¿Qué son los abonos orgánicos y qué tipos existen?

Cuando usas abonos orgánicos minimizas la cantidad de químicos vendidos para aumentar la fertilidad de los suelos. Conoce más sobre el tema y su impacto en el medio ambiente.
¿Qué son los abonos orgánicos y qué tipos existen?

Escrito por Luz Marina Carpio Hernández, 18 junio, 2021

Última actualización: 18 junio, 2021

Los suelos de cultivo necesitan nutrientes que los hagan más productivos y optimicen la calidad de las plantaciones. En esa línea, la agricultura ecológica toma distancia de los agentes químicos y se orienta a lo natural, fiable y sustentable: los abonos orgánicos.

Esta alternativa reduce costos, genera menor impacto ambiental y es efectiva en la reposición de materia orgánica perdida durante la siembra. No obliga a depender de productos artificiales, pues sin aditivos sintéticos fortalece las características de la tierra para siembras ornamentales, frutales o bajo invernadero.

¿Qué son los abonos orgánicos?

Los abonos orgánicos son fertilizantes hechos con desperdicios, restos industriales y leñosos, así como residuos vegetales y excremento de animales. Con estas materias primas crece el rendimiento de los cultivos, debido a que mejoran las características biológicas, físicas y químicas de los suelos.

Su fin es aportar los nutrientes indispensables para que las plantas crezcan, sin necesidad de emplear sustancias artificiales, con las que se corre el riesgo de sobrealimentarlas o quemarlas. La fabricación implica que los desechos se degraden y mineralicen, hasta formar un compuesto que ponga a tono un terreno para cosechar vegetales sanos o embellecer la jardinería en casa.

Tipos de abonos orgánicos

Los abonos orgánicos pueden ser caseros o comprados en tiendas. Los hay sólidos (para la base), líquidos (más absorbentes porque se desenredan con facilidad) y verdes (de liberación lenta, alimentando la planta a largo plazo). A continuación presentamos los más usados.

Estiércol animal

Común entre los caseros, se trata del excremento de aves, equinos y reces, cuyos nutrientes favorecen los cultivos. Están listos una vez que dejas descomponer las heces para el compostaje.

Carretilla con estiércol.
El estiércol se emplea con frecuencia en los ámbitos de cultivos masivos por su bajo coste.

Cenizas

Las cenizas mejoran el pH de los suelos ácidos, ya que son ricas en potasio y fósforo. Mezclar cenizas de madera, leña u hojas secas con agua de riego y sustrato forma un abono ecológico.

Posos de café

Deja reposar en agua durante 3 días el café molido que queda en la cafetera. El resultado será un abono líquido con alto contenido en nitrógeno y sustratos.

Harina de hueso

Los huesos de animales aportan calcio y fosfato, ayudando al fortalecimiento de las raíces y a la floración de los huertos. La manera de obtenerlos es en mataderos, para molerlos y convertirlos en harina. A menudo, los agricultores los prefieren en el cultivo de árboles frutales, bulbos y flores.

Mariscos o harina de cáscara

Es así como también se llama al fertilizante de marisco. Se consigue al aplastar conchas de cangrejos u otros crustáceos.

Aparte de fósforo y calcio, inyecta a los suelos minerales y quitina, un estimulante promotor del crecimiento de organismos que privan la generación de gusanos dañinos.

Extractos de algas

Como los seres humanos, las plantas también sufren estrés, lo que afecta la fecundación, el crecimiento vegetativo, el rendimiento de los frutos, la floración y el cuajado. Para salvarlas hay un bioactivador natural: el extracto de algas. Con frecuencia se usan Laminaria de Noruega y Ascophyllum nodosum.

A las algas se les relaciona con la agricultura desde hace tiempo, debido a su alto contenido de fibras y minerales para acondicionar y fertilizar, de acuerdo con la publicación “Las algas marinas y la agricultura”, de la división agrícola Catsaigner.

Vinagre para abonar

Es bueno regar cada 3 meses la tierra con una combinación de vinagre y 10 litros de agua. ¿Por qué? La fusión de estos elementos proporciona el ácido acético que activa el desarrollo del cultivo. Como las cenizas, el vinagre es recomendado en suelos ácidos, en especial cuando la plantación es de camelias y hortensias.

