¿Qué es el dogmatismo y cuáles son sus características?

El dogmatismo, como corriente filosófica, defendía la necesidad de aceptar al mundo tal y como lo apreciamos, sin someterlo a cuestionamiento. La acepción actual difiere un poco de esta noción.
¿Qué es el dogmatismo y cuáles son sus características?
Maria Alejandra Morgado Cusati

Escrito y verificado por la filósofa Maria Alejandra Morgado Cusati el 20 septiembre, 2021.

Última actualización: 20 septiembre, 2021

Un dogma es una proposición que se asume como verdad absoluta, innegable e irrefutable. Sus fundamentos no están sujetos a discusión o a un cuestionamiento, pues su veracidad (sea demostrable o no) resulta inobjetable. Ahora bien, en la actualidad, el dogmatismo puede entenderse como la propensión a los dogmas.

Sin embargo, en filosofía, el dogmatismo hace referencia a una corriente de pensamiento que defendía la necesidad de aceptar al mundo tal y como lo apreciamos, sin someterlo a cuestionamiento. Se confía en la capacidad del razonamiento humano para adquirir la verdad.

El dogmatismo, como movimiento filosófico, se originó en la Antigua Grecia, cuando el dogma era entendido como una opinión filosófica o fundamentada. Posteriormente, este término se siguió utilizando a lo largo de la historia de Occidente, especialmente asociado al cristianismo.

Orígenes del dogmatismo

El dogmatismo como corriente filosófica se originó en la Antigua Grecia, entre los siglos VI y VII a.C. Es considerada como la escuela de pensamiento más antigua y difiere del significado que le atribuimos hoy en día.

En la antigüedad, el dogmatismo implicaba aceptar el mundo tal y como lo vemos, sin realizar grandes cuestionamientos. El fundador de esta doctrina es Tales de Mileto, considerado el primer filósofo de la cultura occidental. Posteriormente, en 1545, el dogma fue aplicado a la religión y asumido como una verdad absoluta e incuestionable sobre la que deriva el resto del conocimiento.



Características del dogmatismo

Las características del dogmatismo filosófico son las siguientes:

  • La mera capacidad cognoscitiva del ser humano es la que permite el conocimiento directo del mundo y de sus leyes. En este sentido, el ser humano está capacitado para conocer el ser verdadero de las cosas sin intermediarios ni distorsiones.
  • Nada se puede poner en duda; incluso las opiniones y las creencias son verdaderas.
  • La convicción de que la mente puede conocer al mundo objetivamente se fundamenta en la creencia de que el funcionamiento de la mente es similar al de la naturaleza. Es decir, tanto el hombre como las cosas en el mundo se rigen por el mismo sustrato.

Por su parte, podríamos resumir las características del dogmatismo contemporáneo de la siguiente manera:

  • Existen las verdades absolutas e incuestionables, llamadas dogmas.
  • Es algo propio del conocimiento no científico.
  • Hay Escaso rigor y el dogmatismo está cerrado a la falsabilidad.
Rechazo al dogmatismo.
En la actualidad, el vínculo del dogmatismo con las religiones no responde al origen verdadero del concepto en la Antigua Grecia.

Principales representantes

Los principales exponentes del dogmatismo filosófico son los siguientes. Conozcamos más sobre sus vidas.

Tales de Mileto (624 a.C. – 546 a.C.)

Filósofo, geómetra, físico, matemático y legislador griego, Tales fue el iniciador de la Escuela de Mileto. No dejó ninguna obra escrita, por lo que sus teorías y conocimientos provienen de sus discípulos.

Es considerado como el primer filósofo de Occidente que intentó explicar racionalmente los diferentes fenómenos del mundo. Tales afirmaba que el agua es el primer elemento, el principio de todo. Por lo tanto, le adjudica vida. También le otorga un alma, porque el alma hace mover las cosas y el agua se mueve sola.

