Suicidio y pensamientos suicidas: causas, síntomas y consejos

Reconocer los pensamientos suicidas y otras señales tempranas pueden ayudarnos a prevenir el suicidio y salvar vidas. Te contamos lo que debes saber al respecto.
Suicidio y pensamientos suicidas: causas, síntomas y consejos
Elena Sanz

Escrito y verificado por la psicóloga Elena Sanz.

Última actualización: 12 octubre, 2022

El suicidio es una decisión trágica que toman muchas personas movidas por la desesperación, el sufrimiento y la falta de esperanza. Sin embargo, en un gran porcentaje de los casos, el suicidio puede prevenirse si prestamos la adecuada atención a las señales de alerta tempranas, como los pensamientos suicidas.

Cada año se suicidan cerca de 700 000 personas. Además, muchas más tratan de terminar con su vida o presentan pensamientos suicidas.

Esto último es más concreto si hablamos de población preadolescente, en la que las tasas se elevan hasta el 18 %. A la vista de estas cifras, es fundamental la prevención. Para ello, hay que conocer cierta información que te mostramos a continuación.

Suicidio y pensamientos suicidas

El suicidio se define como el acto por el cual una persona se provoca la muerte de forma intencionada. Terminar con la propia vida es un doloroso y dramático final, pero constituye solo la punta de un iceberg en la que existen muchos otros términos relacionados.

Entre los más relevantes se encuentran los pensamientos suicidas. Estos engloban todas las ideas relacionadas con el suicidio: desde una simple consideración pasajera hasta una planeación detallada del cómo y el cuándo.

Dichos pensamientos no necesariamente conducen al suicidio en todos los casos, pero sí constituyen un importante signo de alerta que nos avisa de un problema subyacente que no podemos pasar por alto. Así, la persona con ideación suicida debería tomar una serie de acciones a fin de mantenerse a salvo.

Adolescente con pensamientos suicidas.
La ideación suicida tiene una alta tasa de prevalencia en la población joven.


Síntomas relevantes

La prevención es fundamental para terminar con las elevadas cifras de suicidio. A este respecto, debemos conocer las principales señales que nos indican que una persona puede estar considerando terminar con su vida.

Entre las más reseñables se encuentran las siguientes:

  • Hablar sobre el suicidio abiertamente. Expresar el deseo de terminar con la propia vida, de dejar de sufrir o de nunca haber nacido. También enviar mensajes similares a través de redes sociales.
  • Despedirse de las personas más allegadas como si no se les fuera a volver a ver.
  • Poner en orden los asuntos propios. Realizando el testamento o regalando posesiones.
  • Mostrar un estado de ánimo de profunda tristeza y desesperanza. Pueden aparecer sentimientos de culpa y de inutilidad.
  • Apatía y pérdida de interés en actividades que antes resultaban gratificantes. Puede haber una tendencia a aislarse socialmente.
  • La persona puede involucrarse en conductas de riesgo (como consumo de sustancias o conducción temeraria). O por el contrario, negarse a llevar a cabo las actividades básicas de supervivencia (alimentarse, tomar la medicación).


Causas y factores de riesgo

Cuando hablamos de suicidio y pensamientos suicidas no podemos atender a una única causa. En realidad, confluyen factores biológicos, psicológicos y sociales que pueden desencadenar este tipo de ideas e impulsos.

Aun así, estas son algunas de las principales causas y factores de riesgo:

  • Enfrentar situaciones vitales muy estresantes. Por ejemplo, la pérdida de un ser querido, una enfermedad crónica o un despido que deja en una muy mala situación económica.
  • Falta de recursos de afrontamiento. Esto lleva a que la situación se vea como desesperada y sin solución posible a futuro.
  • Ausencia de una red social de apoyo. No contar con personas cercanas que aporten relaciones significativas incrementa considerablemente el riesgo.
  • Padecer ciertos trastornos psicológicos, como la depresión, el trastorno bipolar, la esquizofrenia o el trastorno límite de la personalidad.
  • Sufrir alcoholismo o abuso de sustancias.
  • Vivir o haber vivido abuso, acoso o discriminación.
  • Contar con antecedentes personales o familiares de intento de suicidio.
  • Falta de propósito y sensación de que la vida ya no tiene sentido.
Alcoholismo y suicidio.
Hay una relación entre el consumo adictivo de sustancias y el suicidio. Tanto como vía de escape o como factor de riesgo.

Consejos para afrontar los pensamientos suicidas

Pese a que los pensamientos suicidas no impliquen que se vaya a consumar el acto, son una importante señal a tener en cuenta. Estos pensamientos pueden surgir en situaciones de gran estrés y dolor emocional, proponiendo terminar con la vida como la única salida viable.

Pero también pueden presentarse de forma imprevista y en forma de impulsos. Paradójicamente, esto puede suceder a raíz de tomar medicamentos antidepresivos, en algunos casos.

Sea cual sea la situación, si tienes pensamientos suicidas, es importante que tomes medidas para mantenerte a salvo, como las siguientes:

  • Recuerda que las emociones son temporales y pasajeras: no tomes decisiones drásticas ni optes por “soluciones” irreversibles. Comprométete a controlar el impulso y darte un tiempo en el que reflexionar y buscar ayuda.
  • Evita tomar drogas y alcohol: estas sustancias pueden incrementar los pensamientos suicidas. Si tomas medicación psiquiátrica y sientes que está relacionada, consulta de inmediato con tu médico.
  • Procura que tus espacios sean seguros: deshazte de todos aquellos elementos peligrosos con los que puedas poner en riesgo tu vida. Por ejemplo, cuchillos o pastillas.
  • Exprésate: comunica lo que sientes y lo que estás pensando a una persona de confianza en tu entorno. Al verbalizar esas ideas sentirás que vuelves a tener algo de control sobre ellas. Además, estarás abriendo la posibilidad a recibir apoyo del exterior.
  • Busca ayuda profesional: bien sea llamando a una línea de apoyo o contactando con psiquiatras y psicólogos especialistas. Incluso, si te sientes mejor y los pensamientos han disminuido, es fundamental que no lo pases por alto.

Estas mismas recomendaciones han de seguirse si es otra persona (un familiar o alguien cercano) quien presenta esos pensamientos suicidas. Mantener el espacio seguro, permitir la expresión emocional abierta, ofrecer apoyo y buscar orientación profesional son claves imprescindibles en la prevención.

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