Dieta y nutrición recomendada para pacientes con hepatitis

Las pautas dietéticas adecuadas pueden tener un impacto beneficioso en muchas enfermedades, también en el caso de los problemas hepáticos. Una dieta saludable complementa el tratamiento de los pacientes con hepatitis.
Dieta y nutrición recomendada para pacientes con hepatitis
Anna Vilarrasa

Escrito y verificado por la nutricionista Anna Vilarrasa el 15 octubre, 2021.

Última actualización: 15 octubre, 2021

Una nutrición adecuada es importante para pacientes con hepatitis, si bien no existe una «dieta tipo» para la enfermedad. Las personas que sufren este problema deben tener una alimentación saludable y equilibrada, y evitar todos aquellos alimentos y bebidas que pueden contribuir a dañar el hígado.

Por supuesto, la dieta complementa el tratamiento determinado por los especialistas y en ninguna circunstancia lo reemplaza. No existen alimentos que puedan «curar» la hepatitis, pero sí alimentos que contribuyen al bienestar del paciente.

Qué es la hepatitis y cómo puede ayudar la nutrición en pacientes con hepatitis

5 tipos de hepatitis y principales características
La hepatitis es una enfermedad que cursa con inflamación del hígado.

La hepatitis es una inflamación del hígado que puede ser de corta duración (aguda) o alargarse en el tiempo (crónica). En ambos casos comporta un daño en el órgano que impide su funcionamiento normal.

Existen varios tipos de hepatitis con causas y vías de transmisión diferentes:

  • La más común es transmitida por un virus A, B, C, D o E.
  • La hepatitis alcohólica es causada por un consumo excesivo de alcohol.
  • Algunas toxinas y algunos medicamentos, suplementos o productos químicos pueden provocar una hepatitis tóxica.
  • La hepatitis autoinmune se produce cuando el sistema inmunitario ataca el hígado y provoca un daño celular. La causa es desconocida pero la genética y el entorno son dos de los posibles desencadenantes.

El diagnóstico temprano y el tratamiento son importantes para evitar un daño irreparable en el órgano. La cirrosis (cicatrización del hígado), la insuficiencia hepática o el cáncer hepático son algunas de las posibles complicaciones.

Si bien la nutrición en pacientes con hepatitis no conduce a la curación, es importante para determinar un buen estado de salud durante la enfermedad. Una dieta equilibrada permite mantener el balance de líquidos y evita la sobrecarga del hígado.

Descubre cuáles son los alimentos más adecuados, cuáles deberían evitarse y cómo organizar la dieta. Si te interesa saber más, te invitamos a seguir con la lectura.


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Consejos para la nutrición en pacientes con hepatitis

A grandes rasgos, la dieta para esta enfermedad se basa en verduras, granos integrales, frutas y proteínas magras. Esta puede variar según el estado inicial del paciente y su posterior evolución, pero se pueden establecer unas pautas generales que es aconsejable seguir.

  • Ingerir la proteína adecuada para evitar los excesos y las carencias. Estas son necesarias para restaurar las células dañadas y para evitar la desnutrición del paciente. Si el hígado no las procesa de forma adecuada, se pueden acumular desechos tóxicos. Las mejores fuentes son la carne y el pescado magros, las legumbres, los huevos y los lácteos bajos en grasas.
  • En general, se aconseja incrementar la presencia de hidratos de carbono respecto a las proteínas. Si es posible, optar por granos integrales como arroz, quinoa, avena o cuscús.
  • Consumir grasas en cantidades moderadas. No es bueno eliminarlas de la dieta pues estas ejercen funciones importantes en el cuerpo. No obstante, es imprescindible elegir fuentes saludables como el aceite de oliva, los aguacates, los frutos secos o el pescado azul.
  • Las frutas y las verduras están todas permitidas y son interesantes por su aporte nutritivo.
  • Es conveniente salar los alimentos con moderación y limitar su ingesta en caso de retención de líquidos.
  • Ajustar las cantidades energéticas sobretodo en aquellos pacientes que han perdido peso. Algunos enfermos además experimentan cansancio y falta de apetito. Por este motivo, es recomendable hacer pequeñas ingestas más a menudo y, si es necesario, comer un pequeño tentempié antes de ir a dormir. 
  • La dieta debe ser de fácil digestión por lo que es preferible optar por métodos de cocción suaves: plancha, horno, vapor o hervido.

