¿Qué es la actitud? 15 tipos y características

Las actitudes definen gran parte de nuestra identidad. A continuación, detallamos en qué consisten, los tipos más comunes y sus características.
¿Qué es la actitud? 15 tipos y características
Maria Alejandra Morgado Cusati

Escrito y verificado por la filósofa Maria Alejandra Morgado Cusati el 22 noviembre, 2021.

Última actualización: 22 noviembre, 2021

En algún momento de la vida hemos excusado el comportamiento de otros diciendo así es él o esa es su forma de ser. En estos casos, solemos hacer referencia a la actitud, la que podría definirse como una predisposición mental, relativamente estable, que influye en todas nuestras reacciones y acciones.

Dicho esto, podemos suponer la importancia de desarrollar actitudes adecuadas. Pues de ellas depende el correcto afrontamiento y desempeño en cualquier tarea o situación. No es lo mismo hacer algo con una actitud negativa que hacerlo bien, desde una predisposición más positiva.

¿Qué es la actitud?

Según la Asociación Americana de Psicología, las actitudes son una evaluación general y relativamente duradera de un objeto, persona, grupo, tema o concepto en una dimensión que va de negativa a positiva. Por su parte, el padre de la psicología social, Floyd Allport, define a la actitud como aquella disposición mental y neurológica que se organiza a partir de la experiencia que dirige o mueve las respuestas del individuo ante todos los objetos y todas las situaciones con las que interactúa.

Dicho esto, podría decirse que la actitud es el estado mental de alguien que lo prepara para reaccionar o comportarse de determinada manera. Las actitudes también son conocidas como marcos de referencia, pues proporcionan el trasfondo en el que se analizan los hechos y los acontecimientos.

Componentes de la actitud

En líneas generales, toda actitud está compuesta por 3 elementos: cognitivo, afectivo y conductual. A continuación detallaremos cada uno.

Cognitivo

Se refiere a las creencias, pensamientos, atributos y opiniones que asociaríamos con un objeto, situación o persona. Por lo general, estos se revelan en generalidades o estereotipos, como que todos los bebés son tiernos o fumar es dañino para la salud.

Pensamientos que determinan la actitud.
La parte cognitiva es la que establece los pensamientos que luego sentarán las bases de lo que haremos. Pensamientos negativos nos predisponen mal al actuar.

Afectivo

Se trata del segmento emocional o sentimental de una actitud. En otras palabras, son las emociones y sentimientos que despierta el objeto, tema, evento o persona, y que pueden ser positivos, neutrales o negativos. Como el miedo, el odio, el amor o la indiferencia.

Siguiendo con el ejemplo anterior, las personas podrían amar a todos los bebés porque son lindos u odiar el humo del cigarrillo porque es perjudicial para la salud.

Conductual

Comprende la tendencia de una persona a comportarse de una manera particular ante el objeto, la situación o la persona. Usando el mismo ejemplo, el componente conductual podría notarse en acciones cariñosas hacia los bebés o apartándose de quien está fumando.



Tipos de actitudes

Si asumimos que las actitudes son predisposiciones mentales, entonces podemos afirmar que existen tantas como rasgos que definan al ser humano. Pues casi cualquier característica que nos determine y se repita en el tiempo se puede considerar como tal. Pero veamos las más comunes.

1. Positiva

Las personas que tienen una actitud positiva suelen enfocarse en los aspectos buenos en lugar de los malos. Asimismo, no consideran que un error o fracaso represente un obstáculo, sino una oportunidad.

2. Negativa

Las personas con una actitud negativa ignoran lo bueno y prestan atención a lo malo. Suelen tener una conducta evitativa o quejumbrosa, lo que les dificulta la consecución de metas. Incluso podrían culpar a otros de su fracaso.

3. Neutra

Esta actitud está presente en personas que no dan suficiente importancia a situaciones o eventos. Suelen ignorar el problema y lo dejan para que lo resuelva otro. Además, no sienten la necesidad de cambiar.

