El valor de soltar: dejar ir para seguir adelante

23 Octubre, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por la psicóloga Montse Armero
Aunque no siempre es fácil, dejar atrás las cosas que no nos llenan es clave para alinearnos con nuestros valores y priorizar nuestro bienestar. ¿Cuáles son las cosas que deberíamos soltar? En este espacio las detallamos.

Tener el valor de soltar todo aquello que nos perjudica no es una tarea sencilla. De hecho, nos resulta mucho más fácil acumular —objetos materiales, hábitos cotidianos o experiencias—, que librarnos de todo lo que no necesitamos.

Sin embargo, si en realidad nos queremos encontrar a nosotros mismos, es recomendable aprender a dejar ir todo aquello que ya no suma en nuestras vidas. Aunque sea doloroso, será la forma más sana de seguir adelante.

Acumular versus soltar

En nuestra sociedad actual se refuerza mucho más el sumar que el restar: más seguidores en redes sociales, más ropa en el armario, más restaurantes a los que hemos ido, más países visitados, más encuentros sociales, entre otros tantos. 

Es como si todo estuviese enfocado a tener más y, lo que es peor, estuviésemos pendientes de lo que todavía no tenemos sin ser conscientes de todo lo que nos sobra.

Pocas veces nos damos cuenta de que todo ese ruido nos aleja de nuestra verdadera esencia. Y es que la mayoría de veces no necesitamos todo eso para sentirnos en paz.

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Tener el valor de soltar nos libera

Cuando nos despedimos de todo aquello que no necesitamos o que nos perjudica, estamos apostando por tener una mejor calidad de vida. A su vez, es algo que nos permite ser más auténticos y coherentes con nosotros mismos.

No obstante, si pretendemos dejar atrás todo de golpe, es probable que no consigamos nada. Por eso, lo más recomendable es analizar y valorar qué aspecto deberíamos priorizar y focalizarnos en él. ¿Cómo? Podemos seleccionarlo entre algunas de las siguientes ideas.

Tener el valor de soltar nos libera
Dejar de lado aquellas cosas que nos perjudican, como los miedos, nos encamina hacia una mejor calidad de vida.

Miedos

Dejar atrás nuestros miedos más profundos es sin duda un acto de valentía. Quizá no podemos hacerlos desaparecer del todo, pero sí tomar la decisión de no dejar que gobiernen nuestra existencia.

Personas que nos perjudican

Resulta difícil romper el vínculo con alguien que tiene un peso en nuestra vida. Sin embargo, si analizamos y vemos que esa persona nos perjudica mucho más de lo que nos beneficia, será interesante plantearnos si la relación puede tomar distancia para mejorar nuestro equilibrio emocional.

Necesidad de aprobación

A medida que maduramos, cada vez necesitamos menos que los demás estén de acuerdo con nuestros valores y decisiones. Ser capaces de librarnos de esa influencia no solo nos liberará profundamente, sino que nos permitirá disfrutar nuestra esencia.

Excusas que merman el valor de soltar

Las personas nos aferramos a las excusas con tal de no dejar un mal hábito, evitar una situación que nos perjudica o tirar un objeto que ya no necesitamos. No hay nada como desactivar las excusas para focalizarnos en lo que sí queremos, y dejar atrás todo lo que sobra.

Perfección

Prescindir de la idea que debemos tener un cuerpo perfecto, ser los padres/hijos/parejas/amigos/trabajadores —o cualquier otro rol que nos adjudique la sociedad— perfectos, nos liberará de manera significativa. Ninguna vida es perfecta, no pretendamos que la nuestra lo sea.

El pasado

Vivir en el pasado nos encadena y no nos permite evolucionar. Aunque no podemos negar que es una gran fuente de aprendizaje, si queremos avanzar de verdad, es conveniente aprender a dejarlo atrás.

Mujer pensativa
Aprender a dejar el pasado atrás es un primer paso hacia el crecimiento personal.

La falacia del costo hundido

Muchas veces no nos atrevemos a renunciar a algo que nos perjudica porque sentimos que hemos invertido mucho en ello. Por ejemplo, un negocio que emprendimos hace años y que ha dejado de funcionar.

Nos empeñamos en mantenerlo por toda la ingente cantidad de horas de esfuerzo que hemos dedicado en él. Sabemos que no nos aporta beneficios, pero continuamos apegados a él. ¿A qué se debe?

En la mayoría de ocasiones, caemos en un sesgo cognitivo: la falacia del costo hundido. Este sesgo no hace más que aferrarnos a algo que ya no tiene sentido, pero que nos costó mucha dedicación en el pasado. Aunque sea irrecuperable, no queremos renunciar a su pérdida.

Otros ejemplos pueden ser el no tirar un mueble que costó mucho dinero pese a ser un estorbo, no dejar una relación que hace años que ya no funciona o continuar estudiando una carrera que no nos gusta solo porque hay que acabarla. Sin duda, es algo que nos puede hacer tomar decisiones erróneas y que nos hará pagar las consecuencias durante años.

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Tener el valor de soltar es una de las mejores estrategias para crecer

Dejar atrás aquello que no encaja en nuestras vidas no debería ser un sacrificio. Al contrario, deberíamos estar agradecidos por todo lo que nos ha aportado, sea un objeto material, una relación o una circunstancia vivida.

Renunciar a todo aquello que ya no queremos que forme parte de nuestra vida significa centrarnos en lo que es verdaderamente importante en el momento presente. Denota además estar más alineados con nuestros valores y, sobre todo, indica que priorizamos nuestro bienestar.

  • Hawkins, D. (2014). Dejar ir. El camino de la liberación. Ediciones El Grano de Mostaza, Barcelona.
  • Rovira, A. (2008). La Buena Vida. Aguilar, Madrid.
  • Santandreu, R. (2018). Nada es tan terrible. La filosofía de los más fuertes y felices. Penguin Random House Grupo Editorial, Barcelona.