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¿Ojeras azules, marrones o violáceas? Cómo elegir el corrector según su color

3 minutos
Las pieles morenas suelen tener ojeras marrones o grisáceas. Para ellas, un corrector con un subtono naranja o terracota es ideal.
¿Ojeras azules, marrones o violáceas? Cómo elegir el corrector según su color
Escrito por Daniela Bernal
Publicado: 21 septiembre, 2026 17:00

Uno de los principales motivos por los que usamos corrector a la hora de maquillarnos es para emparejar el tono de la piel y cubrir las zonas más oscuras, como las ojeras. El problema es que, al intentar ocultarlas con un producto que solo tiene pigmentos beige, la piel termina adquiriendo un tono cenizo, que la hace ver avejentada.

Para evitar esto, puedes poner en práctica los principios básicos de la teoría del color. Antes de buscar un tono idéntico al de tu cutis, debes neutralizar el subtono dominante de las ojeras, con su color opuesto en la rueda cromática.

Identifica el color de la ojera

Considera que las ojeras pueden tener diferentes colores. Esto se debe a que su origen no es el mismo. Entonces, el primer paso para elegir el tono de corrector correcto pasa por saber qué color de ojeras es exactamente el que posees.

  • Ojeras azuladas o violáceas. Son habituales en pieles claras y medias, apareciendo por dilatación vascular o delgadez de la piel. Para neutralizarlas, utiliza primero un corrector con pigmentos salmón, durazno o naranja suave; y después uno cercano al tono de tu piel o un poco más luminoso.
  • Ojeras marrones o grisáceas. Suelen surgir por una acumulación de melanina y son las más comunes en pieles morenas y oscuras. En este caso, conviene utilizar un precorrector con base naranja o terracota, que compense la hiperpigmentación, antes de usar el corrector definitivo que iguale tu tez.
  • Ojeras verdosas y apagadas. No son tan comunes y, por lo general, aparecen por hiperpigmentación o cansancio. Puedes equilibrarlas aplicándote un precorrector en tono lavanda o rosa pálido, antes de maquillar.

Elige la fórmula correcta

Es importante que escojas un precorrector y corrector con una fórmula que vaya acorde con las características de tu piel. Por ejemplo, si tienes una piel seca o con líneas de expresión finas, entonces ve por un corrector fluido o cremoso, enriquecido con activos humectantes, como el ácido hialurónico o las ceramidas. Ellos le aportan elasticidad a la zona.

Por otro lado, en pieles mixtas o grasas conviene utilizar productos de larga duración (long-wear), por su mayor fijación. Eso sí, cuida que no ofrezcan un acabado mate estricto, ya que esto acentúa los relieves de la piel y resta frescura a la mirada.

La técnica paso a paso

Antes de entrar de lleno con el maquillaje, aplícate una pequeña cantidad de contorno de ojos en la zona y deja que la piel lo absorba por un par de minutos. Esta acción hará que la dermis se mantenga hidratada y evites el efecto acartonado. Una vez tengas el “lienzo” preparado, sigue estos pasos:

  1. Aplica una pequeña cantidad de precorrector, en el tono indicado y en la zona más oscura de tus ojeras. Difumina a toques suaves con la yema de tu dedo anular limpio.
  2. Coloca el corrector del tono similar al de tu piel. Para ello, forma un triángulo invertido pequeño desde el lagrimal hacia la aleta de la nariz, extendiéndolo hacia el pómulo con una esponja humedecida o una brocha plana tupida.
  3. Sella la zona con solo un toque de polvo traslúcido, presionando con suavidad donde el corrector tiende a marcarse.

Si quieres acelerar el proceso, tienes la opción de elegir un corrector híbrido. Que aparte del tono similar a tu piel también puede incluir subtonos durazno o bisque. Son perfectos para las mañanas en las que tienes poco tiempo para maquillarte.

Así las cosas, comienza dedicando un momento a observar el contorno de tus ojos frente a una ventana con buena luz natural; de esta forma identificarás el matiz de fondo. Luego, elige el corrector con el subtono adecuado, aplícalo y comprueba cómo desaparece la sombra oscura sin necesidad de sobrecargar la piel.

Este texto se ofrece únicamente con propósitos informativos y no reemplaza la consulta con un profesional. Ante dudas, consulta a tu especialista.