El chef Jordi Cruz recomienda este truco para rallar el queso en casa y que no quede apelmazad

Empiezas a rallar un trozo de queso y, a medida que avanzas, notas que pierde firmeza y se adhiere al utensilio. No necesariamente estás haciendo algo mal: la temperatura puede influir en la facilidad con la que consigues la textura que buscas.
El chef Jordi Cruz propone una solución sencilla para evitarlo: trabajarlo bien frío. Esta recomendación ayuda a mantener la consistencia durante la preparación y facilita obtener un rallado fino sin complicar la receta.
El truco de Jordi Cruz empieza antes de rallarlo
Cruz aconseja escoger un queso duro, cortarlo en dados pequeños y conservarlo en la nevera. Si quieres acelerar el enfriamiento, puedes llevarlo brevemente al congelador.
La clave está en trabajarlo a baja temperatura y con agilidad. En su demostración, el chef utiliza una picadora para obtener una textura fina en pocos segundos, antes de que la pieza comience a ablandarse.
No es necesario calcular un tiempo exacto: basta con que el queso adquiera firmeza, sin llegar a congelarse por completo.
¿Por qué conviene mantener el queso frío?
Un queso duro y frío conserva mejor su firmeza al manipularlo. A medida que aumenta su temperatura durante el rallado o el triturado, puede ablandarse y volverse más difícil de trabajar.
Mantenerlo frío proporciona un margen de tiempo para procesarlo rápidamente antes de que el calor generado por la manipulación altere su textura. El consejo está pensado específicamente para quesos duros que admitan este tipo de preparación.
El queso casero no siempre quedará tan suelto como el de una bolsa
Aquí aparece una diferencia importante. Cruz señala que algunos quesos rallados comerciales contienen ingredientes como celulosa, almidones o fosfatos que, entre otras funciones según el producto, pueden ayudar a evitar que se apelmace. Esto no significa que esos componentes sean perjudiciales ni que aparezcan en todos los quesos rallados.
De hecho, el queso recién rallado puede conservar una textura más grasa y tender a agruparse ligeramente. Por tanto, si no consigues que quede tan separado como el de determinadas bolsas, no significa que hayas aplicado mal el truco.
Para saber exactamente qué contiene un producto, revisa su denominación y la lista de ingredientes.
Rallarlo en casa te permite elegir el queso
Una de las razones por las que el chef Cruz prefiere este método es el control sobre el ingrediente. Al partir una pieza, puedes escoger la variedad que quieres utilizar y preparar únicamente la cantidad que necesitas.
También puedes adaptar el resultado a la receta: desde un queso finamente triturado hasta un rallado de mayor tamaño, dependiendo del utensilio y de la preparación.
Mejor hacerlo justo antes de utilizarlo
La propuesta de Jordi Cruz consiste en rallar o triturar el queso cuando esté bien frío, para incorporarlo a la receta.
No hace falta atribuirle beneficios nutricionales especiales. La ventaja práctica es mucho más sencilla: eliges la pieza, decides cuánto preparar y trabajas el queso cuando aún conserva la firmeza necesaria para rallarlo con facilidad.
Si el queso se ablanda mientras intentas rallarlo, prueba el truco de Jordi Cruz: elige una variedad dura, enfríala bien y trabaja rápidamente antes de que aumente su temperatura. Y si el resultado se apelmaza un poco, no te preocupes: el queso recién rallado no tiene por qué comportarse exactamente igual que el que compras en una bolsa.
Este texto se ofrece únicamente con propósitos informativos y no reemplaza la consulta con un profesional. Ante dudas, consulta a tu especialista.







