Limerencia: ¿qué es y cómo se diferencia del enamoramiento?

07 Abril, 2021
Este artículo ha sido escrito y verificado por Psicóloga Elena Sanz
Al inicio de una relación afectiva la persona amada se convierte en el centro de todos los pensamientos y acciones. Sin embargo, cuando la intensidad perdura en el tiempo causando malestar, podemos estar ante un caso de limerencia.

El amor es una de las emociones más intensas y movilizadoras. El enamoramiento y el inicio de una relación afectiva suelen generar sensaciones positivas de euforia, placer y deseo de contacto. Sin embargo, en ocasiones estas reacciones naturales y agradables toman un tinte obsesivo y comienzan a generar consecuencias negativas; es entonces cuando hablamos de limerencia.

Este término fue acuñado por la psicóloga Dorothy Tenov para describir un estado psicológico de obsesión por otra persona, caracterizado por fuertes deseos de reciprocidad del sentimiento amoroso. Se trata de una condición que comparte similitudes con el trastorno obsesivo compulsivo y con las adicciones.

¿Cómo podemos diferenciar la limerencia del enamoramiento?

Una gran parte de las personas que padecen limerencia no son conscientes de lo perjudicial de sus pensamientos, sus emociones y sus conductas. Y es que, con frecuencia, es confundido con el enamoramiento típico.

Como sucede en otras ocasiones, reacciones naturales y esperables pasan a ser patológicas cuando se exceden en frecuencia o en intensidad. Así, pese a que el enamoramiento también puede llevar a una persona a pensar constantemente en su ser amado y a desear ser correspondido en sus sentimientos, la limerencia presenta algunas características diferenciales.

El enamoramiento tiene un carácter temporal que termina dando paso a sentimientos más serenos, basados en la intimidad, la complicidad y el compromiso. Los integrantes de la pareja van conociéndose y compartiendo momentos e intereses hasta forjar un vínculo más profundo.

En el caso de la limerencia, la obsesión puede perdurar durante meses o años sin reducir su intensidad, llevando a obviar por completo los defectos del otro e idealizándolo en extremo.

Además, en una relación normal el bienestar del otro es una prioridad y ambos miembros se tratan con respeto y consideración. La persona que padece limerencia prioriza su deseo de ser correspondido afectivamente. Por ello, puede llegar a perseguir, acosar y traspasar los límites del otro para comprobar y reasegurarse de su afecto.

Limerencia de una mujer recordando a su amado.
En la limerencia hay una obsesión que perdura y que no es saludable, afectando la propia vida y la del otro.

Señales para reconocer la limerencia

Como hemos comentado, no siempre es sencillo identificar que se está experimentando limerencia. Por ello, a continuación te presentamos algunas de las características básicas:

  • Presencia de pensamientos intrusivos y recurrentes respecto al otro: se dedica una gran parte del tiempo a fantasear acerca de una relación ideal y a analizar cada uno de sus gestos y movimientos para comprobar si la reciprocidad existe. Además, con frecuencia esas señales se exageran y se les otorga un significado que no tienen.
  • Excesivo foco en la persona amada: esto conduce al aislamiento social y al descuido de otras áreas importantes de la vida, como los estudios o el empleo.
  • Producción de un intenso miedo al rechazo: puede, incluso, manifestarse en síntomas fisiológicos de ansiedad, como taquicardia, temblores, hiperventilación o problemas de apetito.
  • Necesidad de reciprocidad: la falta de la misma genera intensos estados de ansiedad y depresión. Además, dada la importancia otorgada al otro, la persona que padece limerencia sufre baja autoestima y llega a pensar que su vida no tiene sentido sin el afecto del otro.

Consecuencias de la limerencia

La limerencia puede tener serias consecuencias a varios niveles. En primer lugar, la obsesión por la persona objeto lleva a descuidar otras áreas vitales, pudiendo derivar en bajo rendimiento académico o laboral.

Las relaciones personales también se ven afectadas, ya que hay tendencia a aislarse y a reaccionar de forma negativa al recibir críticas.

Además, se produce un significativo sufrimiento emocional. Surgen celos, estrés, ansiedad y síntomas depresivos. Se trata de un estado involuntario en el que los pensamientos y sentimientos son incontrolables.

Por otro lado, la otra persona puede sentirse acosada, presionada e irrespetada por los constantes intentos de asegurar la reciprocidad. En definitiva, se trata de una situación dañina y desagradable para ambos.

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¿Se puede tratar?

La limerencia es difícil de abordar porque, en muchos casos, la persona no es consciente del problema. No obstante, la intervención psicológica es muy eficaz. Ayudará a identificar el origen del trastorno y los factores que lo mantienen.

Pero además, incidirá en el cambio de pensamientos respecto a la persona deseada, a uno mismo y al significado de una relación de pareja. Debido a las similitudes con el trastorno obsesivo compulsivo, la exposición con prevención de respuesta también ofrece buenos resultados.

Limerencia con acoso por redes.
En la limerencia hay acciones de acoso que se dirigen al otro, inclusive mediante internet y redes sociales.

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El amor no debería llevarnos a la obsesión

Mientras que el amor es un sentimiento positivo y agradable que favorece la conexión afectiva con otros seres, la limerencia es un trastorno que causa sufrimiento y deteriora la calidad de vida.

Por ello, es importante revisar las creencias que sostenemos acerca del amor y analizar qué emociones y conductas se despiertan. Cuando el sufrimiento se hace habitual y comienza a afectar lo cotidiano, hay que buscar ayuda para superarlo.

  • Tennov, D. (1998). Love and limerence: The experience of being in love. Scarborough House.
  • Wakin, A. H., & Vo, D. B. (2008). Love-variant: The Wakin-Vo IDR model of limerence.
  • Willmott, L., & Bentley, E. (2015). Exploring the Lived-Experience of Limerence: A Journey toward Authenticity. The Qualitative Report20(1), 20-38.