¿Qué es la vergüenza tóxica y cómo se puede superar?

02 Abril, 2021
Este artículo ha sido escrito y verificado por la psicóloga Elena Sanz
Todos sentimos vergüenza en alguna ocasión. Sin embargo, cuando comenzamos a imaginarnos indignos y a juzgarnos duramente por todo, estamos frente a una emoción tóxica.

La vergüenza es una de las emociones autoconscientes, junto con la culpa y el orgullo. Surge cuando nosotros mismos u otras personas nos evalúan de forma crítica y negativa, resaltando los fallos. Si bien todos experimentamos esta emoción en diferentes momentos, cuando hablamos de vergüenza tóxica las consecuencias son serias y limitantes.

Esta emoción no es, en sí misma, negativa. En realidad, cumple una importante función al alertarnos de que hemos actuado de manera inadecuada. Por lo que nos permite corregir el rumbo de nuestras acciones.

En parte, es este sentimiento el que permite la vida en sociedad. No obstante, cuando su presencia es frecuente e intensa puede causar un gran sufrimiento.

¿Qué es la vergüenza tóxica?

Hablamos de vergüenza tóxica cuando ese sentimiento normal y pasajero se convierte en un patrón crónico de reacción que afecta al sentido de sí mismo. Es decir, ya no se siente vergüenza por un acto concreto que se ha cometido, sino que impregna toda la identidad de la persona, haciéndola sentir vulnerable, defectuosa e inadecuada.

¿Por qué ocurre?

La vergüenza tóxica comienza a gestarse en la infancia, a raíz del estilo de crianza implementado por los progenitores. Todos los niños cometen errores y es tarea de los adultos orientar su comportamiento desde la comprensión y el respeto.

Cuando se señala el fallo de un niño, debe hacerse con la intención de transmitirle que es lícito equivocarse y guiarle hacia un mejor modo de proceder. Sin embargo, esto no siempre sucede.

En ocasiones, los adultos juzgan severamente a los menores, lanzándoles mensajes que atentan contra su propia identidad. No es lo mismo decir “has actuado mal en este momento”, que afirmar “eres malo”.

De este modo, las palabras que reciben de sus principales figuras de referencia pasan a formar parte de su propio diálogo interno. En adelante, es el propio niño quien se juzga con dureza y pasa a considerarse indigno.

Forma de crianza que evita la vergüenza tóxica.
La forma de marcar los errores a los hijos determina el estilo de crianza y la posibilidad de que se incorporen ciertas sentencias al diálogo interno.

Posibles consecuencias en la vida de la vergüenza tóxica

La vergüenza tóxica produce un sentimiento de insuficiencia, un miedo a ser vulnerable y juzgado y un deseo de esconderse o huir, por lo que las relaciones sociales suelen ser el aspecto más afectado. Así, la persona es incapaz de mostrarse natural y de involucrarse con otros en plenitud.

Además, dado que la persona posee una imagen muy negativa de sí misma, no se siente merecedora de éxito, respeto o felicidad. Por ende, puede terminar tolerando situaciones y relaciones nocivas, perdiendo múltiples oportunidades para avanzar en diversos aspectos. Es decir, la vergüenza tóxica es un freno, una limitación severa.

Por otro lado, por la necesidad de huir de la incomodidad y el malestar que genera, muchas personas terminan cayendo en conductas tóxicas y hábitos nocivos. El uso de alcohol o drogas es frecuente, como un modo de escapar de esa sensación y estar menos presente con la propia vergüenza.

¿Cómo se puede superar?

La vergüenza tóxica es una emoción aprendida, por lo que también puede desaprenderse y sustituirse por otros patrones más adecuados. Para ello es fundamental identificar ese diálogo interno autocrítico y sustituirlo por otro más compasivo y realista.

Cuando surge un pensamiento de juicio o de reproche hacia uno mismo es importante preguntarse si es realmente cierto y si existe otro modo más amable de interpretar la situación. Cuanto más nos involucremos en este nuevo estilo de pensamiento, más sencillo nos resultará mantenerlo.

¿Cuándo ver a un profesional?

Esta pauta que parece sencilla no siempre es fácil de aplicar. En ocasiones, el apoyo profesional se hace indispensable para lograr librarse de esa vergüenza paralizante.

El momento para buscar ayuda sería aquel en el que identificamos el malestar y las limitaciones que se derivan de esa vergüenza. Es decir, cuando afecta a nuestro rendimiento académico, laboral o social o el bienestar personal.

Un terapeuta puede ayudar a descubrir y sanar el origen de esta emoción y aportar pautas para comenzar a vivir de una forma diferente.

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Consejos para evitar la vergüenza tóxica

Mujer cometió un error y quiere repararlo.
Reparar los errores en las relaciones que tenemos con los otros es una forma de avanzar hacia el combate de la vergüenza tóxica.

La infancia es el momento para prevenir la aparición de la vergüenza tóxica a partir de una crianza respetuosa. Sin embargo, ya de adultos, habremos de aplicar esas mismas pautas a nosotros mismos, a fin de corregir la tendencia a la interpretación autocrítica que venimos arrastrando.

Así, las principales directrices serían las siguientes:

  • Lo inadecuado son las conductas concretas, no la persona. Realizar esta diferenciación es fundamental para evitar que la vergüenza pase a impregnar la identidad.
  • Cometer errores es lícito y es humano. Cuando esto suceda, en lugar de castigarnos podemos aprender del fallo y actuar para reparar los daños.
  • La autocompasión es fundamental para desarrollar un diálogo interno amable y funcional. Cuida las palabras que te dedicas a ti mismo y haz un esfuerzo consciente por tratarte siempre con amor y respeto.

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Las limitaciones se pueden trabajar

La vergüenza tóxica da lugar a individuos autoexigentes, autocríticos y perfeccionistas que viven tratando de evitar el juicio y el castigo. Esta es una posición desgastante que genera un gran sufrimiento.

Por lo mismo, si te identificas con lo expuesto, no dudes en buscar apoyo profesional. Nunca es tarde para sanar, cambiar y comenzar a vivir libres de limitaciones.

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