Siempre que te sea posible, sé una buena persona

Para ser una buena persona debes empezar por ti mismo. Comienza cuidándote y procurándote bienestar para poder así transmitirlo también a los que te rodean.
Siempre que te sea posible, sé una buena persona

Escrito por Raquel Lemos Rodríguez, 11 diciembre, 2016

Última actualización: 24 abril, 2021

¿Piensas que ser una buena persona implica decir que sí a todo, ser dócil en cualquier circunstancia, y derrochar buenas maneras, gentileza, bondad y sonrisas para otros para fuera pase lo que pase? Si la respuesta es afirmativa, te invitamos a reflexionar sobre esto a continuación.

Aunque expresar gentileza y bondad es positivo en un contexto social, también lo es ser asertivo. Y a diferencia de lo que solemos creer, esto último no está reñido con ser una buena persona.

Ser una buena persona tiene sus matices y es necesario aclararlos en la medida de lo posible, para no caer en una situación dañina para todas las partes implicadas, incluyéndote a ti mismo.

Muchas veces, por no saber decir que no, asentir y “seguir la corriente” terminamos en situaciones que nos resultan dañinas -tanto a corto como largo plazo- por miedo al qué dirán, por no hacer daño a otros, etc.

Esto no tiene por qué ser así. Hoy por hoy, en ningún lado está escrito que debamos ceder siempre para ser considerados dignos de amabilidad, compañía o lo que sea.

Ser una buena persona no implica renunciar a ti mismo

Lo necesario para ser una buena persona.
¡Ser una buena persona es posible!

Para ser buena persona, no hace falta que renuncies a ti mismo. Puedes (y debes) atender tus necesidades y priorizarte para poder estar bien contigo mismo y con los demás. 

¿Te apetece desconectar y alejarte de la vida social por un rato? Hazlo. No tienes por qué obligarte a asistir a una reunión ni a participar en nada que luego te ayude a sentirte bien. ¿Te apetece comer, pero a tu pareja no? Come. No hace falta que pases hambre solo porque a tu pareja no le apetece comer en el momento.

Ser una buena persona no significa privarte, dejarte de último ni mucho menos suprimir aspectos y necesidades que te puedan surgir.

Se trata de saber combinar el autocuidado con la vida social, sin que uno aplaste al otro. Este equilibrio no siempre es fácil de lograr, es cierto, pero tampoco es imposible.

Nunca te conviertas en un mártir, una esponja o un absorbente. No estás obligado a sufrir para demostrar tu valor ante nadie ni tienes que pasar siempre por situaciones que no te gustan para quedar bien y complacer a otros.

No eres un muro de las lamentaciones, ni tampoco alguien que deba cargar con problemas de otros. Tú eres tú y no tienes que pedir permiso para vivir.

Mereces priorizarte y cuidarte antes que al resto, les guste o no

Ser una buena persona no es una actitud orientada solo hacia los demás, sino que tú también tienes que preocuparte por tratarte bien. Interioriza la idea de que no es ningún crimen cuidarte, quererte, valorarte y priorizarte.

Más bien, ten en cuenta que haciendo esto, te resultará más fácil estar bien en otros aspectos de tu vida y con el resto de las personas con las que interactúes.

Si quieres evitar cargar con un malestar perenne por dejarte siempre de último y evitar que se aprovechen de ti, es necesario que seas bueno contigo mismo día a día.

Esto implica valorarte, aceptarte y respetarte por encima de todo. Sin esperar que nadie más lo haga por ti. Esto no es egoísmo, sino saber autocuidarse.

Ser una buena persona no es lo que te han contado

Ser una buena persona tiene otras formas.
Hay varias maneras de ser una buena persona.

Cuando sea necesario, vete

Creemos que no abandonar a los demás, a los que nos están haciendo daño, es lo adecuado. Sin embargo, si te sientes mal, si te están manipulando y no te encuentras a gusto, debes marcharte.

Tienes derecho a decir lo que piensas

Decir lo que los demás quieren oír irá en contra de lo que en verdad piensas y desearías decir. No te mientas ni lo hagas con los demás. Sé siempre sincero, aunque esto no sea bien recibido y a algunos les duela.

Puedes decir “no” siempre que quieras

Decir “no“, no nos hace peores personas. Nosotros también tenemos nuestras obligaciones y problemas. Así que no es necesario que sacrifiques tu tiempo por los demás si no puedes o, simplemente, no quieres.

No tienes por qué ser perfecto

Las buenas personas no tienen que ser correctas en todo o, como diríamos hoy en día, no tienen que ser “seres de luz”. También pueden cometer errores y equivocarse, como el resto de la gente. Asimismo, no tienen por qué “ser perfectas” para tener permiso para actuar, sentir o pensar a su manera.

Para dejarlo claro: las buenas personas no son perfectas, ni tienen por qué serlo. 

Recuerda que ser bueno no significa anularte, esconderte, minimizarte o dejar que otros te dicten cómo vivir, ni adoptar siempre la posición de víctima para “no hacer daño” o “caer bien”.

Valórate, aprende a poner límites saludables, aprende de tus aciertos, pero también de tus desaciertos y no temas subir un peldaño más en tu camino hacia el crecimiento personal. Eres válido, mereces vivir, que te dejen vivir y tienes derecho a defender eso tantas veces como sea necesario.

Siempre que te sea posible, sé una buena persona, pero nunca te olvides de ti mismo.

Te podría interesar...
La autoestima, clave para nuestra felicidad
Mejor con Salud
Leerlo en Mejor con Salud
La autoestima, clave para nuestra felicidad

Cuidar la autoestima es clave para nuestro bienestar, sin embargo ciertas actitudes provocan que la descuidemos y que nos autosaboteemos.



  • Antoni Martinez, “Saber decir no: claves de la asertividad”, en webpsicologíaenpositivo
  • Romi Arellano, Manuel J. Cuando digo no, me siento culpable. Nuevas ediciones de bolsillo, 2003.
  • Castanyer, Olga. La asertividad. Expresión de una sana autoestima. Bilbao: Descleé de Brouwer, 1996. 348 pp.
  •  «Técnicas para conductas asertivas»www.fundacioncadah.org.
  • Branden, N. (1995). Los seis pilares de la autoestima. Barcelona: Paidós.
  • Ferreras, E. (2007). La autoestima. Anales de Mecánica y Electricidad, 54–60.
  • Branden, N. (1989). Cómo mejorar su autoestima. Círculo de Lectores., 1–64. https://doi.org/10.1186/cc1474
  • San Martín, J. L., & Barra, E. (2013). Autoestima, apoyo social y satisfacción vital en adolescentes. Terapia Psicologica31(3), 287–291. https://doi.org/10.4067/S0718-48082013000300003
  • Antonio, P. J. (2000). Yo, Autoestima , Autoconcepto. Plan de Acción Tutorial: Gabes1, 288.