¿Cómo proteger los oídos de las actividades del verano?

La época estival está llena de placer y diversión. No obstante, debemos saber cuidarnos para evitar molestias y enfermedades en los oídos.
¿Cómo proteger los oídos de las actividades del verano?
José Gerardo Rosciano Paganelli

Revisado y aprobado por el médico José Gerardo Rosciano Paganelli.

Última actualización: 30 julio, 2022

El verano es una época para divertirse y descansar, o al menos esa es la idea que se suele tener. Sin embargo, la mayoría de los lugares que se visitan en este periodo del año no destacan por ser silenciosos. Por ello, es importante aprender a proteger los oídos durante el verano para evitar otros problemas.

Nos exponemos a volúmenes poco saludables y a otras formas de contaminación acústica que pueden afectar nuestra salud auditiva. Los conciertos, los bares, las discotecas y ciertos parques de atracciones serán los ambientes en los que los sonidos fuertes se harán notar.

Sin embargo, el problema no radica solo en el ruido, o en el volumen del mismo, sino también en los baños (en la playa, en la piscina o en cualquier otro medio acuático). Esto se debe a que al sumergirnos en el agua, sin el cuidado ni la protección debida, puede llegar provocar infecciones como la otitis.

En este artículo encontrarás algunos consejos útiles para proteger los oídos durante el verano. ¡Toma nota!

Pon límite al volumen para proteger los oídos

Existen referencias sobre cuál es la cantidad de decibelios (dB) aconsejable a la cual nos podemos exponer, según cada periodo de tiempo. Por ejemplo, al escuchar un ruido de 90 dB, similar al de una máquina podadora, lo correcto es no pasar más de 2 horas expuestos.

¿Y qué ocurre con el sonido de los auriculares? Al estar en su máximo nivel, lo ideal es no pasar de 4 minutos. Por eso, al escuchar música lo recomendable es moderar el volumen. Este sonido equivale a 105 decibelios. En las discotecas y los bares la frecuencia puede elevarse por encima de los 110 decibelios.



El problema de los acúfenos

El acúfeno es un fenómeno auditivo caracterizado por la presencia de un zumbido extraño. Además, la escucha incontrolada de sonidos generados dentro del cuerpo: chirridos, silbidos y ecos desagradables. En las actividades del verano existe un riesgo mayor.

Experimentarlos no es doloroso, pero los acúfenos son una clara señal de que los oídos son propensos a una lesión. La razón es la excesiva exposición a sonidos fuertes. Ante este síntoma debemos estar alertas.

Evidentemente, la peor consecuencia de cualquier enfermedad o lesión auditiva es la posibilidad de quedar total o parcialmente sordos. Puede ser de un oído o, incluso, de ambos. Sin embargo, existen medidas de prevención que podemos tomar.

Alejarnos de las bocinas para proteger los oídos

Si el problema son los sonidos estruendosos, lo mejor será alejarnos de ellos o exponernos de forma controlada. Una buena forma de comenzar es tomar una distancia prudencial con respecto a las fuentes del sonido, por ejemplo, los altavoces. Este consejo debemos aplicarlo en medio de la oleada de conciertos que se programan durante el verano.

De igual forma, en fiestas y discotecas debemos alejarnos de los emisores de música. A mayor cercanía peor es el daño. Por otra parte, en los conciertos suelen obsequiar tapones para los oídos. Se recomienda hacer uso de ellos en estas circunstancias.

No será una mala idea bajar el volumen de la música cuando utilizamos los audífonos, mientras realizamos otras actividades para proteger los oídos.

Uso de tapones

Si no podemos escapar de los ruidos la mejor opción es bloquearlos. Los tapones son económicos, desechables y permiten escuchar todo lo que ocurre a nuestro alrededor a un volumen considerable.

Este es un implemento muy utilizado por las bandas de música durante sus ensayos. Su función consiste exclusivamente en proteger los oídos de la frecuencia del golpeteo de las baterías y amplificadores eléctricos. Estas pequeñas piezas de material acolchado pueden ayudarnos a prevenir otra de las enfermedades auditivas más frecuentes del verano: la otitis.

Los tapones de oídos no deben introducirse de forma brusca en los oídos ni colocarse a profundidad, ya que se corre el riesgo de dañar los tímpanos.



