¿Qué son las emociones primarias?

Las emociones primarias están presentes desde el nacimiento. Su rol es garantizar la adaptación y la supervivencia. A continuación presentamos cuáles son y qué funciones cumple cada una.
¿Qué son las emociones primarias?
Maria Alejandra Morgado Cusati

Escrito y verificado por la filósofa Maria Alejandra Morgado Cusati.

Última actualización: 23 agosto, 2021

Las emociones son patrones de respuesta complejos. Involucran elementos experienciales, conductuales y fisiológicos. Estas suelen clasificarse en emociones primarias y secundarias.

Las primeras son innatas, están presentes en el desarrollo natural de cualquier persona y tienen como propósito ayudarnos a sobrevivir. La lista de este tipo de emociones varía según los diferentes teóricos, siendo la clasificación del psicológico Ekman Goleman una de las más extendidas y aceptadas.

Según este autor, las emociones primarias son 6: miedo, tristeza, ira, alegría, sorpresa y asco. En cambio, las secundarias se consideran aprendidas y las adquirimos en función de nuestras experiencias e interacción con los demás. Entre ellas figuran la vergüenza, los celos y el optimismo, por ejemplo.

Características de las emociones primarias

Para comprender mejor en qué consisten las emociones primarias, presentamos sus características definitorias:

  • Todas tienen una función adaptativa ante una determinada situación.
  • Poseen un fin evolutivo y de supervivencia.
  • Tienen una expresión facial y corporal determinada. En este sentido, la manifestación de la sorpresa, por ejemplo, es la misma en casi todas las culturas del mundo.
  • Han tenido un rol esencial en la adaptación del organismo a su entorno.
  • Son universales, es decir, no existe una cultura que no las manifieste.
  • Están presentes desde el nacimiento y perduran a lo largo de la vida.


Las 6 emociones primarias

En el presente artículo presentaremos la clasificación del psicólogo Ekman Goleman, quien afirma que existen 6 emociones primarias. Asimismo, Daniel Goleman, psicólogo conocido por su libro sobre inteligencia emocional, afirma que son 6 las emociones básicas. La única diferencia es que cambia el nombre de asco por el de aversión.

1. Miedo

El miedo es la respuesta emocional ante un peligro inminente. En este caso, existe una variedad de estímulos que pueden generar miedo. Se nos haría imposible enumerarlos a todos.

Pertenece al grupo de las emociones negativas y su función principal es hacernos reaccionar para escapar eficazmente ante cualquier peligro. Asimismo, promueve conductas de evitación frente a situaciones peligrosas.

Hombre con miedo.
El miedo puede aparecer por múltiples causas y su función es hacernos sobrevivir al peligro.

2. Tristeza

La tristeza suele aparecer ante una pérdida o situación adversa por la que nos vemos superados. Su función adaptativa es protegernos y ayudar a restaurarnos frente a los posibles daños que pueden surgir de nuestra interacción con el medio.

De esta forma, la persona se aísla de su entorno, lo que le permite reflexionar y cambiar conductas que han resultado poco eficaces. Además, ayuda a atenuar el nivel de activación general. Esto otorga un ritmo más pausado a los procesos cognitivos, para poder examinar más a fondo la situación.

Por último, promueve la empatía de los demás, lo que aumenta las posibilidades de un mayor contacto social. En definitiva, el apoyo nos ayuda a superar la situación.

3. Ira

La ira es una respuesta emocional negativa producida ante situaciones frustrantes, entre las que destacan la obstrucción de una meta, la transgresión de normas y derechos o situaciones aversivas. Sus principales funciones son facilitar el desarrollo rápido de defensa y ataque ante situaciones desagradables o frustrantes, elevar nuestro nivel de activación y aumentar el vigor de las conductas.

4. Alegría

La alegría es una emoción primaria de tipo positivo. Por lo general, suele aparecer ante cualquier evento que nos resulte agradable o ante situaciones que nos impidan sufrir algún malestar.

Además, existe otro tipo de alegría: la hilarante. Es aquella que aparece cuando hay risas o carcajadas. Sus desencadenantes más comunes tienden a ser los chistes, las anécdotas graciosas o las cosquillas.

Su función adaptativa es promover la repetición de actividades o conductas que causen una sensación placentera. Además, facilita la unión social y la planificación del futuro.



5. Sorpresa

La sorpresa es muy breve. Se desencadena rápidamente y de la misma forma puede transformarse en cualquier otra emoción. Se produce ante una situación inesperada, novedosa o desconocida. Asimismo, se considera una respuesta neutra, pues no se puede decir que siempre sea positiva o siempre negativa.

Las situaciones que suelen generar una reacción de sorpresa son la interrupción inesperada de una actividad en curso, los aumentos bruscos en la intensidad de un estímulo (por ejemplo, cuando alguien nos está hablando y de repente grita) o los estímulos novedosos. Por su parte, su función principal es hacer que el organismo se ajuste al cambio imprevisto en el medio ambiente.

6. Asco

El asco es un rechazo ante estímulos que nos resultan desagradables o repugnantes. Por ejemplo, los alimentos en mal estado, la falta de higiene, algunos animales o las secreciones corporales (las heces, el sudor, la orina). Es considerada una emoción negativa.

El asco tiene varias funciones. Las más notorias son apartarnos de situaciones dañinas, potenciar hábitos saludables e higiénicos y modular las muestras sociales.

Mujer con cara de asco como emoción primaria.
El asco tiene muchas funciones sociales, pues regula ciertos comportamientos.

La importancia de aceptar y regular las emociones

Las emociones primarias son esenciales para afrontar una serie de situaciones. De esta forma, es vital no reprimir ninguna y gestionarlas adecuadamente para poder convivir con ellas sin que nos causen malestar.

Muchas de estas emociones, especialmente las catalogadas como negativas, se gestionan mal. Esto deriva en afecciones, como los trastornos de ansiedad, la depresión o la agresividad. De allí la importancia de fortalecer la inteligencia emocional.

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