidar el vínculo que os une. 

Algunos padres y madres se sienten egoístas por delegar o por dejar al niño al cuidado de otras personas durante unas horas; sin embargo, esta puede ser una excelente decisión. Lo que más necesita un hijo es que sus padres se encuentren bien a nivel individual y de pareja, pues únicamente de este modo podrán ofrecerle los mejores cuidados.

La crisis de pareja después del primer hijo no durará siempre

Ante todo, es fundamental recordar que esta es solo una etapa de transición y que no durará eternamente. En unos meses, los hábitos de sueño del bebé se regularizarán y podréis descansar mejor. Os adaptaréis a las nuevas rutinas y encontraréis el modo de funcionar como familia.

A medida que el pequeño crezca, podréis volver a disfrutar de momentos en pareja y estos conflictos que ahora parecen insalvables se irán diluyendo. Tened presente que afrontar tantos cambios físicos, emocionales y sociales abruptamente no es sencillo para ninguno; por esto, sed pacientes y empáticos y recordad el amor que os une.

Si la situación causa gran malestar y no es posible llegar a acuerdos y soluciones, es importante buscar ayuda profesional. La terapia de pareja puede ser de gran utilidad en estos momentos para aprender a comunicaros, a organizaros y a trabajar en conjunto. Por esto, no dudéis en buscar apoyo.

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