Cómo hacer un acodo para multiplicar tus plantas sin comprar ejemplares nuevos

Multiplicar algunas de las plantas que ya tienes en casa no siempre requiere semillas, esquejes ni la compra de nuevos ejemplares. El acodo es una técnica de propagación que permite que una parte del tallo desarrolle raíces mientras permanece unida a la planta madre.
Esta es su principal diferencia frente a un esqueje: el tallo no se separa al iniciar el proceso. Solo cuando ha desarrollado suficientes raíces puede cortarse y trasplantarse como una planta nueva. Existen diferentes tipos de acodo; estos cinco pasos corresponden al acodo simple, adecuado para plantas con ramas que pueden acercarse al suelo.
1. Elige un tallo sano y flexible
Busca una rama que pueda inclinarse hasta tocar el suelo sin romperse. Conviene escoger un tallo sano y flexible, sin señales evidentes de daño o enfermedad.
La facilidad para hacerlo dependerá de la forma de crecimiento de la planta. Si sus ramas son rígidas o quedan demasiado lejos del suelo, puede ser necesario utilizar otro método.
2. Lleva una parte del tallo hasta el suelo
Curva suavemente la rama hasta que una sección pueda tocar el suelo, sin separarla de la planta madre. La punta debe permanecer fuera del suelo. Retira las hojas de la parte que vas a enterrar para facilitar el contacto del tallo con el sustrato.
3. Fija la rama y cúbrela con sustrato
Sujeta la sección elegida con una horquilla de jardinería u otro elemento que la mantenga en su sitio sin dañarla. Después, cúbrela con sustrato y deja la punta de la rama hacia el exterior.
Mantén una humedad adecuada durante el proceso, evitando tanto que el sustrato se seque por completo como que quede encharcado. El riego necesario dependerá de la especie y de las condiciones de cultivo.
4. Espera a que desarrolle raíces
No existe un plazo único para el enraizamiento por acodo. El tiempo puede variar según la planta y las condiciones ambientales.
Evita desenterrar repetidamente la zona para comprobar si aparecen raíces, ya que las más jóvenes pueden dañarse. Antes de separar el tallo, debe haber desarrollado un sistema radicular suficiente para iniciar su etapa independiente.
5. Separa y trasplanta la nueva planta
Cuando el acodo haya enraizado adecuadamente, corta la conexión con la planta madre con una herramienta limpia y afilada.
Extrae el nuevo ejemplar, procurando conservar sus raíces, y trasládalo a una maceta o a su ubicación definitiva. A partir de ese momento, adapta el riego, la luz y los demás cuidados a las necesidades de la especie.
¿Qué plantas pueden reproducirse por acodo?
El acodo simple puede utilizarse en diferentes arbustos y en trepadoras. Entre los ejemplos habituales se encuentran hortensias, hiedras, jazmines, camelias, forsitias, rododendros y viburnos.
Esto no significa que todas las especies o variedades respondan igual. Antes de comenzar, comprueba que este método sea adecuado para la planta que quieres multiplicar y cuál es el momento más adecuado para hacerlo.
¿Y si el tallo no llega hasta el suelo?
En algunas plantas puede utilizarse el acodo aéreo. En lugar de enterrar una rama, se busca que una sección del tallo desarrolle raíces por encima del suelo, sin dejar de estar conectada a la planta madre.
Su procedimiento es diferente y requiere pasos adicionales, pero mantiene el mismo principio: no separar el tallo hasta que haya desarrollado raíces.
Aprender a hacer un acodo puede ayudarte a obtener nuevos ejemplares de determinadas plantas sin partir de una semilla o un esqueje. La clave no está en cumplir un número determinado de semanas, sino en respetar las necesidades de cada especie y dejar que el desarrollo de las raíces marque el momento de separar la nueva planta.
Este texto se ofrece únicamente con propósitos informativos y no reemplaza la consulta con un profesional. Ante dudas, consulta a tu especialista.







