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Calefacción y aire seco: 6 maneras de aumentar la humedad en tu casa

3 minutos
La calefacción reduce la humedad del ambiente y reseca piel y garganta. Estas medidas ayudan a equilibrar el aire sin provocar condensación.
Calefacción y aire seco: 6 maneras de aumentar la humedad en tu casa
Escrito por Estefanía Filardi
Publicado: 14 enero, 2026 14:00

¿Te despiertas con la garganta seca, la piel tirante y electricidad estática cada vez que tocas algo metálico? Si mantienes la calefacción encendida por semanas, el ambiente de tu casa se sentirá áspero. El aumento de la temperatura reduce la humedad relativa en el ambiente, afectando la humedad de tu piel y de tus mucosas.

Para saber si el aire en tu hogar está muy seco, lo más preciso es medir con un higrómetro la humedad relativa. Lo ideal es que se encuentre entre el 30 o el 50 %. Si está por debajo, lo recomendable es instalar un humidificador bien calibrado, pero hay otras acciones complementarias que ayudarán a mejorar las condiciones del ambiente de manera sencilla.

Humidificador

Un humidificador de vapor frío o ultrasónico añade humedad de forma controlada. Colócalo en zonas donde pasas más tiempo y ajusta la salida según las lecturas del higrómetro.

Si notas condensación en ventanas, reduce la intensidad. Los de vapor caliente funcionan bien, pero consumen más energía. Recuerda mantener el depósito de tu humidificador limpio para evitar la proliferación de bacterias.

Baja 1 o 2 °C el termostato

Reducir la temperatura de 22 °C a 20 o 21 °C aumenta automáticamente la humedad relativa. El aire ligeramente más frío retiene mejor la humedad existente. Compensa con ropa abrigada si hace falta.

Evaporación pasiva cerca del radiador

Coloca un recipiente ancho con agua cerca del radiador o la fuente de calor, pero nunca encima. El calor acelera la evaporación y añade humedad al aire. Cambia el agua cada 2 o 3 días para evitar que se estanque. Asegúrate de que el recipiente sea estable y esté fuera del alcance de niños o mascotas.

Seca la ropa en el interior con control

Tender ropa mojada dentro de casa libera humedad mientras se seca. Hazlo en habitaciones con buena circulación y donde pases menos tiempo, como el lavadero o un baño auxiliar. Si notas olor a humedad, reduce la cantidad de ropa o mejora la ventilación de esa zona.

Agrupa plantas de interior

Las plantas liberan humedad por transpiración a través de sus hojas. Agrupar varias plantas aumenta el efecto local. Elige especies que toleren bien la calefacción y riégalas según necesiten. El agua en el sustrato también aporta algo de humedad al evaporarse lentamente.

Sella fugas de aire y usa la extracción solo cuando sea necesario

Las corrientes de aire frío que entran por ventanas o puertas mal selladas diluyen la humedad interior. Revisa juntas de ventanas y usa burletes si hace falta. En cuanto a los extractores de baño y cocina, úsalos solo durante y después de ducharte o cocinar con vapor. Dejarlos encendidos constantemente expulsa el aire húmedo que quieres conservar.

Atento a los ajustes

Si ves condensación persistente en ventanas, marcos o paredes, has subido demasiado la humedad. La condensación sostenida favorece moho y daña materiales. Reduce el uso del humidificador o disminuye las fuentes de evaporación hasta que desaparezca el problema.

Si notas olor a humedad o manchas en paredes después de aumentar la humedad, vuelve atrás inmediatamente. Cada vivienda tiene un punto de equilibrio diferente según su aislamiento, ventilación y orientación. Monitoriza durante las primeras semanas y ajusta hasta encontrar el balance donde respiras cómodo sin crear condensación.

Este texto se ofrece únicamente con propósitos informativos y no reemplaza la consulta con un profesional. Ante dudas, consulta a tu especialista.