Cáscara de huevo

Además de nutrir, la cáscara de huevo cuida las plantas de plagas como los caracoles. La cáscara se lava y tritura; después se ubica de modo que proteja las raíces. Su contribución es alta en calcio, ideal en sembradíos de hortalizas y verduras.

Restos de cabello

Tanto los humanos como los animales pueden contribuir con los abonos orgánicos, debido a que el cabello contiene nitrógeno. Los restos que quedan en los peines o cepillos, mézclalos con tierra y añádelos cerca de las raíces de las plantas.

Té de plátano

En el caso de las plantaciones a las que les hace falta potasio, el remedio es el hervido de cáscara de plátano en 1 litro de agua. Cuando alcance la ebullición, retírala del fuego, cuela y completa con 2 litros de agua fría. Con esto riegas la tierra.

Turba

La turba es en un carbón que ayuda al pH del suelo. Se llega a él fosilizando materia orgánica de carbohidratos, minerales y ácidos húmicos, acumulada de elementos vegetales que soportan temperaturas heladas con mucha agua y poca oxigenación.

Abono compost

Muy popular entre los abonos orgánicos, el compost resulta de la descomposición de frutas, vegetales, yogures, hortalizas y estiércol animal. Su proceso requiere conservar de 3 a 4 meses los restos en temperaturas de 60 a 70 grados centígrados, hasta que las capas se tornen marrón y estén libres de microbios.

Vermicompost

El vermicompost es una variación del compost, pero con grandes cantidades de nitrógeno. Se forma con composta común, tierra negra y las heces de lombrices, de preferencia las rojas californianas, por su contenido en ácidos húmicos y acéticos.

De hecho, hoy día existe la lombricultura, una biotecnología de la que nace el fertilizante orgánico más importante en la actualidad, según afirma una investigación difundida por Adex.

Enmiendas húmicas u orgánicas

Las enmiendas son la fusión concentrada de abonos orgánicos, como la turba, el compost y el estiércol. Las hay líquidas y sólidas. En cualquier presentación las recomiendan para el sistema radicular vigoroso del cultivo.

Enraizantes

Los enraizantes destacan por su poder bioestimulante en el desarrollo de las raíces. Los preparas en casa con semillas de trigo, lentejas, granos de café, trozos de canela o ramas de sauce remojadas varias horas en agua. Con este líquido llevas a cabo la hidratación del terreno.

Lavanda

La lavanda atrae insectos polinizadores, lo que significa mayor polinización de flores y mejor salud del jardín o huerto. ¿Cómo se usa? Solo siembras lavanda.

Planta de lavanda.
Sembrar lavanda ya es una acción útil para abonar el sitio que emplean otras plantas.

Compost bocashi

Si fermentas soja, semolina de arroz y harina de pescado consigues este abono japonés. Su efecto es inmediato, pero la preparación es lenta: tarda casi 3 semanas. Sucede que antes de unir los ingredientes se les incorpora suelo de bosque, con el objetivo de estimular los nutrientes.

Hierba cortada

Al podar hierbas procede a remojarlas en abundante agua durante 2 días. Después moja la base de las plantas con este líquido, antes del riego rutinario.

Ventajas de los abonos orgánicos

Esta clase de fertilizantes son de provecho para incrementar la actividad microbiana de los suelos y mejorar el rendimiento, sin alterar su composición. Entre muchas ventajas destacan las siguientes:

  • Son económicos, pues fabricarlos no implican gran consumo energético. Al usarlos, tampoco dañan los ecosistemas.
  • No requieren solventes, ya que se aplican directo sobre el terreno.
  • Por ser oscuros absorben en mayor índice las radiaciones solares, de modo que el suelo gana más temperatura.
  • Retienen más agua, lo que es favorable en el verano.
  • Transforman la estructura de los suelos. Los arcillosos en ligeros y los arenosos en compactos.
  • Minimizan la erosión, tanto del viento como del agua.
  • Son fuente de energía para microorganismos, lo que se traduce en su multiplicación.

Precauciones en el uso de abonos orgánicos

Emplear fertilizantes naturales influye en la reducción de la contaminación ambiental y en la posibilidad de llevar una vida rural más sana. Sin embargo, es importante el manejo correcto de los abonos, sean químicos u orgánicos, sobre todo para el cultivo de lo que consumes.

De lo contrario, las consecuencias serían directas contra la seguridad alimentaria. Teniéndolo en cuenta, anímate a comprobar los efectos de esta alternativa sustentable para la nueva agricultura y jardinería.

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