Disgrafía: tipos, causas y tratamientos

La disgrafía es una patología que dificulta la capacidad de escritura en los pacientes. Es mucho más común en niños y se trata de una condición vitalicia.
Disgrafía: tipos, causas y tratamientos
Samuel Antonio Sánchez Amador

Escrito y verificado por el biólogo Samuel Antonio Sánchez Amador el 11 febrero, 2021.

Última actualización: 11 febrero, 2021

La disgrafía es un desorden neurológico que dificulta la habilidad de la escritura. Esto engloba la maquinaria general de transcripción escrita, es decir, la escritura a mano, la mecanografía y la ortografía. Se estima que del 5 % al 20 % de los estudiantes jóvenes tienen algún tipo de déficit a la hora de escribir, pero la prevalencia concreta de la disgrafía no se conoce.

La mayoría de niños presentan dificultad para escribir, pues se trata de una habilidad que requiere de aprendizaje y práctica. De todas formas, si la letra de un niño es muy confusa o sus ideas se muestran de forma desordenada a pesar de los esfuerzos, puede que presente el trastorno. Conócelo todo sobre esta condición.

¿Cuáles son los síntomas?

La disgrafía dificulta la capacidad de escritura, pero también modifica la coherencia de las palabras escritas. Esto se debe a que, si el niño tiene que focalizar toda su atención en la transcripción, es posible que se haga más laboriosa la habilidad para expresar conceptos e ideas. Por ello, se trata de un trastorno que dificulta el dominio de la escritura de forma general.

El portal Understood.org nos muestra algunos de los signos más comunes de disgrafía. Entre ellos encontramos las siguientes dificultades:

  • Formar letras correctamente.
  • Colocar los espacios de forma coherente entre las letras de la página.
  • Escribir en línea recta.
  • Mantener homogeneizado el tamaño de las letras a lo largo del texto.
  • Borrado continuo de las cosas escritas.
  • Complicaciones a la hora de mantener las pautas ortográficas: esto incluye palabras incompletas, faltas de ortografía y colocación o ausencia de letras.

Además de los problemas reflejados en el papel, la postura del niño también dice mucho de su capacidad de escritura. Un infante con disgrafía agarrará el lápiz de forma inusual, tomará posturas raras mientras escribe u orientará el papel mal.

Niña frustrada con la escritura.
El fracaso escolar puede relacionarse con la disgrafía, por lo que resulta importante considerar el apoyo adecuado para estos niños.

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Tipos de disgrafía

Tal y como indica el portal Special Needs, existen varios tipos de disgrafía. Te los contamos en la siguiente lista:

  • Disléxica: la formación de palabras espontáneas es ilegible, pero las frases copiadas sí suelen entenderse.
  • Motora: causada por falta de motricidad y tono muscular. Las frases tanto propias como copiadas suelen ser ilegibles. Los pacientes son capaces de formar las frases, pero les cuesta mucho esfuerzo y dedicación.
  • Espacial: como su propio nombre indica, el niño no es capaz de comprender el concepto de espaciado, por lo que junta frases y tiene problemas para mantener interlineados y márgenes. De todas formas, las frases son comprensibles y las letras siguen un orden coherente.
  • Fonológica: se caracteriza por la dificultad para escribir y deletrear palabras nuevas complejas. Estos niños no son capaces de memorizar fonemas.
  • Léxica: es una forma muy rara de disgrafía en la que se comprenden bien las palabras que se escriben como suenan, pero no las irregulares. Es más común en la lengua inglesa y francesa.

¿Cuál es la causa?

Encontrar la causa de la disgrafía en niños puede ser todo un desafío. De todas formas, si es adquirida en adultos puede deberse a daños cerebrales, tumores, accidentes cerebrovasculares y otros eventos que comprometan al encéfalo.

Existen dos grandes sospechosos para una disgrafía en niños: los motivos neurológicos y los motores. El primer caso no tiene por qué ser grave, pues a veces existen ciertos desajustes leves que impiden el correcto ordenamiento, lo que hace difícil que se comunique por escrito el pequeño. Diversas patologías se han asociado a la disgrafía, como el trastorno de déficit de atención con hiperactividad (TDAH).

Las causas psicomotrices o motoras pueden ser un poco más delicadas, pues existen diversas enfermedades congénitas que provocan distrofia muscular progresiva, por ejemplo.

¿Cómo se diagnostica la disgrafía?

El portal ADDitude, especializado en el TDAH, nos revela que el diagnóstico de la disgrafía se realiza de forma estandarizada mediante la evaluación del Specific Learning Disorder (SLD). Para que un infante entre dentro del criterio nombrado debe cumplir los siguientes 4 pilares:

  1. Exhibir al menos 6 de los síntomas estandarizados que dificultan el aprendizaje por, al menos, 6 meses.
  2. Mostrar capacidades académicas significativamente reducidas en comparación al resto de los compañeros. Esto tiene que dificultar su desempeño en el colegio.
  3. Las dificultades tienen que haber empezado en el ambiente escolar, aunque se hagan más vigentes en la etapa laboral.
  4. Deben descartarse otras posibles enfermedades, como ceguera.

Tratamiento

La disgrafía es una patología que acompañará al infante por toda su vida y no tiene cura. El abordaje, tanto en la escuela como en casa, consiste en fomentar la práctica y desarrollo de las capacidades. Sin embargo, la condición no se puede solucionar con un medicamento o una cirugía.

De todas formas, que sea permanente no significa que no pueda mejorar. En estos casos se suele recomendar la terapia ocupacional, en la que los terapeutas ayudarán al niño a escribir mejor y adoptar posturas más eficaces. Además, en la escuela se le deben brindar ciclos educativos especiales de acuerdo a sus necesidades.

Trastorno por déficit de atención en un niño.
Algunos trastornos de atención se han vinculado a la disgrafía, ya que afectarían el proceso de escritura y la capacidad de entender los errores al escribir.

Consejos para mejorar la escritura

Para cerrar, te mostramos algunos consejos que se pueden aplicar en un niño con disgrafía para hacerle las cosas más fáciles. El portal LDonline.org presenta muchas opciones:

  • Otorgarle al niño un papel con líneas establecidas, para que le sea más fácil seguir una estructura coherente en la escritura.
  • Permitirle que pruebe con diferentes tipos de bolígrafo y lápiz, hasta que encuentre uno con el que se sienta cómodo.
  • Empezar con el infante el proceso de escritura plasmando las ideas en forma de dibujos y grabaciones.
  • Enseñarle al niño diversas técnicas de escritura y tiempos verbales. Él podrá acomodarse al que más fácil le resulte.
  • Reducir la tarea de copiar frases, pues es mejor fomentar la autonomía y práctica.

La disgrafía es crónica, pero se trata

Resumir las particularidades de la disgrafía en unas pocas líneas es un desafío, pues se trata de una entidad clínica muy compleja y variada. Si presentas disgrafía o tu hijo muestra indicios de ella te aconsejamos que revises las páginas ya citadas, sobre todo en lo que al abordaje del hogar se refiere.

Que la disgrafía sea vitalicia no significa que no se pueda tratar. Por ello, la terapia y la práctica serán las mejores aliadas para un niño que la presente. Con paciencia y dedicación el paciente puede alcanzar cierto grado de autonomía a la hora de escribir.

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