4. Proactiva

Se trata de una actitud que prioriza la actuación y apunta siempre a la eficiencia, bien sea en la realización de una actividad o en la resolución de problemas. Asimismo, esta disposición mental promueve la creatividad, la generación de valor añadido y la consecución de los objetivos.

5. Reactiva

Una persona con actitud reactiva dependerá, en gran medida, de instrucciones y recursos externos para realizar una acción o alcanzar un propósito. Además, suelen ser dependientes, con gran dificultad al momento de afrontar imprevistos.

6. Interesada

Este tipo de actitud implica la búsqueda del propio beneficio, sea de forma directa o indirecta. De esta forma, lo que pretende la persona en su acción es la consecución de sus propios objetivos individuales, no teniendo en cuenta las necesidades ajenas.

7. Altruista

Las personas con este tipo de actitud realizan sus actos con el propósito de generar un beneficio para los demás, independientemente de que sus acciones puedan no tener ganancias o incluso provocar pérdidas. El término es un poco controversial, pues la mayoría de acciones genera, de manera secundaria, un beneficio al realizador, aunque sea a nivel psíquico.

8. Manipuladora

Las personas manipuladoras utilizan de forma voluntaria y consciente a los demás para alcanzar sus propios objetivos, favorecer sus intereses o dirigir la situación hacia un punto deseado.

9. Pasiva

Esta actitud se caracteriza por una visión negativa de la realidad acompañada de una falta de iniciativa. La persona no se aproxima a la acción, sino que la evita. Además, puede llegar a supeditar los deseos propios a los de los demás.

10. Agresiva

La actitud agresiva comprende un patrón de comportamiento cuya intensidad es variable. Es decir, abarca desde gestos o palabras hasta peleas físicas, cuyo fin siempre es dañar al otro.

11. Permisiva

Este tipo de actitud se vincula a la propensión a ser excesivamente flexible, de manera que se permiten y valoran desviaciones de la norma.

12. Asertiva

Las personas asertivasdefienden sus propias opiniones y derechos de forma consistente, pero siempre respetando a los demás, siendo flexibles y ofreciendo un espacio para la negociación.

13. Suspicaz

Estas personas se caracterizan por una desconfianza excesiva ante cualquier estímulo. Pues se suele sospechar de intencionalidades ocultas, motivos intrincados o fuerzas que se encuentran más allá de la situación planteada.

Actitud suspicaz.
Los suspicaces están siempre dudando de las intenciones de los demás.

14. Flexible

Las personas con actitudes flexibles se caracterizan por adaptarse a situaciones ajenas sin necesidad de rechazar sus características intrínsecas propias. Esto les permite comprender mejor el concepto de la vida misma: el entorno va más allá de nuestros deseos.

15. Inflexible

Las personas con una actitud inflexible suelen presentar un patrón rígido de conducta y pensamiento. Por lo tanto, necesitan tener su entorno bajo absoluto control (conocerlo y dominarlo). Cuando no es así sienten agobio y malestar.



Características de las actitudes

Para comprender mejor de qué van las actitudes, a continuación presentamos algunas de sus características:

  • Ayudan a definir nuestra identidad, guiar nuestras acciones e influyen en cómo juzgamos a los demás.
  • Son predisposiciones para evaluar y responder a los hechos del mundo, bien sea de manera favorable o desfavorable.
  • La actitud se aprende a través de la interacción social y la experiencia. Por tanto, no se trata de un fenómeno innato.
  • Todas las personas, independientemente de su estatus o inteligencia, tienen algún tipo de actitud.
  • Pueden modificarse activamente mediante el entrenamiento o la mera exposición hacia el objeto o situación que provoca la actitud.
  • Surgen de la interacción entre factores biológicos, hereditarios y ambientales.

Actitud adecuada: la clave del éxito

Es importante tener en cuenta que nuestra predisposición a la hora de afrontar los desafíos e interacciones condicionan, en gran parte, cuál será el desenlace de ellos. De allí la importancia de cultivar actitudes adecuadas hacia el entorno.

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