Cómo eliminar los complejos que nos hacen sufrir

Toda persona tiene complejos más o menos desarrollados. La clave está en saber identificarlos y trabajar sobre ellos para alcanzar la autosuperación y la felicidad.
Cómo eliminar los complejos que nos hacen sufrir

Escrito por Yamila Papa Pintor, 11 febrero, 2018

Última actualización: 06 abril, 2021

Para eliminar los complejos que nos impiden avanzar es necesario dar una serie de pasos y sobre todo, tener la disposición para ponerse manos a la obra, así como seguir las orientaciones de un profesional si fuese necesario. Para ayudarte, a continuación te ofreceremos algunos consejos que te ayudarán a reflexionar al respecto y ponerte en movimiento.

En primer lugar, ten en cuneta que, aunque no lo creas, tienes derecho a disfrutar de una vida plena. Ese derecho es tuyo, no tiene que concedértelo nadie más a partir de un evento especial ni nada por el estilo.

Para disfrutar de una vida plena, debes entender que eres tus luces y tus sombras siempre. Aceptar solo unas y negar las otras no te llevará a buen puerto y solo te hará las cosas más difíciles. En cambio, aceptarte tal y como eres, día a día, y trabajar para mejorar lo que te agrada tanto, te ayudará a vivir mejor y actuar con coherencia en cada momento. Eso, te podrá brindar mucha paz.

¿Qué son los complejos?

Según el Diccionario de la lengua española un complejo se define como ‘un conjunto de ideas, emociones o tendencias reprimidas o asociadas a aquellas experiencias que perturban el comportamiento’.

La vergüenza es una barrera que yo me pongo

Un complejo es una respuesta de desagrado con respecto a cierto rasgo de nosotros mismos.

En otras palabras, los complejos serían aquellos sentimientos que están relacionados a aquellos aspectos que no nos gustan de nosotros mismos y que, por lo tanto, no nos permiten alcanzar la felicidad. Dentro de los complejos podemos diferenciar tres grupos: físicos, psíquicos y sociales.

1. Complejos físicos

Los complejos físicos suelen afectar más a aquellas personas que le dan gran importancia a las apariencias y a la estética, en general. Por ello, cuando encuentran algo que no les complace del todo o les gusta, al mirarse al espejo pueden tener una percepción distorsioniada de la realidad. 

En algunos casos los complejos físicos pueden llegar a convertirse en trastornos psicológicos. Por ejemplo, la bulimia o la anorexia.

2. Complejos psíquicos

Los complejos psíquicos están relacionados, con las habilidades mentales. Básicamente se trata de que la persona se siente inferior al resto por no tener los mismos (o más méritos) que otros.

3. Complejos sociales

Tienen que ver con la cultura, la economía, la profesión, los orígenes, las oportunidades laborales, el tipo de sociedad, las costumbres, el estatus social, etcétera.

El primer paso para eliminar los complejos consiste en comprender que se trata de un problema cuyo origen puede hallarse en la infancia. Generalmente, debido a las presiones o sanciones infligidas por los padres, con el objetivo de lograr que sus hijos sean perfectos.

Es normal tener complejos. Todos los tenemos. El problema reside en cuanto nos afectan en la vida cotidiana y en nuestras relaciones interpersonales. Algunos optan por eliminar el problema y otros, por ocultarlo. La mejor solución para esto es aceptar los defectos y enfatizar las virtudes. Por supuesto, eso toma tiempo, esfuerzo y, sobre todo, flexibilidad.

Deberíamos preocuparnos por tomar acciones cuando los complejos derivan en una patología. Por ello, en algunos casos se recomienda buscar ayuda profesional para poder avanzar.

Los complejos físicos y la inseguridad

En el mundo de los complejos viven millones de personas que no pueden salir de sus propios laberintos. Aunque pueda ser difícil, siempre existe una salida para dejar de lado los estereotipos de belleza y los prejuicios relacionados a los estratos sociales o los niveles educativos.

Para eliminar los complejos, primero que nada debemos preguntarnos ¿por qué nos sentimos mal por ser diferentes? ¿Cuál sería la definición de “diferente” o de “normal”? La respuesta a esto no está en las revistas, en las pasarelas o en el cine sino en la “vida real” con mujeres de carne y hueso y celulitis, entre otros.

El aspecto físico es algo muy relativo. Lo que se consideraba bello en el siglo XV no es igual a lo que creemos bonito en la actualidad. Incluso depende de la cultura ya que en algunos casos la delgadez es sinónimo de fealdad o de enfermedad.

Los complejos se terminan cuando tenemos el autoestima lo suficientemente elevado como para confiar en nosotros mismos y hacer que nuestras habilidades y virtudes reluzcan para nosotros mismos. La seguridad propia es vital para no ser una persona acomplejada.

Además, ¿quién determina cuándo una nariz es grande o un busto es pequeño? ¿Quién tiene la potestad de decirnos que nuestra altura es baja o nuestras caderas están gordas?

Más allá de que un médico nos pueda indicar que el índice de masa corporal es elevado para nuestra estatura y puede provocar enfermedades, nadie más podría tener la autoridad de hablar al respecto.

La lista de defectos físicos es innumerable porque cada persona puede tener uno diferente (o más de uno). La buena noticia es que se trata de los más fáciles de identificar porque o bien la persona habla de ellos o trata de ocultarlos.

Consejos para eliminar los complejos

Las consecuencias de tener complejos pueden interferir en nuestro día a día de manera nefasta. Para abordarlos, te recomendamos lo siguiente.

1. Observa a los demás

No se trata de mirar los defectos de otras personas para criticarlos sino observar cómo lidian con sus propias debilidades. Esto ayudará a que trabajes tus propias zonas grises y las mejores tu capacidad de tolerancia.

2. Habla sobre tus complejos

No se trata de buscar oídos para que solo te quejes sino para ayudarte y mejorar. Al hablar sobre aquello que te angustia podrás encontrar una solución más rápido. Por el contrario, encerrarte en tu sufrimiento no te permite eliminar los complejos sino profundizarlos.

3. Presta atención a los halagos

Muchas veces cuesta recibir un cumplido o un halago. De seguro alguno de tus seres queridos te ha dicho alguna vez que luces bien, tienes bonitos ojos o la capacidad de solucionar un problema.

¡Hazles caso! Porque tienen toda la razón. Aprende a quererte, a aceptar los cumplidos y también aprende a darlos, ya que esto hará que te sientas muy bien.

 

Reflexión final

Trabajar en los complejos propios es un proceso que toma tiempo y que no tiene por qué convertirse en una presión extra dentro de la rutina. Por ello mismo, hay que mantener una actitud flexible, y entender que así como pronto pueden notarse progresos, será normal tener algunas “recaídas”. Lo importante es tomar nota de lo que ocurra entonces y seguir intentándolo para no quedarnos estancados.

En caso de tener dificultades para trabajar en aquello que no nos agrada tanto de nosotros mismos, siempre podemos recurrir a un profesional. 

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