10 diferencias entre tener autoestima y ser egocéntrico

El ego y la autoestima son dos conceptos que suelen confundirse con facilidad. ¿Cuáles son sus principales diferencias? Aquí las detallamos.
10 diferencias entre tener autoestima y ser egocéntrico
Andrés Carrillo

Escrito y verificado por el psicólogo Andrés Carrillo.

Última actualización: 09 abril, 2022

La confusión entre tener autoestima y ser egocéntrico es común en algunas personas. Sin embargo, se trata de dos conceptos bastante diferentes. La autoestima se refiere al autoconcepto positivo que desarrollamos en el transcurso de nuestra vida.

Aunque pueda parecer contradictorio, las personas egocéntricas suelen tener baja autoestima. Esto ocurre porque el ego está sujeto a la opinión de otras personas. En resumidas cuentas, los egocéntricos dependen mucho de la aprobación externa.

La confusión entre estos términos ocurre porque el egocéntrico aparenta tener autoconfianza. No obstante, en este caso se trata de una fachada. En cambio, las personas con autoestima alta poseen seguridad en sí mismos. ¿Hay más diferencias?

10 diferencias entre tener autoestima y ser egocéntrico

Como ya hemos mencionado, la autoestima tiene que ver con la satisfacción personal genuina. Como contrapartida, el ego está condicionado por opiniones externas. En el siguiente espacio, vamos a detallar otras contradicciones que existen entre tener autoestima y ser egocéntrico.

1. Necesidad de atención constante

Mientras que las personas con buena autoestima no precisan de atención constante, para los egocéntricos es una necesidad compulsiva. En otras palabras, una persona segura de sí misma no busca agradar a los demás de manera forzada.

Las personas con un ego inflado intentan acaparar la atención por medio de autoalabanzas, lo que resulta contraproducente. Es decir, eventualmente los egocéntricos terminan por alejar a las personas de su círculo social.

La necesidad de atención constante
Las personas egocéntricas quieren ser el centro de atención en todo lugar y momento.

2. Admiración desproporcionada

Un indicador de las personas con un ego exacerbado es la admiración desmedida por sí mismos. Por el contrario, la autoestima alta se caracteriza por el autoconocimiento y aceptación de uno mismo. Esto quiere decir que tener un autoconcepto positivo no implica demasiada admiración.

3. Tomar en cuenta las necesidades ajenas

Las personas con la autoestima bien establecida toman en cuenta las necesidades de los demás. Por otro lado, los egocéntricos se enfocan en satisfacer únicamente sus requerimientos. La preocupación por uno mismo es necesaria para una vida sana; esto siempre y cuando no omitimos la empatía por quienes nos rodean.

4. Capacidad de aceptar errores

En una autoestima alta existe la posibilidad de aceptar errores, en cambio con los egocéntricos no ocurre así. Aquellos que se creen los dueños de la razón absoluta tienen un ego desmedido. Cuando entendemos que de los errores se puede aprender, estamos encaminados a mejorar nuestra autoestima.

5. Capacidad de aceptar críticas

Este punto está relacionado con el anterior, se trata de la interpretación que podemos hacer de las críticas. Una persona segura de sí misma entendería que no se trata de un ataque personal. Por otra parte, existen personas engreídas que toman las críticas como una ofensa hacia ellos.

6. Ayudar de forma desinteresada

Resulta lógico pensar que un egocéntrico no ayudaría a menos que espere recibir algo a cambio. Cuando las personas se preocupan solo por sí mismas, no existe lugar para brindar un apoyo genuino. Mientras tanto, aquellos que toman en cuenta las necesidades ajenas disfrutan ayudando a otros.



7. Aceptar que no todo está permitido

La falta de límites sanos durante la infancia provoca que los niños crezcan pensando que todo se les está permitido. Uno de los objetivos de la crianza positiva es que los jóvenes crezcan con una buena autoestima y un ego moderado.

La autoestima nos ayuda a adaptarnos mejor a la sociedad y facilita la tolerancia ante ciertas situaciones. Por ejemplo, para aceptar bien una derrota es menester fortalecer nuestra autoestima. En conclusión, la autoestima implica un componente de respeto.

8. Comparaciones constantes

A diferencia de quienes han establecido una autoestima adecuada, las personas egocéntricas suelen compararse con otros de manera constante. Las comparaciones están orientadas hacia personas del entorno cercano a las cuales envidian. Por ejemplo, compañeros de trabajo, familiares o amigos.

9. Delegar funciones

La capacidad para delegar funciones consiste en la aceptación de que no podemos hacerlo todo siempre. Una persona con buena autoestima sabe rodearse de personas que le ayudan a cumplir metas. Al otro extremo están quienes se empecinan por acaparar la atención haciéndolo todo, aún cuando no tienen las habilidades.

10. Estabilidad emocional

La autoestima es un factor protector contra el malestar emocional. Para los egocéntricos la necesidad de acaparar la atención resulta agotadora. También es frustrante no poder ser el centro de atención siempre. En este sentido, se comprende que una buena autoestima ayuda a regular mejor las emociones y la presión social.

Mujer con buena autoestima
Tener una autoestima fortalecida permite mantener un constante bienestar emocional.


¿Cómo ser menos egocéntrico?

Es importante aclarar que tener autoestima y ser egocéntrico son dos cosas naturales. En conclusión, lo importante es saber gestionar nuestro egocentrismo para que no afecte nuestras relaciones interpersonales. El equilibrio es la clave en estos casos.

Querer suprimir el ego es una expectativa irrealizable. En este sentido, lo que buscamos es que nuestra autoestima sirva como un dique que nos permita regular los impulsos de autoalabanza. Para mantener el ego al margen, podemos hacer un ejercicio de introspección e identificar los aspectos que necesitamos mejorar.

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