Riego por capilaridad: qué es y cuáles son sus ventajas

¿Qué ventajas tiene el riego capilar de las plantas frente a otros métodos? La efectividad de este sistema se refleja en menos tiempo, poca inversión y excelentes resultados.
Riego por capilaridad: qué es y cuáles son sus ventajas

Última actualización: 10 diciembre, 2022

Si te gusta la jardinería o la horticultura, querrás conocer los beneficios del riego por capilaridad. Es una técnica de hidratación provechosa para las plantas y quienes se encargan de cuidarlas.

En temporadas de sequía, la capilaridad del agua es un recurso eficaz. No requiere gran inversión, ni demanda supervisión constante durante la irrigación. Por el contrario, su fundamento es la adecuación del sistema para que se ocupe de la faena sin asistencia.

Además, siempre que la instalación sea apropiada, reduce de manera significativa el riesgo de daño al terreno y al cultivo. Te contamos más.

¿En qué consiste el riego por capilaridad?

La capilaridad es utilizada para ofrecer a las plantas el agua que necesitan en un momento determinado. Lo hace a través de las raíces, pues actúan como vasos conductores y absorbentes, explica un artículo de la Fundación del Agua (FA).

Se concreta una vez que las sustancias contenidas en el suelo llegan a las hojas. Para ello, es pertinente armar un dispositivo que exima la asistencia de energía auxiliar, garantice el suministro exacto y elimine las probabilidades de escurrimiento y encharcamiento.

El proceso consiste en la circulación de agua gracias a un pequeño canal en el terreno, así como su ascenso por las raíces, con el fin de que las plantas crezcan sin defectos. Con este método, el líquido también cubre el aire que queda en la tierra de cultivo.



Ventajas del riego por capilaridad

El montaje ligero y sin complicaciones es un  beneficio de regar las plantas por capilaridad. La sencillez de este mecanismo no condiciona la hidratación vegetal oportuna; cuando salgas de vacaciones, no será necesario dejar a alguien a cargo de esta actividad. A continuación, presentamos otras ventajas.

Ahorro de agua

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El riego por capilaridad ahorra agua en comparación con los riegos tradicionales.

Aplicando el principio de la capilaridad, gastas menos litros de agua, comparado con el riego tradicional. Las plantas siempre tendrán el líquido justo y no habrá despilfarro. Todo esto se refleja en el aspecto de los ejemplares, en el recibo de cobro por el servicio y en un aporte para preservar los recursos de la naturaleza.

Evaporación mínima

Debido a que el agua no es almacenada en la superficie, casi no hay evaporación. Como señala una publicación de la Universidad de Murcia, en climas secos el agua sube a las plantas por capilaridad y se evapora en la superficie, pero el porcentaje es reducido.

Control de humedad

A través de la capilaridad, las plantas succionan la cantidad de agua que necesitan para conservar su salud. La Universidad de Cotopaxi menciona en una investigación que el agua absorbida por las raíces reemplaza la que pierden por transpiración, mientras que la humedad del suelo disminuye, contribuyendo a su regulación.

Menor inversión

No solo de dinero, el tiempo invertido en el diseño y el montaje del sistema también es menor. Los tubos de PVC para este propósito no son costosos y la mano de obra tampoco es difícil. Si se trata de una parcela demasiado extensa y con fines particulares, es posible que requieras ayuda.

Reducción del tiempo de riego

Con otros métodos, dedicas a diario tiempo para regar las plantas; la capilaridad del agua transforma esta realidad, pudiendo emplear ese lapso a otras tareas. El proceso se ejecuta por sí mismo siempre que el tanque disponga del fluido necesario.

En huertos o jardines muy extensos, este sistema es de gran ayuda para humedecer la plantación sin estar en ella. Y con algunas variaciones, el sistema es adaptable a macetas.

Instalación de un sistema de riego por capilaridad

Riego por capilaridad: qué es y cuáles son sus ventajas
El riego por capilaridad puede ser una buena opción para superficies grandes.

No hace falta dominar bastos conocimientos para instalar un sistema de riego por capilaridad. Sin embargo, documentarse evita fallas en la estructura y su posterior desempeño. Presta atención a los siguientes pasos.

  1. Ubicar el área: la zona que elijas para armar el canal de riego precisa cavar un hoyo con profundidad mínima de 50 centímetros y una anchura acorde con el espacio que pretendes sembrar.
  2. Nivelar el terreno: asegúrate de allanar la tierra, porque lo contrario impediría el esparcimiento uniforme del agua. Elimina del perímetro subterráneo todos los elementos que interfieran en la circulación del líquido. Asimismo, riega suficiente la base para mejor compactación.
  3. Desplegar telas impermeables: este tipo de textil es idóneo al prevenir la absorción de agua en la tierra de abajo y de los lados; cerciórate de que el tejido tapice las paredes.
  4. Incorporar un tubo: un caño de PVC es el conducto perfecto para surtir desde el exterior. Usa uno en forma de «L» y perfora la base; los mini orificios se canalizan en el fondo, ya que buscamos que el agua baje desde la superficie y continúe el trayecto hacia las raíces.
  5. Resguardar de la maleza: en este último paso, acondicionas la fosa con una malla antimalezas, diseñada para la permeabilidad, prevenir el paso de la luz y, principalmente, contener la proliferación de malas hierbas y microorganismos.

Lo que resta es verter el agua desde afuera para que la capilaridad haga su trabajo.

¿Humedecer por capilaridad funciona para todos los cultivos?

La Fundación del Agua comenta que la acción capilar es evidente en muchas plantas, incluyendo árboles de gran tamaño, a los que el agua llega mediante las ramificaciones y se evapora en las hojas.

Aunque la táctica admite casi cualquier ejemplar, es importante considerar los requerimientos individuales, ya que el agua dentro del tanque podría exceder del tiempo conveniente y esto perjudicaría su calidad.

Los jardines caseros y los terrenos de horticultura resultan favorecidos con esta irrigación, sobre todo aquellos en los que la siembra demande humedad persistente. Aguacates, tomates, espinacas y pimientos son algunas plantaciones exigentes de agua.



¿Tiene algún punto débil este método de riego?

El error humano durante la instalación del sistema de capilaridad afectaría el desarrollo del sembradío. Si el mecanismo de riego no fuese establecido del modo correcto, el agua no circularía y la consecuencia sería el marchitamiento de las plantas.

Conociendo los requerimientos de hidratación para cada vegetal, será más sencillo controlar la permanencia del agua en el tanque y cumplir con la reposición correspondiente.

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