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Eurípides, poeta griego, “La fortuna ayuda a quien se ayuda.”

2 minutos
La célebre frase de Eurípides nos recuerda que la fortuna aparece en movimiento, cuando decides actuar y crear tus propias oportunidades.
Eurípides, poeta griego, “La fortuna ayuda a quien se ayuda.”
Escrito por Valentina Vallejo
Publicado: 12 febrero, 2026 08:00

La célebre frase atribuida a Eurípides encierra una verdad que aplica a la actualidad. La suerte rara vez llega a quienes esperan pasivamente. La fortuna suele aparecer cuando ya estás en movimiento, cuando tus acciones abren caminos y multiplican las oportunidades.

En la vida moderna, “ayudarte” significa dar pasos concretos, aunque sean pequeños, para que el azar tenga dónde encontrarte. No se trata de esperar milagros, se trata  de crear las condiciones para que las oportunidades se crucen contigo. A continuación, te contamos cómo aplicar esta enseñanza en tu día a día.

1. Empieza con acciones pequeñas

No necesitas grandes proyectos para activar la fortuna. Dar un primer paso, aunque sea modesto, genera movimiento y te coloca en un lugar distinto al de la espera pasiva. Inscribirte en un curso, enviar un correo, abrir una conversación; cada gesto abre posibilidades.

2. Hazte visible

La suerte rara vez toca la puerta de quien permanece oculto. Mostrar tu trabajo, compartir tus ideas o participar en espacios donde otros puedan verte aumenta las probabilidades de que alguien te descubra. La visibilidad es un puente entre tu esfuerzo y las oportunidades externas.

3. Repite lo suficiente

La constancia multiplica las ocasiones de éxito. No es suficiente con intentarlo una vez; repetir, insistir y perseverar son formas de “ayudarte” para que la fortuna tenga más oportunidades de cruzarse contigo. Cada intento fallido es también un aprendizaje que te acerca al resultado.

4. Aprende a reconocer oportunidades

La fortuna no siempre se presenta con un cartel luminoso. A veces llega disfrazada de reto, de colaboración inesperada o de un cambio imprevisto. Desarrollar la capacidad de identificar oportunidades en lo cotidiano es parte de “ayudarte” a ti mismo.

4. Rodéate de contextos fértiles

El entorno influye en la aparición de la suerte. Estar en espacios donde circula la información, el talento y la creatividad aumenta las probabilidades de que algo positivo ocurra. Buscar comunidades, redes o ambientes estimulantes es una forma práctica de atraer fortuna.

5. Cultiva la preparación

La suerte favorece a quienes están listos para aprovecharla. Prepararte, estudiar y entrenar tus habilidades te permite responder cuando aparece la ocasión. La preparación convierte un golpe de azar en una oportunidad real de crecimiento.

6. Acepta el papel del azar

Aunque el esfuerzo es esencial, no todo depende de ti. El contexto, las circunstancias y el azar también juegan un papel. Reconocerlo evita la frustración y te recuerda que tu tarea es crear las condiciones, no controlar el resultado.

No controlas la suerte, pero sí puedes decidir cómo te posicionas frente a ella. Cada acción, cada intento y cada paso que das son maneras de “ayudarte” para que la fortuna te encuentre trabajando. La enseñanza de Eurípides sigue vigente; la fortuna ayuda a quien se ayuda, y tu movimiento es la llave que abre la puerta a lo inesperado.

La célebre frase atribuida a Eurípides encierra una verdad que aplica a la actualidad. La suerte rara vez llega a quienes esperan pasivamente. La fortuna suele aparecer cuando ya estás en movimiento, cuando tus acciones abren caminos y multiplican las oportunidades.

En la vida moderna, “ayudarte” significa dar pasos concretos, aunque sean pequeños, para que el azar tenga dónde encontrarte. No se trata de esperar milagros, se trata  de crear las condiciones para que las oportunidades se crucen contigo. A continuación, te contamos cómo aplicar esta enseñanza en tu día a día.

1. Empieza con acciones pequeñas

No necesitas grandes proyectos para activar la fortuna. Dar un primer paso, aunque sea modesto, genera movimiento y te coloca en un lugar distinto al de la espera pasiva. Inscribirte en un curso, enviar un correo, abrir una conversación; cada gesto abre posibilidades.

2. Hazte visible

La suerte rara vez toca la puerta de quien permanece oculto. Mostrar tu trabajo, compartir tus ideas o participar en espacios donde otros puedan verte aumenta las probabilidades de que alguien te descubra. La visibilidad es un puente entre tu esfuerzo y las oportunidades externas.

3. Repite lo suficiente

La constancia multiplica las ocasiones de éxito. No es suficiente con intentarlo una vez; repetir, insistir y perseverar son formas de “ayudarte” para que la fortuna tenga más oportunidades de cruzarse contigo. Cada intento fallido es también un aprendizaje que te acerca al resultado.

4. Aprende a reconocer oportunidades

La fortuna no siempre se presenta con un cartel luminoso. A veces llega disfrazada de reto, de colaboración inesperada o de un cambio imprevisto. Desarrollar la capacidad de identificar oportunidades en lo cotidiano es parte de “ayudarte” a ti mismo.

4. Rodéate de contextos fértiles

El entorno influye en la aparición de la suerte. Estar en espacios donde circula la información, el talento y la creatividad aumenta las probabilidades de que algo positivo ocurra. Buscar comunidades, redes o ambientes estimulantes es una forma práctica de atraer fortuna.

5. Cultiva la preparación

La suerte favorece a quienes están listos para aprovecharla. Prepararte, estudiar y entrenar tus habilidades te permite responder cuando aparece la ocasión. La preparación convierte un golpe de azar en una oportunidad real de crecimiento.

6. Acepta el papel del azar

Aunque el esfuerzo es esencial, no todo depende de ti. El contexto, las circunstancias y el azar también juegan un papel. Reconocerlo evita la frustración y te recuerda que tu tarea es crear las condiciones, no controlar el resultado.

No controlas la suerte, pero sí puedes decidir cómo te posicionas frente a ella. Cada acción, cada intento y cada paso que das son maneras de “ayudarte” para que la fortuna te encuentre trabajando. La enseñanza de Eurípides sigue vigente; la fortuna ayuda a quien se ayuda, y tu movimiento es la llave que abre la puerta a lo inesperado.

Este texto se ofrece únicamente con propósitos informativos y no reemplaza la consulta con un profesional. Ante dudas, consulta a tu especialista.