Ten cuidado con las zambullidas e inmersiones

Los juegos en el agua, los saltos en la piscina, las zambullidas fuertes y las competencias de natación son comunes en el verano. Sin embargo, se debe tener especial atención en estas actividades, ya que las mismas pueden comprometer la salud de los oídos.

Estudios afirman que el oído, al estar constituido por una cavidad no compresible con un orificio-tubo de drenaje colapsable, es muy sensible a los cambios de presión y por tanto muy
susceptible a los barotraumatismos. La entrada abrupta en el agua y las inmersiones repetitivas son causas de esta afección durante el verano.

En general, las inmersiones bajo el agua mayores a 5 metros de profundidad requieren de conocimiento y experiencia profesional. A pesar de lo que se cree, es el ascenso brusco quien es más nocivo para la salud ótica. Algunos síntomas de alarma son el dolor de oídos, los mareos, las náuseas y los pitidos en el oído.

Presta atención a los cambios de temperatura

El calor del verano suele ser agobiante y en ocasiones causa gran malestar. Por tal motivo, es común que las personas intenten contrarrestar el calor colocando los aires acondicionados a todo potencia.

No obstante, las corrientes de aire frío son dañinas para el conducto auditivo y pueden precipitar enfermedad óticas. Para proteger los oídos es recomendable mantener una temperatura promedio de 22 grados centígrados (°C).

Evita el uso de bastoncillos

Una de las medidas vitales para proteger a tus oídos es evitar el uso de bastoncillos para limpiar la cera del conducto auditivo. Este consejo aplica para el verano y cualquier otra época del año. Esta práctica puede lesionar el oído medio y la membrana timpánica.

Investigaciones afirman que las manipulaciones del oído, la introducción de cuerpos extraños y las explosiones son las causas más comunes de perforación del tímpano. Por tal motivo, se debe evitar en gran medida introducir cualquier objeto en nuestros odios. Además, ten especial atención con los más pequeños del hogar y los juguetes.

La otitis y la piscina

Se le conoce como otitis del nadador a la infección del oído ocasionada por el contacto directo con microorganismos externos. Investigaciones afirman que los principales agentes responsables son Streptococcus pneumoniae, Haemophilus influenzae, Moraxella catarrhalis Pseudomonas aeuriginosa.

Este padecimiento es común, tanto en la piscina como en los lagos y las playas. Sus primeros síntomas son:

  • Inflamación.
  • Dolor de oído (de intensidad moderada o severa).
  • Sensación de que tenemos el conducto auditivo obstruido.
  • Secreción purulenta. Conforme avanza la afección, se segregan líquidos que pueden tener un color verde, amarillento o marrón.

Es posible que el afectado experimente inflamación en la garganta y de ganglios cercanos. Aunque no es una condición clínica de gravedad, es incómoda y puede permanecer durante algunas semanas.

¿Cómo prevenir la otitis del nadador?

Quizás la medida por excelencia para prevenir la otitis del nadador sea la utilización de tapones en los oídos durante el baño sumergido. También es importante limpiar los oídos con agua limpia y jabón después de salir de la piscina y, sobre todo, secarlos bien.

Otro aspecto clave es el tiempo de duración del baño. La propensión a adquirir cualquier tipo de infección en el agua se incrementa si pasamos largas horas metidos en el agua. Por ello, se aconseja tomar baños esporádicos y de corta duración. Es muy útil secar bien cada oído y evitar meter los dedos mojados con el agua de la piscina.

Estas son otras precauciones que nos permitirán evitar esta molesta inflamación infecciosa. Si deseamos disfrutar de las actividades del verano, debemos saber cuidarnos y proteger los oídos para evitar males mayores.

No olvides fortalecer tu sistema inmunitario

Como ves, durante el verano pueden producirse varios problemas en nuestros oídos. Afortunadamente, es posible prevenir la mayoría de estas afecciones con las medidas antes mencionadas.

De igual forma, es indispensable fortalecer el sistema inmunitario a través de una adecuada alimentación e hidratación continua. Las frutas y los jugos cítricos son ricos en vitaminas claves para estimular las defensas de nuestro organismo. Finalmente, disfruta del verano y la compañía de tus seres queridos.

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