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André Gide, Premio Nobel: "El secreto de mi felicidad está en no esforzarme por el placer, sino en encontrar el placer en el esfuerzo"

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Descubrir la satisfacción al hacer las diversas actividades cotidianas permite que transitemos el día a día con menos frustraciones.
André Gide, Premio Nobel: "El secreto de mi felicidad está en no esforzarme por el placer, sino en encontrar el placer en el esfuerzo"
Escrito por Daniela Bernal
Publicado: 09 octubre, 2026 22:00

El escritor francés André Gide, a lo largo de su carrera, realizó diversas novelas, ensayos y poemas. Una de sus obras más diversas fueron sus diarios, en donde tocaba variedad de temas, desde viajes hasta reflexiones. Con respecto a estas últimas, una de las más esclarecedoras y profundas que dejó fue: “El secreto de mi felicidad está en no esforzarme por el placer, sino en encontrar el placer en el esfuerzo”.

Esta frase funciona a modo de recordatorio para vivir con más satisfacción y menos frustración en el día a día. Con ella propone un cambio de objetivo, pasando de ver la felicidad en acumular placeres, a transformar la relación que tenemos con el esfuerzo y darle sentido a cada acto que realizamos.

Disfruta del camino y no solo del destino

La mayoría de las veces, percibimos el placer como un trofeo exterior que aguarda al terminar una labor. Mas esta idea puede hacer que recorramos el camino o proceso deprisa o incluso sin ganas. Lo que este ganador del Premio Nobel propone es descubrir la satisfacción y la recompensa en el esfuerzo.

Su idea no defiende el dolor innecesario; más bien sugiere un cambio de foco. Si modificas tu perspectiva del camino a una más positiva —bien sea cuando redactas una página, preparas una comida o cuidas a alguien cercano —, cada día gana sentido. Incluso si el resultado o meta tarda en llegar.

Este pensamiento se conecta con lo que la psicología llama la “justificación del esfuerzo”. O la tendencia que tenemos a valorar más aquello por lo que nos esforzamos. Entonces, cuando el esfuerzo se experimenta como una recompensa en sí mismo y no solo como un puente hacia una meta lejana, la percepción de la fatiga cambia. Comenzamos a verlo como una oportunidad de desarrollo.

¿Cómo aplicar la frase de André Gide en el día a día?

Puedes trasladar el pensamiento de Gide a diversas situaciones de la vida cotidiana. No es necesario que hagas cambios drásticos; lo que debes buscar es la reinterpretación de tus actividades.

  • En el trabajo y el estudio. Solemos pensar que debemos terminar las tareas y obligaciones de inmediato para estar en calma. Pero esto genera cierta ansiedad. En su lugar, concéntrate en la satisfacción que produce resolver un problema concreto o comprender un concepto nuevo.
  • Ejercicio y salud. En ocasiones tenemos la meta de llegar a un peso determinado y nos centramos solo en el número en la balanza. Pero, si fijamos la atención en la sensación de movimiento corporal o la vitalidad recuperada, el organismo transforma el entrenamiento de una obligación en un momento placentero.
  • En proyectos personales. Imagina que tienes la meta de escribir un libro y te colocas unas cuotas de escritura diarias, las cuales pueden volver el proceso rígido. La idea de Gide en este campo iría por prestar atención a lo que te gusta en sí de escribir y que lo disfrutes, en lugar de enfocarte en el número de páginas que lleves.

Entrena la búsqueda del placer en el esfuerzo

Ten en cuenta que el cambio de foco que propone el Premio Nobel lo puedes entrenar de forma consciente. Cuando te enfrentes a una tarea que te resulta compleja o pesada, detente entre 10 y 20 segundos y pregúntate: ¿Qué parte de esto puedo disfrutar ahora? Puede ser el aprendizaje, el desafío o el orden que estás creando.

Al final de la jornada, anota en una libreta la actividad que mayor esfuerzo te haya costado durante el día y pasa a consultarte: ¿Qué me gustó de ese proceso y cómo me sentí al hacerlo? La idea es que respondas de manera honesta. Ellas te permiten observar la asociación entre el esfuerzo y la satisfacción personal o el bienestar. Siendo esta justo la idea central en la frase de Gide.

Este texto se ofrece únicamente con propósitos informativos y no reemplaza la consulta con un profesional. Ante dudas, consulta a tu especialista.