¿Eres una persona intolerante?

La persona intolerante no es capaz de aceptar sus errores ni suele tener en cuenta las opiniones ajenas, por lo que la convivencia con ella se suele tornar complicada
¿Eres una persona intolerante?
Bernardo Peña

Revisado y aprobado por el psicólogo Bernardo Peña el 14 agosto, 2021.

Escrito por Raquel Lemos Rodríguez, 03 diciembre, 2016

Última actualización: 14 agosto, 2021

¿Crees que eres una persona intolerante? Si es así, tal vez muchas veces te han dicho que aún posees una mentalidad “primitiva” con unas creencias obsoletas que ya pocos comparten. La persona intolerante arrastra infinidad de prejuicios y se deja influenciar por estereotipos o ideas que los demás pueden infundirles.

Sin duda, el intolerante no es un tipo de individuo que congracie con la gente. Sobre todo si mantiene otro tipo de relación diferente a la tradicional o es muy aferrado a sus creencias sociales, sexuales, raciales o religiosas.

Características de una persona intolerante

Características de una persona intolerante

Es el momento de que seamos honestos con nosotros mismos y seamos capaces de decir “sí, aquí yo fallo” o “me siento identificado con este aspecto”.

No pasa nada por ser intolerantes. Quizás, todos en algún momento lo hayamos sido un poco. El gran reto se encuentra en ser conscientes de ello e intentar cambiarlo. Porque la intolerancia no nos lleva a muy buen puerto.

1. La persona intolerante discrimina

¿Te gustan las relaciones abiertas? ¿Tu orientación sexual es diferente? Las personas sin tolerancia se enfurecen ante estas situaciones y lo más curioso es que, en realidad, no saben cuál es el motivo.

Simplemente, rechazan de forma gratuita y ofenden a los demás con sus comentarios discriminatorios. Esto sucede así porque se encuentran llenos de prejuicios.

Como alguien les haya comentado que cierta persona es indecente, ya la van a tratar mal y no le van a permitir ni siquiera que pueda demostrar lo contrario.

2. Fanática de sus ideas

La persona intolerante, igual que rechaza con una gran intensidad, también defiende sus ideas y creencias de igual modo.

Esto resulta tan exagerado que solo hay dos opciones: que los demás se alejen o que les apoyen. Con estos últimos forman grupos lo que lleva a un fanatismo grupal que ocasiona múltiples conflictos.

Sin embargo, hay que tener cuidado. El sicoterapeuta Steven Stony, autor de muchos libros sobre convivencia, advierte que mucha veces si puede ser intolerante en nombre de la tolerancia. Es decir, defendemos nuestras ideas de tolerancia, considerando intolerante al que no coincide con nosotros.

Se dan casos en los que no se le permite a una persona hablar y expresarse, por considerarlo intolerante. Lo acertado, en este caso, es escucharlo y debatir las ideas y diferencias con respeto y tolerancia.

Lo ideal es aceptar que hay diferencias y aprender a convivir con los opuestos.

3. No escucha lo que no quiere

Defender tu propia idea sobre las cosas es importante, pero sabes que no siempre tendrás la razón y puede que otros, con sus comentarios y argumentos, te hagan cambiar de parecer.

La persona intolerante se adelanta y, para que esto no suceda, decide no escuchar a los demás. De esta manera, no se encuentra en peligro de que sus férreas creencias puedan modificarse.

Sin embargo, esto provoca un gran problema, ya que nunca tendrá en cuenta las opiniones ajenas, lo que le originará conflictos en sus relaciones interpersonales.

4. A la mínima, explota

A la mínima, explota

¿Qué ocurre cuando le muestras a alguien que no tiene razón? Puede que acepte tu visión, pero también puede que se enfade y te recrimine por no compartir sus mismos pensamientos.

La persona intolerante no tiene en cuenta tu opinión, por lo que, si insistes en que te escuche, montará en cólera. Todo aquel que discrimina, se acaba volviendo muy hostil.

5. No encaja bien las críticas

Si alguien la critica o se atreve a censurarla, la respuesta no será agradable. La persona intolerante no asume que está haciendo algo mal o incorrecto. Para ella, todo está bien desde su punto de vista.

De hecho, cuando alguien la critica, piensa que quien está en un error es el otro.

Ella jamás intentará hacerse una autocrítica o aceptar que se ha equivocado. Es tan intolerante que se acaba convirtiendo en alguien inflexible.

El respeto hacia los demás

Algo que desconocen las personas intolerantes es el respeto hacia los demás, en todos los sentidos. Ya sean opiniones, culturas, razas o cualquier tema controversial.

Lo que enriquece a los seres humanos es la diversidad de personalidades, creencias, educación. Todo esto, amplía nuestra visión.

¿Qué ocurre con respecto a las opiniones del resto? ¿Es que acaso siempre tenemos nosotros la razón? Todos nos equivocamos y podemos estar errados en nuestra visión de las cosas.

Hablar y escuchar a los demás nos permitirá saber si estamos o no en lo cierto.

De las personas intolerantes es mejor mantenerse bien lejos.