Quinta enfermedad: ¿en qué consiste y cómo es su tratamiento?

La quinta enfermedad se presenta, sobre todo, en niños pequeños menores de 10 años, aunque el riesgo de exposición permanece a lo largo de la vida. Descúbrela con nosotros.
Quinta enfermedad: ¿en qué consiste y cómo es su tratamiento?
Samuel Antonio Sánchez Amador

Escrito y verificado por el biólogo Samuel Antonio Sánchez Amador el 19 febrero, 2021.

Última actualización: 19 febrero, 2021

La quinta enfermedad es una patología viral de la que la mayoría de los niños se recuperan rápidamente sin complicaciones. Esta infección es causada por el parvovirus B19, exclusivo del ser humano y muy diferente al de los perros y gatos. Es mucho mayor la incidencia en pacientes menores de 18 años.

Esta enfermedad se caracteriza por la aparición de un sarpullido rojo llamativo en el rostro del niño. Parece como si hubiese sufrido una agresión y, por ello, también se conoce como la «enfermedad de la bofetada». Si quieres saberlo todo sobre ella, continúa leyendo.

¿En qué consiste la quinta enfermedad?

La quinta enfermedad comienza como otras infecciones virales, así que es difícil distinguirla de otras entidades clínicas en primera instancia. Se conoce como «quinta enfermedad» porque fue la número 5 en listarse al hablar de patologías de la infancia que se manifiestan en forma de sarpullido.

El agente etiológico causal (parvovirus B19) se clasifica dentro del grupo de los eritrovirus. Esto significa que se replica solo dentro de las células precursoras de los glóbulos rojos, tal y como indica el portal Empendium. Es un virus de ADN desnudo con una cápside icosaédrica y considerable resistencia ambiental.

¿Cuáles son sus causas?

Las causas de la enfermedad se pueden resumir en un único evento: la entrada de gotas eyectadas por alguien enfermo en las vías respiratorias de una persona sana.Tal y como indica la web Healthy Children, los primeros síntomas aparecen a los 4-14 días de la exposición al virus, aunque la mayoría de las personas no muestran signos.

En niños pequeños el sarpullido en las mejillas surge a los 4-21 días tras la exposición. Cabe destacar que el infante presenta un potencial de contagio a personas sanas muy alto antes de la aparición visible de las lesiones.

Sarpullido en un bebé-
La quinta enfermedad es similar a otras exantemáticas, por lo que su diagnóstico inicial es difícil y confunde.

Síntomas de la quinta enfermedad

Tal y como indica el portal Kids Health, los primeros signos clínicos son inespecíficos en niños pequeños. Esto se traduce en una fiebre baja, dolor de cabeza y síntomas catarrales leves, como el moqueo o la congestión nasal. Estos desaparecen, pero es más tarde cuando se desarrollan los siguientes:

  • Una erupción de color rojo intenso que suele comenzar en la cara, especialmente los mofletes.
  • Tras esto, aparecen manchas rojas —de un color más claro— en el tronco, los brazos y las piernas. Al cabo de unos días el paciente puede sentir picor.
  • En adultos la quinta enfermedad se manifiesta con un notable dolor en las articulacionesLas que más afectada se ven son las de las manos, las muñecas, las rodillas y los tobillos. Este malestar puede durar días o semanas.

Solo se contempla la aparición de los sarpullidos sintomáticos en niños menores de 10 años, salvo contadas excepciones. No es nada común que los adultos presenten este signo clínico.

Diagnóstico y tratamiento

La Clínica Mayo aporta datos muy interesantes: aproximadamente la mitad de la población adulta del mundo es inmune al parvovirus B19, debido a una infección durante la niñez. Se estima que un 75 % de las personas mayores de 18 años son seropositivas para el patógeno.

Esto quiere decir que, en muchos casos, la infección transcurre sin necesidad de ningún tipo de diagnóstico y tratamiento. Cuando los padres acuden preocupados con sus hijos al pediatra, este suele ser capaz de diagnosticar la enfermedad solo observando el sarpullido facial. Si quedan dudas se realiza un análisis de sangre.

Como estamos ante una enfermedad vírica no existe un medicamento especial que mate al patógeno. Solo el sistema inmune del paciente puede hacerlo. Así pues, en la gran mayoría de los casos la infección es autorresolutiva y nada grave.

La quinta enfermedad en distintos grupos

Como hemos dichos, la sintomatología presentada depende mucho de la edad y la condición individual. Por ello, dedicamos unas líneas a explorar cómo afecta la quinta enfermedad a grupos particulares.

La quinta enfermedad en adultos

En los adultos inmunocompetentes —capaces de producir una respuesta inmune normal—, el 25 % son asintomáticos, tal y como indica la Asociación Española de Pediatría y Atención Primaria. Por otro lado, un 50 % de ellos presentan signos inespecíficos, como fiebre, dolor de cabeza y decaimiento.

De todas formas, como excepción a la regla, las personas con anemia e inmunodeficiencias pueden presentar complicaciones graves. En estos casos se requiere atención médica inmediata en forma de transfusiones sanguíneas o inyección de anticuerpos.

Dolor articular por quinta enfermedad.
El 25 % de los pacientes adultos presentan dolores articulares como signo evidente de la enfermedad.

La quinta enfermedad en embarazadas

La infección durante el embarazo puede alterar el conteo de glóbulos rojos del feto. En unos pocos casos (10 % de las infecciones) esto puede traducirse en una anemia grave en el infante que desemboca en aborto espontáneo. Esto es más común cuando el contagio se produce durante el primer trimestre de gestación.

¿Qué sucede en bebés?

En principio, los bebés tampoco tienen problemas para superar la enfermedad. Solo se contemplan posibles complicaciones en aquellos que presenten anemias o enfermedades autoinmunes congénitas. Como ya hemos dicho, pueden ser necesarias intervenciones hospitalarias e ingreso y monitoreo.

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Preocuparse por la quinta enfermedad si hay problemas de inmunidad

La quinta enfermedad presenta un pronóstico muy positivo, a menos que el paciente tenga anemia o inmunodeficiencias. En la mayoría de los casos, una vez empieza a remitir el sarpullido en el infante, los padres pueden quedarse tranquilos. Además, no existe una vacuna conta el parvovirus B19.

Si tienes alguna enfermedad inmune o eres anémico y sientes síntomas de la quinta enfermedad acude al médico con presteza. Pueden ser necesarias las transfusiones de sangre o la inyección de anticuerpos con el fin de evitar que tu cuadro se descontrole.

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