Alimentos a evitar

Patatas en la freidora.
Los pacientes con hepatitis deberían evitar el consumo de frituras.

Una dieta poco saludable o algunos alimentos y algunas bebidas en particular pueden agravar el daño en el hígado ya de por sí comprometido por la enfermedad. Por este motivo, en la nutrición para pacientes con hepatitis es preferible evitar lo que se enumera en la siguiente lista.

  • Alcohol: según los autores Marzano y Peña con los datos disponibles hasta el momento se puede afirmar que el alcohol empeora el grado de daño hepático y acelera su progresión. Esto a su vez conlleva un riesgo mayor de desarrollar problemas más serios como cirrosis o cáncer de hígado.
  • Todas las bebidas refrescantes o con azúcares añadidos.
  • Marisco y pescado crudo o poco cocinado.
  • Carnes grasas (como algunas partes del cerdo, el pato o el cordero) y embutidos. Asimismo, se deben evitar las frituras, los platos precocinados, las salsas y las cocciones muy grasas, y las que se elaboran con quesos o nata.
  • Para controlar la presencia de sodio es importante reducir los productos que aportan grandes cantidades: snacks salados, salsas elaboradas, cubitos de sopa, cremas preparadas o conservas elaboradas con sal.
  • Algunos pacientes pueden necesitar la toma de un suplemento de algunas vitaminas. Aunque en casos concretos puede ser necesario la toma de un suplemento, no pasa en todos los pacientes.
  • Si existen carencias nutricionales por cualquier motivo, es el médico quién debe pautar esta complementación. Algunas vitaminas y minerales se metalizan en el hígado y si se administran en exceso, pueden acarrear efectos negativos. 


Más allá de la dieta: otros hábitos positivos

Cuando se sufren problemas hepáticos, tener un estilo de vida saludable permite minimizar los daños en el hígado. Uno de ellos es la dieta, pero existen otros aspectos que también juegan un papel importante.

El ejercicio es una práctica interesante e imprescindible. Por un lado, permite fortalecer el organismo y evitar la pérdida de fuerza y el tono muscular. Por el otro, es una forma de hacer frente al estado de ánimo bajo que algunas personas experimentan.

Sin embargo, hay que adecuar esta actividad física al estado del paciente y a la situación de fatiga que comporta la hepatitis. Es aconsejable aumentar la duración y la intensidad poco a poco y siempre aconsejados por el médico o especialista.

Como se ha comentado, es imprescindible evitar la ingesta de alcohol que produce daños en el hígado y otros efectos negativos en el organismo. También es necesario abandonar otros hábitos que pueden ser perjudiciales como el tabaco o las drogas. Además, no es aconsejable automedicarse pues algunos fármacos pueden dañar el hígado.

Para acabar, es interesante destacar que durante la enfermedad es importante aumentar las medidas de higiene. Cualquier virus, bacteria o tóxico presente en la comida puede aumentar la posibilidad de daño hepático. Para llevarlo a cabo es necesario lavar todos los alimentos y las superficies así como tener una cuidada higiene de manos antes y después de manipularlos.

La nutrición es de gran ayuda en pacientes con hepatitis

La dieta y los hábitos de vida son aspectos complementarios en el tratamiento de las enfermedades hepáticas. Sin embargo, su impacto es de gran ayuda para preservar la función del hígado, evitar daños irreversibles y mejorar el estado de salud general de los pacientes.

Una alimentación saludable que tenga en cuenta los aspectos comentados es la mejor forma de alimentarse en este caso. No obstante, es preferible pautar la dieta y tener un seguimiento con el médico pues cada situación puede requerir algunos cambios más específicos. 

Además, es importante que cada paciente observe su tolerancia individual a ciertos alimentos pues las sensaciones y las digestiones pueden variar mucho entre diferentes personas.

A parte de contar con la ayuda especializada, es muy positivo buscar el apoyo y el contacto de familiares, amigos u otros afectados de hepatitis. Saber que uno no está solo frente a la enfermedad puede ayudar a manejarla con menos estrés.

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