Nicolas Chamfort, moralista francés, "Un día sin reír es un día perdido"

Seguro te ha pasado que termina el día y te das cuenta de que te has pasado doce horas resolviendo problemas y tachando tareas de una lista infinita. Te sientes eficiente, sí, pero también vacío. Como decía el moralista francés Nicolas Chamfort hace siglos, ese día en el que no te has reído es, en realidad, un día desperdiciado.
Aunque hoy solemos atribuir esta frase a Charles Chaplin, su origen está en el ingenio de Chamfort. Él no buscaba que estuviéramos alegres todo el tiempo. En realidad, sus palabras destacan que el humor es la única forma de mantener la calma ante las exigencias de la vida. Reír te permite recordar quién eres más allá de tus obligaciones.
El humor como herramienta de perspectiva
Para Chamfort, la risa era un ejercicio de pura inteligencia. Cuando eres capaz de reírte de un contratiempo o de lo absurda que resulta a veces la rutina, estás haciendo algo mucho más profundo que divertirte; estás ganando perspectiva.
Un día sin reír se pierde porque significa que has vivido con total rigidez. Sin el alivio del humor, los problemas se vuelven desproporcionados. Por el contrario, la risa actúa como un filtro que te permite ver soluciones con una claridad que la seriedad absoluta nunca te permitiría.
El riesgo de vivir en modo serio permanente
Hoy en día, parece que si no gestionas algo con gravedad no estás siendo lo suficientemente responsable. Sin embargo, esta autoexigencia te somete a un estrés constante que, además, anula tu creatividad.
La risa es una interrupción necesaria para ser más productivo y vivir más relajado. No se trata de ignorar tus responsabilidades, sino de darles el peso que les corresponde. Al reír, reconoces tu vulnerabilidad y dejas de tratar cada pequeño error como si fuera una catástrofe. Ese equilibrio es lo que te permite seguir adelante con más positividad.
Cómo integrar el humor en tu rutina
La propuesta de Chamfort no debe interpretarse como una tarea más en tu agenda que te obligue a forzar la alegría. En realidad, se trata de adoptar el sentido del absurdo para procesar lo que ocurre a diario.
- Consume contenido inteligente: elige lecturas o programas que usen la ironía para analizar el mundo; te ayudará a entrenar tu propio humor.
- Busca conexiones reales: dedica tiempo a hablar con personas que compartan tus intereses y que sepan ver la realidad desde otra perspectiva.
- Enfócate en las contradicciones: fíjate en esas pequeñas ironías diarias que nos suceden a todos y permítete sonreír ante ellas en lugar de enfadarte.
- Baja el nivel de preocupación: pregúntate si lo que te agobia hoy importará dentro de un año. Si la respuesta es negativa, busca el lado cómico de la situación.
No se trata de caer en una falsa positividad. De seguro habrá días marcados por el dolor o el agotamiento real donde la risa será imposible. Chamfort sabía que el sufrimiento es parte de la vida y su frase no busca generarte culpa por estar mal.
La máxima sobre el “día perdido” funciona como una brújula a largo plazo, no como un mandato que debas cumplir cada minuto de tu existencia. Por eso, respetar tu tristeza es tan necesario como buscar espacios para la risa cuando vuelvas a tener fuerzas.
Este texto se ofrece únicamente con propósitos informativos y no reemplaza la consulta con un profesional. Ante dudas, consulta a tu especialista.







