Cómo lavar tu cafetera italiana para que no agarre malos sabores con el tiempo

Las cafeteras italianas son un clásico que no pasa de moda. Aunque en la actualidad hay modelos automáticos que prácticamente hacen todo solos, las mokas ofrecen un café intenso y con cuerpo que pocos modelos modernos pueden replicar.
Si últimamente sientes un sabor extraño en tu café —como metálico o hasta rancio—, es probable que pienses que tu cafetera se ha oxidado. Pero el problema real está en el mantenimiento. Para devolverle el buen sabor a tu café, te recomendamos seguir un protocolo de limpieza sencillo y evitar los errores comunes.
1. Vacía los posos de café de inmediato
Si eres de los que suelen dejar los posos de café usados en la cafetera italiana hasta el día siguiente, te diremos que esto puede estar causando el mal sabor. El café libera aceites naturales durante su extracción, que se oxidan con facilidad y, con el tiempo, se vuelven rancios. Adhiriéndose a las paredes de la cafetera y transfiriendo ese sabor a tu próxima preparación.
Por ello, lo mejor es vaciar el embudo y enjuagar las piezas con agua, en cuanto la cafetera se encuentre lo suficientemente fría como para manipularla de forma segura. Así evitarás que dichos aceites se concentren en ella.
2. Limpia el filtro superior
A la hora de lavar la cafetera italiana, solemos concentrarnos en el embudo o en la pieza superior por donde sale el café. Pero hay una que tiene gran importancia y que dejamos en un segundo plano: el filtro perforado en la base de la parte superior.
Allí también suelen acumularse micropartículas de café, que se queman en cada nuevo ciclo y aportan amargor al sabor. Para limpiarlo, pasa un cepillo de cerdas suaves por los orificios y bajo el grifo. Así sacarás los sedimentos atrapados en ellos.
3. Revisa si hay cal
Si notas que las piezas de tu cafetera italiana tienen manchas blancas en su superficie, esto quiere decir que hay cal acumulada en ellas, lo que le aporta un regusto metálico o amargo a tu bebida. Puedes limpiarla sumergiendo las piezas de la cafetera en un recipiente con agua tibia y vinagre blanco por 20 minutos, para después frotar con una esponja suave bajo el grifo.
4. Inspecciona la junta de goma
La junta de goma entre las dos mitades de la cafetera es de gran importancia, ya que garantiza el cierre hermético y que se dé la presión necesaria para que el agua suba y se prepare el café. Con el tiempo, los sedimentos se acumulan tras ella. Por eso debes sacarla y limpiarla cada dos semanas.
Ahora, si la junta se ha endurecido o agrietado, es momento de que la cambies. Ya que de seguir con la vieja, la calidad del café se verá afectada.
5. Seca a profundidad
Una vez que hayas enjuagado todas las piezas de la cafetera italiana, es necesario que la seques muy bien. Y es que guardar la moka húmeda y cerrada crea el microclima perfecto para la aparición del moho, así como también acelera la oxidación del aluminio, del que suele estar hecha. Lo que conlleva al sabor metálico.
Evita esto secando todas las piezas de la cafetera de forma manual, con un trapo de microfibras. Luego, déjala unos minutos al aire libre para eliminar cualquier humedad residual y guárdala, con las piezas separadas.
Una duda común con respecto a la limpieza de la cafetera es el uso —o no— del jabón. Ten en cuenta que para el día a día, con agua caliente bastará. El jabón podrías dejarlo para limpiezas mensuales más profundas. Pero usando solo una gota de una versión neutra, que no tiene olores, y aclarando muy bien.
Para que tu cafetera italiana no pierda sabor, la limpieza y mantenimiento son esenciales. Si desmontas la cafetera después de usarla, limpias bien el filtro y la junta, secas todas las piezas antes de guardarlas y sustituyes la goma cuando esté endurecida o desgastada, seguirás disfrutando de un café aromático y delicioso.
Este texto se ofrece únicamente con propósitos informativos y no reemplaza la consulta con un profesional. Ante dudas, consulta a tu especialista.







