6 razones por las que deberíamos aprender a escuchar

Aprender a escuchar implica no emitir juicios de valor sobre lo que nos están contando ni exponer nuestras vivencias. Lo que les ocurre a los demás también nos puede enseñar
6 razones por las que deberíamos aprender a escuchar
Bernardo Peña

Revisado y aprobado por el psicólogo Bernardo Peña.

Última actualización: 01 febrero, 2022

Creemos que aprender a escuchar es algo sencillo. Sin embargo, son pocas las personas que saben escuchar activamente a otras. Quizás esto resulte así porque escuchar implica no juzgar, no criticar, dejar de lado todo estereotipo y empatizar con esa persona que se ha animado a compartir parte de su intimidad (pensamientos, emociones y sentimientos) con nosotros.

Como podemos observar, hacen falta elementos que nos cuesta bastante trabajar. Sin embargo, si aún no te has animado a aprender a escuchar de verdad, quizás estas razones te convenzan de lo contrario.

1. Aprender a escuchar nos permite asimilar conocimientos

“Para saber hablar es preciso saber escuchar”

-Plutarco.

 

Tendría que haber un equilibrio entre escuchar y hablar. Porque, a veces, solo queremos ser escuchados y no nos damos cuenta de que así se reducen las posibilidades de aprender.

Ver el mundo desde la perspectiva de otras personas, nutrirnos de sus experiencias y prestar atención a cómo han salido de situaciones muy delicadas puede resultarnos de gran ayuda en un futuro. Para ello, debemos desprendernos de todo estereotipo y juicio que impida que la mente asimile nuevas formas de pensar y ver las cosas.

Tenemos que recordar que nuestra manera de ver el mundo no es la única, ni la más correcta, ni la única válida.

Nos equivocamos constantemente considerando como cierto solo lo que nosotros vemos. No obstante, cambiar esto nos traerá muchos beneficios. Podemos aprender muchas cosas de los demás si nos damos la oportunidad de hacerlo.

¿Estás dispuesto a aprender a escuchar para empezar a nutrirte de conocimientos?

2. Estrecha vínculos entre personas

Lo más importante para establecer una relación fuerte, resistente y en la que la confianza esté presente es el hecho de aprender a escuchar al otro. Porque, cuando escuchas a otra persona, le estás transmitiendo una gran cantidad de cosas. Por ejemplo, que:

  • Estarás ahí para ella.
  • Es valiosa para ti
  • Puede ser libre para expresarse.
  • Puede contar contigo para lo que sea.
  • No será juzgada por su comportamiento.

En definitiva, todo lo que deseamos en el momento en el que le abrimos nuestro corazón a alguien. Sin embargo, en la mayoría de las ocasiones, cuando estamos escuchando a la otra persona hablar de lo que le ha sucedido, por la mente empiezan a pasar experiencias personales. De esta forma, empezamos a no escuchar adecuadamente y terminamos centrándonos en nosotros.

Muchas personas muestran eso cuando aprovechan la mínima oportunidad para decir “a mí me ha pasado lo mismo”, “¡ah! Pues, ¿sabes? A mí ayer…”. La consecuencia es la misma: no sabemos escuchar. Por lo tanto, el vínculo no se estrechará ni será tan fuerte como desearíamos.

3. Escuchar significa madurez

“Nuestro peor problema de comunicación es que no escuchamos para entender, sino que escuchamos para contestar”

-Anónimo.

En el momento en el que eres consciente de que eres capaz de escuchar a otra persona sin anteponer los problemas que te asolan, esto quiere decir que has crecido.

Has aprendido a escuchar, a centrarte en la otra persona sin desear ser tú el protagonista, has sido capaz de desechar prejuicios y críticas que te impiden ver con claridad lo que te intentan transmitir. Por ejemplo, si un amigo te cuenta que le ha sido infiel a tu pareja, ¿por qué habrías de juzgar este comportamiento?

El hecho de que los demás cometan errores no implica que tú debas posicionarte al respecto. Simplemente, escucha, acepta y aprende de lo que te están diciendo.

Saber escuchar es una señal de madurez.

Juzgar desde un principio puede hacer caerte en un gran error, pues nadie sabe si lo que ahora penaliza es en lo que en un futuro se verá inmerso.

4. Evita malentendidos

Uno de los beneficios de aprender a escuchar de forma activa es que logramos entender qué piensa, siente y quiere transmitir el otro. Cuando prestamos atención a sus palabras y sus gestos obtenemos una comprensión mucho más profunda y esto nos permite evitar malentendidos y errores de comunicación. Y es que no estamos interpretando o realizando inferencias apresuradas, sino tomándonos tiempo para asimilar el mensaje verdadero.

5. Permite mantener la calma

Cuando se produce una crisis o un conflicto es fácil que los ánimos se alteren y la violencia escale; especialmente, si sentimos que nuestro interlocutor no nos escucha. En este caso, no dudaremos en alzar la voz y recurrir a palabras malsonantes para lograr la atención que necesitamos. Si aprendemos a escuchar, evitaremos que el otro se sienta en la necesidad de incurrir en estas estrategias dañinas para la comunicación.

6. Ayuda a resolver conflictos

Una de las ventajas de aprender a escuchar es que permite llegar al fondo de cada cuestión con más facilidad y, por tanto, resolverla. Si la otra persona se siente escuchada, estará más dispuesta a ser sincera y abierta con lo que piensa y necesita. Además, se sentirá más libre de proponer soluciones y más abierta a negociar.

En suma, saber escuchar te ayuda a generar respeto y confianza de parte de tu interlocutor.

Algunas claves para aprender a escuchar

Ahora que conoces la importancia y los beneficios de aprender a escuchar, quizá te estés preguntando cómo hacerlo. A continuación te ofrecemos algunas pautas al respecto:

  • Además de escuchar las palabras de tu interlocutor, observa su lenguaje no verbal. Sus gestos, posturas y expresiones te ayudarán a comprender mejor cómo se siente.
  • No interrumpas, permite que el otro se exprese y escúchalo con interés genuino, con el fin de comprender y no de responder.
  • Valida las emociones del otro, hazle saber que tiene derecho a sentir lo que siente. Uno de los mayores errores que cometemos en minimizar o restar importancia a lo que al otro le preocupa o le molesta.
  • No juzgues a la otra persona. Incluso si no estás de acuerdo o si tú habrías actuado de forma diferente. Juzgarlo solo abrirá una brecha entre vosotros.
  • Procura no ofrecer soluciones que no te han pedido. Con frecuencia sentimos la tentación de resolverle la vida a la persona que sufre, pero la mayoría de las veces esta solo necesita ser escuchada.

En suma, si has aprendido a escuchar, ¡enhorabuena! Eres una persona en la que los demás pueden confiar, con quien estrecharán vínculos fuerte y sólidos. Porque, sin duda, están hablando con alguien muy maduro.

Aprender a escuchar es muy difícil y requiere de un trabajo por el que muchos no están dispuestos a apostar. Sin embargo, los beneficios que te aporta son inmensos. Todos queremos ser escuchados. Por eso, el primer paso es aprender a hacerlo nosotros.

Llegado el momento, encontraremos a esa persona con la que hablar sin miedo a que nos juzgue, a que, en cuanto nos demos la vuelta, piense lo peor y nos critique por detrás.

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