Dieta para la bilirrubina alta: consejos y alimentos recomendados

La bilirrubina es un pigmento amarillo que tiene el organismo de forma habitual. En condiciones normales no suele dar problemas, pero algunas enfermedades pueden provocar que no se elimine bien y se acumule en la sangre.
Dieta para la bilirrubina alta: consejos y alimentos recomendados
Anna Vilarrasa

Escrito y verificado por la nutricionista Anna Vilarrasa.

Última actualización: 24 octubre, 2022

La coloración amarilla en ojos, piel o encías no es habitual, pero puede tener lugar. Esta situación es conocida como ictericia y es una clara señal de que existe algún problema en el funcionamiento del hígado. Una dieta para la bilirrubina alta es de ayuda en estas situaciones, siempre acompañando el tratamiento adecuado y dirigido por un especialista.

Para optimizar las funciones hepáticas es conveniente adoptar unas pautas de alimentación saludable basadas en productos frescos, cocciones suaves y de fácil digestión. Además, es importante que sea abundante en vitaminas, antioxidantes, fibra y agua. En el siguiente artículo se detalla todo lo que es adecuado y lo que es mejor evitar.

¿Qué es la hiperbilirrubinemia?

La bilirrubina es una sustancia de color amarillo o anaranjado que aparece como resultado de la degradación de los glóbulos rojos. Pero también como consecuencia del metabolismo enzimático y de la mioglobina. Su tono característico se lo otorga un pigmento.

Circula por la sangre hacia el hígado que es el encargado de excretarla del organismo. A través de las vías biliares se expulsa hacia el intestino y así se evacúa con las heces. Los valores normales deben situarse entre 0,1 y 1,2 miligramos por decilitro de sangre. Cuando exceden este rango aparece la hiperbilirrubinemia y con ella la ictericia. 

La ictericia es la coloración amarilla de la piel y las mucosas y es una de las señales de la acumulación de bilirrubina en la sangre.

No suele ser habitual, pero puede aparecer en adultos con enfermedades del hígado como síndrome de Gilbert, cirrosis o hepatitis. Incluso en algunos bebés al nacer es notoria, pues el hígado puede tardar unos días en ser capaz procesar esta molécula.

Tratamiento neonatal de la ictericia.
En los neonatos puede haber bilirrubina alta a causa de la inmadurez hepática.

Otra de las causas frecuentes de ictericia son las enfermedades que obstruyen las vías biliares. Un cálculo o tumor puede dificultar el paso de la bilis hacia el intestino, generando un aumento en la concentración de bilirrubina en sangre.

Por su parte, el aumento en la eliminación de eritrocitos por parte del bazo también puede explicar la bilirrubina alta.



Importancia de la dieta para regular la bilirrubina

El hígado tiene una función destacada en la digestión. Todo lo que se ingiere es filtrado por este órgano que se encarga de convertir los nutrientes en energía. Produce la bilis, que es necesaria para la digestión de las grasas y, además, a través de él se filtran los desechos orgánicos, el alcohol, los tóxicos y los medicamentos.

Por lo tanto, cualquier alimento o bebida que se tome implica un trabajo hepático. Sin embargo los distintos nutrientes y químicos presentes convierten esta tarea en más sencilla o más complicada. Así se puede hablar de productos aliados del hígado y otros que no lo son tanto.

Un exceso de grasas, sal y azúcar, así como las comidas muy abundantes son difíciles de digerir, con lo que requieren un trabajo más grande de este órgano.

Por lo tanto, no está recomendado y es necesario sustituirlo por todos los alimentos que ayudan en esta función. Así se mejora la ictericia y se previene su aparición de nuevo.

Alimentos para reducir los niveles de bilirrubina

Una dieta para la bilirrubina alta tiene que ser balanceada y adaptada a las necesidades y situación específica de cada persona. Es importante que todos los platos contengan proteínas, carbohidratos saludables y pocas cantidades de grasa.

Pero existen algunos alimentos con un efecto más positivo sobre el hígado que pueden disminuir los síntomas y mejorar la situación.

1. Frutas y vegetales de color rojo

Los antioxidantes son un componente importante para mantener el equilibrio oxidativo en el hígado. Cuando se altera este balance, la salud hepática se ve perjudicada y también su óptimo funcionamiento. Por esto es necesario ingerir alimentos que aporten estos compuestos.

Los más abundantes se encuentran en frutas y verduras. Cabe destacar las de color rojo, pues contienen licopeno y este es uno de los antioxidantes que parece tener una actividad más importante en este sentido.

De hecho, una publicación realizada en Food and Function determinó que el licopeno resulta beneficioso en las personas con daño hepático, cáncer, infertilidad y síndrome metabólico. Este útil antioxidante lo podemos obtener de los siguientes alimentos:

  • Tomates.
  • Sandía.
  • Guayaba.
  • Caquis.
  • Uvas negras.

2. Fibra en la dieta para la bilirrubina alta

Como señalan desde la Fundación Americana del Hígado, es interesante aumentar la presencia de fibra, pues permite al hígado trabajar a un nivel óptimo. Las fuentes más recomendadas son las verduras, los cereales integrales y las frutas en general.

