6 formas de mejorar la postura corporal

Daniela Echeverri Castro·
21 Octubre, 2020
Este artículo ha sido verificado y aprobado por la dietista Ghina Safadi al
15 Enero, 2019
¿Pasas mucho tiempo sentada al día? En este artículo podrás aprender 6 consejos útiles que te ayudarán a mejorar la postura corporal.

Mejorar la postura no solo es bueno para lucir bien. Es algo que debemos hacer también por motivos de salud. ¿Sabías que la adopción de una postura correcta facilita la respiración y que esto a su vez te proporciona un gran bienestar? ¿Creías que una buena higiene postural solo ayudaba a prevenir dolencias musculares y en los huesos?

Corregir la postura que adoptamos, por ejemplo, al sentarnos, es algo que cobra especial importancia para prevenir múltiples problemas de salud, no solo musculares u óseos. También es conveniente porque nos ayuda a no acentuar más la “barriga” y muchas cosas más.

A continuación te daremos a conocer 6 sencillas formas para mejorar la postura corporal en el día a día.

¿Qué es lo primero que hay que saber para corregir la postura corporal?

La espalda, la cintura y la pelvis desempeñan un papel muy importante a la hora de corregir la postura. Sin embargo, muchas veces nos empeñamos en “poner recta la espalda”, pero nos olvidamos de colocar la pelvis en un postura adecuada (de una forma relajada y natural) y de no dejar “caer” todo nuestro peso sobre la cintura cuando nos inclinamos sobre el ordenador o realizamos cualquier otra actividad.

Por lo general, las personas que suelen adoptar peores posturas son aquellas que pasan muchas horas sentadas o llevan un estilo de vida sedentario. Sin embargo, muchas personas que llevan un estilo de vida algo más activo pueden adoptar malas posturas sin saberlo. Así, terminan con molestias e incluso con lesiones.

¿Cuántas veces no hemos escuchado a alguien decir que por cargar un objeto pesado se lesionó la espalda? ¿Cuántas veces no nos hemos quejado porque hemos intentado hacer unos abdominales y terminamos con el cuerpo hecho polvo? Esto es porque no mantuvimos una correcta higiene postural al momento de ejecutar los movimientos.

Así pues, el primer paso para ponerle remedio a las dolencias es informarse más acerca de lo que significa tener una buena higiene postural en cualquier actividad (e incluso en reposo) y adoptar las recomendaciones de los expertos. También sería recomendable consultar con el médico y seguir sus indicaciones, sobre todo en caso de tener escoliosis o algún tipo de afección similar.

Enderezar la espalda, el primer paso para mejorar la postura

¿Qué es la lumbalgia?
La lumbalgia es el dolor que se localiza en la parte baja de la espalda. A menudo, se produce por un sobreesfuerzo físico. Sin embargo, puede tener su origen en una lesión o enfermedad.

La espalda suele ser la parte del cuerpo donde más se nota la mala postura. Es así debido a que los músculos de la espalda media se contraen, a diferencia de los músculos de la espalda alta, que se debilitan.

Esa especie de curva hacia adelante, conocida comúnmente como “joroba”, es la consecuencia visible de una mala postura de espalda. Tendemos a adoptarla no solo cuando estamos sentados. También la solemos tener al caminar y cuando estamos parados.

Para corregir la postura de la espalda, debes tener en cuenta:

  • Cuando permanezcas mucho tiempo sentada, debes realizar constantemente ejercicios de estiramiento. Evitarás, así, que se curve y, sobre todo, las contracturas por falta de movilidad.
  • Intenta mantenerte bien erguida cuando estés de pie.
  • Procura contraer el abdomen mientras mantienes la espalda derecha; especialmente, cuando estés caminando o sentada.

Enderezar los hombros, un punto clave

La incorrecta postura de la espalda suele condicionar la mala postura de los hombros. Por lo general, las personas que permanecen mucho tiempo sentadas suelen tener más dificultades para mantener recta la espalda. Ello repercute negativamente en la posición de los hombros.

Para mejorar la postura de los hombros, realiza ejercicios de estiramiento con el fin de aliviar la presión en el pecho.

Recuerda que los hombros deben estar ligeramente hacia atrás. Ello te obligará a sacar el pecho hacia delante. Ojo, no tienes que exagerar y adoptar una postura antinatural. Tampoco tienes que llegar al punto de sentir dolor al hacerlo.

Relajar los músculos del cuello, más que necesario

Mujer en el gimnasio haciendo ejercicio para el cuello

Una mala postura prolongada en el tiempo, podría hacer que los músculos del cuello empezaran a contraerse.

El cuello es una de las zonas del cuerpo más propensas a tensionarse y generar dolor. Cuando desvirtuamos la postura natural del cuello, la cabeza se inclina hacia delante con respecto al eje corporal.

  • Para empezar, debes tratar de mantener la cabeza alineada con la espalda. Practica, sobre todo, cuando estés sentado.
  • Un buen masaje alrededor del cuello, te ayudará a liberar tensiones. Una vez te sientas relajada, procura mantenerte bien derecha. Ello contribuirá a que los músculos permanezcan estirados.
  • Cuando estés sentada, procura mantener el cuello estirado y la barbilla, ligeramente hacia arriba.

Cuidar la postura corporal al caminar también es indispensable

Por último, recuerda mantener una postura correcta mientras caminas. Muchas personas lucen jorobadas al andar porque se les olvida que tienen que poner la espalda recta y evitar curvarse. Conservar una buena postura al caminar, te puede ayudar a lucir más delgada. El cuerpo también lo agradecerá; se sentirá más descansado.

  • Mantén la cintura, espalda y cuello alineados.
  • Los pasos han de ser ni muy largos ni muy cortos.
  • Intenta acompasar los movimientos, de manera que muevas al mismo tiempo el brazo derecho y el pie izquierdo, y viceversa.

Resumiendo, lejos de lo que pudiera parecer, no es tan difícil adoptar una buena postura. Si bien son muchas las partes del cuerpo implicadas, bastaría con seguir las recomendaciones anteriores: haz que los hombros y caderas estén alineados y que la barbilla forme un ángulo recto con respecto al cuello.

Si tienes alguna inquietud, recuerda que siempre puedes consultar con tu médico de cabecera o fisioterapeuta.

  • Gutiérrez, G. (2005). Principios de anatomía, fisiología e higiene: Educación para la salud. Buenos Aires: Limusa.
  • Stoppard, M. (2002). Guía de la salud familiar. Londres: Dorling Kindersley.