¿Por qué los niños llaman a su mamá sin parar?

Cuando nuestros hijos no paran de llamarnos, puede resultarnos muy tierno al principio. Pero si esta conducta se mantiene durante mucho tiempo, puede ser un signo del llamado síndrome de inseguridad.
¿Por qué los niños llaman a su mamá sin parar?

Escrito por Marilu Caldera, 29 marzo, 2018

Última actualización: 12 febrero, 2021

Algunos niños llaman a su mamá con excesiva frecuencia desde el mismo momento en el que aprenden a relacionarla con la palabra. Este comportamiento puede ser divertido al principio, pero después de un tiempo puede resultar algo incómodo y difícil de manejar.

Muchas madres se preguntan si estarán haciendo algo mal, pues el llamado de su hijo se agudiza si ella se aleja, aunque solo sea hasta la habitación de al lado. Esta conducta se conoce como inseguridad infantil y es normal en el proceso de crecimiento del niño.

Los niños pequeños son muy sensibles a los cambios. Muchos eventos les pueden generar ansiedad, tales como la llegada de un hermano o el cambio de habitación o de casa.

De igual forma, la separación de la madre durante un tiempo prolongado o la reincorporación de esta a la rutina de trabajo puede provocar en ellos angustia y miedo.

Si no sabemos afrontar esta etapa de manera correcta, los pequeños podrían llegar a padecer del síndrome de inseguridad y afectar sus vidas de adulto.

¿Por qué los niños llaman a su mamá?

Niña tímida

Esta situación se desencadena por el apego físico, psicológico y emocional que el pequeño siente hacia su mamá. Es normal que esto suceda, ya que es la madre quien le provee de todo lo que necesita. Recurrir al papá, por ejemplo, cuando solamente lo ve unas horas al día o a otra persona de su entorno no es lo usual.

Los niños llaman a su mamá sin parar porque hay un vínculo afectivo y de dependencia que debe pasar por distintas etapas para que el desarrollo de su personalidad sea sano, como señala este estudio publicado en la Revista Latinoamericana de Psicología.

La madre, al ser la principal proveedora de cuidados, abrigo y alimentos, se convierte en “su mundo”. Cuando el niño crezca, deberá adquirir independencia. Por ello, resulta fundamental que apoyarlo para que pueda reforzar su individualidad.

Correr en su ayuda cada vez que los niños llaman a su mamá no es siempre la mejor opción. Como madre, debes encontrar un equilibrio y ayudar a tu hijo a adquirir nuevas habilidades que refuercen su autonomía.

Dependiendo de la susceptibilidad del niño y de la edad que tenga, pueden presentarse síntomas de inseguridad ante asuntos triviales, tales como el cambio de su cobija favorita o que los padres lleguen tarde a casa. Como madre, debes comprender la etapa de estrés infantil por la que atraviesa tu hijo y hacerle entender que todo va a estar bien.

¿Qué hacer cuando tu hijo te llama todo el tiempo?

Niño triste

Es normal que los niños pasen por la etapa conocida como “mamitis” o trastorno de ansiedad por separación. Algunos niños la viven de manera tan aguda que presentan niveles muy elevados de ansiedad y desesperación.

El niño se muestra desconfiado, incluso en su propia casa y frente a familiares cercanos. En algunos casos, puede sufrir algún tipo de regresión conductual, como, por ejemplo, volver a gatear cuando ya caminaba correctamente.

Así pues, cuando tu niño te llame sin parar, sé asertiva. Nada ganas mostrando indiferencia o perdiendo el control. Enséñale con tu ejemplo que para atender sus necesidades, debe conservar la calma.

Por otra parte, tienes que hacer acopio de toda tu paciencia y dulzura. Trata de encontrar la manera de darle tranquilidad sin tener que cargarlo a tu lado todo el día. Puede ser de utilidad inventar algún juego en el que tengas que esconderte para que él te busque.

Dejar a tu niño jugando y hablarle mientras te mueves por la casa es una alternativa eficaz para que pierda el miedo a estar solo. No estás cerca, pero puede oír tu voz. De esta manera, él sabrá que estarás allí cuando te necesite, aunque no te vea.

Es importante que promuevas la confianza en sí mismo. Aminorar las situaciones de apego es muy frecuente en las madres primerizas. Dale su espacio. Así, un día podrá ser el adulto equilibrado que esperas que sea.

Respecto a los niños que llaman a su mamá sin parar…

Casi siempre este tipo de comportamiento es pasajero y, en cierta medida, puede resultar beneficioso, por ejemplo, ante la posibilidad de irse con extraños.

No obstante, cuando el niño va creciendo debe ir comprendiendo que los padres salen de casa, pero que siempre regresan y que puede jugar tranquilo en su habitación mientras mamá está en otra área de la casa. 

Prepararlo para enfrentar nuevas situaciones hablando con él antes de que sucedan constituye otra forma de ayudarlo. Enseñarle a expresar sus emociones y a descifrarlas es fundamental para que pueda manejarlas en el momento oportuno.

Asimismo, como hemos dicho anteriormente, la paciencia y el amor son la clave para superar esta etapa con tranquilidad.

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