Por otro lado, un estudio publicado en la revista Nutrition determinó que el consumo de fibra dietética tiene múltiples efectos en el hígado. La misma puede disminuir tanto la inflamación hepática como la sistémica, así como prevenir la fibrosis hepática.



3. Carne magra, pescado blanco y legumbres

Estas son las fuentes de proteína más adecuadas, pues son a su vez las más bajas en grasas. Los aminoácidos son necesarios en la dieta para la bilirubina alta pues ayudan en la regeneración del hígado.

El pollo, el conejo y las variedades de pescado blanco, así como los cortes de carne más magros son indicados en esta situación. Además, las legumbres en pequeñas porciones aportan también mucha fibra en su composición. 

4. Carbohidratos integrales

Los hidratos de carbono representan una buena fuente de energía y los alimentos que los aportan son saludables para el hígado.

Para ello es preferible elegir los granos integrales (arroz, mijo, centeno, trigo, etc.) y sus derivados (pan, pasta). Además de energía contienen también vitaminas, minerales y fibra que ayudan a mejorar la función hepática y reducir la bilirrubina.

5. Agua como bebida de preferencia

Es importante ingerir suficiente líquido para mantener una buena hidratación y potenciar la función del hígado. Lo ideal es consumir entre 1,5 y 2 litros de agua al día, lo que se traduce en unos 8 vasos.

De esta manera, aumentará la producción de bilis, lo que favorecerá a la eliminación de la bilirrubina.

Otra bebida que resulta positiva es el café. La evidencia científica ha demostrado que puede prevenir el desarrollo de un problema hepático y mejorarlo cuando ya ha aparecido.

Considerado hasta hace poco tiempo como un mal hábito, hoy en día los datos sobre el consumo de café parecen ir en sentido contrario. Sin embargo, hay que ser prudentes con su uso y cantidades, sobretodo en aquellas personas que son sensibles a sus efectos o que no lo toman con regularidad. 

Alimentos a evitar en una dieta hepática

Además de potenciar todos los alimentos positivos en la dieta para la bilirrubina alta, existen una serie de consejos dietéticos acerca de todo aquello que es más perjudicial.

Según coinciden los diferentes expertos, estos son los que se deben evitar en la medida de lo posible:

  • Grasas saturadas y carne procesada: como la nata, los quesos curados, la leche entera, los embutidos y las carnes no magras. También hay que evitar la comida rápida, las cocciones como las frituras, las grasas trans y el aceite de palma.
  • Obviar al alcohol ya que  ocasiona daños adicionales al hígado que es el encargado de filtrarlo. 
  • Pescados y mariscos: crudos o poco cocidos.
  • Refrescos, pasteles, galletas y otros alimentos con abundante azúcare añadido: estos pueden aumentar los depósitos de grasa en el hígado. 
Mano rechaza vaso con alcohol.
El alcohol no está recomendado en las condiciones hepáticas, ya que empeora los síntomas.

Qué más tener en cuenta en la dieta para la bilirrubina alta

Las personas que, por cualquier motivo, presentan este problema de salud, deben seguir una dieta balanceada y saludable adaptada a su condición.

Es importante hacer 4 o 5 comidas de pequeño volumen al día, con todos los nutrientes presentes y con cocciones ligeras y de fácil digestión.

Lo ideal es que la dieta diaria esté compuesta por 3 platos principales y 1 o 2 tentempiés. Además, se debe procurar que no pase un lapso mayor de 5 horas entre cada comida. Por su parte, el desayuno debe ingerirse en un periodo menor a una hora después de despertar para evitar un aumento en la bilirrubina.

Aparte de vigilar la dieta y los alimentos que la componen, existen otros hábitos o comportamientos que pueden hacer subir los niveles de bilirrubina en sangre. Como señalan en la Fundación British Liver Trust, la ictericia se hace más evidente en las siguientes situaciones:

  • Períodos de ayuno y dietas bajas en calorías. 
  • Épocas de estrés.
  • Durante las enfermedades infecciosas.
  • Con la práctica deportiva vigorosa.

Por otro lado, también se recomienda realizar actividades para promover la salud hepática como evitar las grasas saturadas y las bebidas alcohólicas.

Además, la realización de ejercicio periódico ha demostrado mejorar la función hepática y disminuir la grasa en el órgano, según la revista British Journal of Sports Medicine.

La dieta adecuada ayuda a mejorar la bilirrubina alta

Para disminuir los niveles de bilirrubina en sangre y cuidar la función hepática es necesaria una dieta que aporte fibra, proteínas, vitaminas y carbohidratos. Frutas, verduras, granos integrales, legumbres y carnes magras son los alimentos más adecuados en esta situación.

Sin embargo debes tener en cuenta que, si la ictericia va acompañada de otros síntomas como náuseas, pérdida de apetito, falta de energía o retención de líquidos, es posible que se tenga que seguir otra dieta para la bilirrubina alta.

T ambién puede ser necesario adoptar pautas más específicas que deban ser personalizadas, por lo que es fundamental consultar con el especialista lo antes posible.

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Los contenidos de esta publicación se redactan solo con fines informativos. En ningún momento pueden servir para facilitar o sustituir diagnósticos, tratamientos o recomendaciones de un profesional. Consulta con tu especialista de confianza ante cualquier duda y busca su aprobación antes de iniciar cualquier procedimiento.