Anaximandro (610 a.C. – 546 a.C.)

Anaximadro fue filósofo, geógrafo y discípulo de Tales de Mileto. Para él, el principio constitutivo de todas las cosas es ápeiron, que no es agua, ni tierra, ni fuego ni aire. No tiene forma concreta, es infinito, imperecedero, indestructible e inmortal. El cosmos nace, se desarrolla y perece en el seno de ese ápeiron.

Anaxímenes (546 a.C. – 528/525 a.C.)

Anaxímenes fue compañero y sucesor de Anaximandro. Al igual que su maestro, cree que el principio de todas las cosas es infinito. Sin embargo, defendió que dicho principio es un elemento concreto: el aire.

Según este filósofo, el aire transforma todo a través de la condensación y la rarefacción. Es decir, la rarefacción genera el fuego, mientras que la condensación forma el viento, las nubes, el agua, la tierra y las piedras. A partir de estas sustancias, se crean el resto de las cosas.

Heráclito (544 a.C. – 484 a.C.)

Este filósofo presocrático defendía que el principio de todas las cosas era el devenir, representado a través del fuego. Es decir, Heráclito sostuvo que el fundamento de todo está en el cambio incesante. El ente deviene y todo se transforma en un proceso de continuo nacimiento y destrucción.

¿Qué es lo contrario al dogmatismo?

Para algunos pensadores, el dogmatismo se opone al escepticismo, ya que este último se caracteriza por la duda constante y defiende que el ser humano está incapacitado para obtener el conocimiento absoluto y verdadero sobre las cosas. Por su parte, para Immanuel Kant, el dogmatismo se opone al criticismo. Esta última corriente se puede comprender como una actitud que considera al conocimiento algo imposible e indeseable sin una crítica previa.

Además, podríamos afirmar que el dogmatismo es contrario al conocimiento científico, ya que este último está abierto a la modificación de postulados. También al establecimiento de nuevas conclusiones ante la llegada de otra evidencia.

Fuego.
Los iniciadores del dogmatismo buscaban un elemento que fuese el primero de todos. Para Heráclito era el fuego.


Ventajas y desventajas del dogmatismo

El dogmatismo, entendido como la exigencia de que un argumento sea aceptado como verdadero sin posibilidad a cuestionarlo, no posee ninguna ventaja. Al contrario, asumir una postura dogmática conlleva numerosos peligros.

Lo vemos en la política, en la religión y en las relaciones. Si mantenemos creencias dogmáticas, cerramos nuestras mentes a perspectivas y opiniones alternativas. En otras palabras, el dogmatismo produce rigidez en el pensamiento, lo que provoca consecuencias emocionales y conductuales.

Por ejemplo, las personas que defienden creencias dogmáticas y no permiten explicaciones alternativas, a menudo experimentarán ira. Especialmente, cuando hay discrepancias entre sus expectativas y la realidad.

Por su parte, un estudio comprobó que el dogmatismo es uno de los factores que inciden negativamente en el bienestar. En este caso, se estableció que las personas dogmáticas presentan un sistema cognitivo inflexible que emerge como un rasgo de personalidad estable y disminuye su adaptación al entorno. Este proceso da como resultado una reducción de la felicidad y un aumento de la agresión.

Por último, la terapia conductual racional emotiva sugiere que las creencias irracionales son de naturaleza dogmática. Es decir, son inconsistentes con la realidad empírica, ilógicas e impiden que las personas logren sus metas.

El dogmatismo hoy en día

El dogmatismo como corriente filosófica difiere del significado contemporáneo que le otorgamos a este concepto. Haciendo referencia a la última acepción, debemos estar atentos y evitar que nuestras creencias sean asumidas como verdades absolutas.

De no ser así, seremos propensos a la intolerancia y al irrespeto de posturas diferentes a la nuestra. Intentemos cultivar la apertura y flexibilidad de pensamiento.

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