¿Por qué te sientes distinto en primavera? 5 cambios en tu ánimo y energía

Si hablamos de primavera, es probable que lo primero que se te venga a la mente sea el cambio de temperatura y el florecimiento de las plantas. Pero ten en cuenta que la llegada de esta estación también tiene un impacto en nuestro organismo.
El aumento de las horas de luz, el ascenso de las temperaturas y la mayor exposición al aire libre funcionan como un cúmulo de estímulos que obligan al cerebro a hacer un reajuste químico de sus neurotransmisores clave. Tal es el caso de la serotonina, dopamina, oxitocina y melatonina, generando efectos tanto positivos —como otros no tanto— en tu mente y bienestar.
1. Mayor vitalidad e impulso social
En esta época del año, muchas personas experimentan una sensación de optimismo, mejora del ánimo y más ganas de socializar. Esto se debe al aumento de la luz solar, que dispara la producción de dopamina en el cerebro, el neurotransmisor de la motivación. Haciéndo que tu cuerpo se sienta más despierto tras el invierno y tengas ganas de iniciar o retomar proyectos.
Una manera de aprovechar este “impulso primaveral” es canalizar tu energía en un solo proyecto, en lugar de comenzar varios a la vez. También puedes realizar actividades en los primeros minutos de la mañana para estabilizar tu ciclo circadiano.
2. Bajones de energía
Por otro lado, hay personas que sienten mayor cansancio o agotamiento cuando los días son más luminosos. A esto se le conoce como astenia primaveral, y sucede como un síntoma del esfuerzo que hace el organismo para adaptarse a los cambios en el entorno. Y es que el cuerpo necesita tiempo para recalibrar su metabolismo y sistema circulatorio.
Para sobrellevar mejor este periodo, opta por la paciencia, intentando mantener un ritmo pausado y con calma. También es necesario que te mantengas hidratado, para facilitar el transporte de nutrientes.
3. Aumento de la sensibilidad emocional e irritabilidad
La mayor cantidad de luz solar en el ambiente hace que el organismo de algunas personas se sobreexcite, debido a la variación en los niveles de neurotransmisores. Esto puede traducirse en episodios de ansiedad leve, irritabilidad o cambios de humor repentinos.
Puedes mitigar esta sobreexcitación reduciendo los estímulos digitales, sobre todo en las horas del mediodía donde la luz solar es fuerte. Así como también practicando ejercicios de respiración consciente para devolverte el control sobre tu estado de ánimo.
4. Reajuste del sueño
Durante la primavera anochece más tarde y esto tiene un efecto en la melatonina, la hormona del sueño. Ella comienza a regularse más tarde por la luz residual y causa dificultades para conciliar el sueño. Reduce esto manteniendo una rutina de higiene del sueño, siguiendo un horario para dormir, creando un ambiente oscuro y tranquilo en la habitación y reduciendo el uso de pantallas, al menos 30 minutos, antes de irte a la cama.
5. “Disparador” de trastornos previos
Ahora, en personas que hayan sufrido trastornos con anterioridad, como por ejemplo la depresión estacional o ansiedad, la variación en la luz solar de la primavera puede llegar a desestabilizar. Algunos experimentan mayor sensación de tristeza, mientras que otros se sienten agitados debido al exceso de dopamina.
En estos casos, es conveniente registrar los cambios en los niveles de agitación, y así determinar patrones antes de que se vuelvan inmanejables. De igual manera, cobra importancia mantener los horarios y tratamientos recetados por el médico.
La primavera no es solo una estación de flores y buen humor, también es un momento de ajuste interno. Entender esto permite vivir sus meses con mayor conciencia y menos presión por “estar bien” de forma inmediata.
Este texto se ofrece únicamente con propósitos informativos y no reemplaza la consulta con un profesional. Ante dudas, consulta a tu especialista.







