¿Para qué sirve el aceite de almendras? 6 usos para la piel y el cabello

¿Tienes un frasco de aceite de almendras en el mueble del baño y no sabes para qué sirve o cómo usarlo? Este ingrediente es un clásico de la cosmética porque funciona como un emoliente. Es decir, ayuda a suavizar y crear una película que impide que el agua se evapore, tanto de la piel como del cabello.
Sin embargo, debes recordar que el aceite por sí mismo no aporta agua (no hidrata). Entonces, debe usarse como un protector que ayude a conservar la hidratación que ya tienes. Aquí tienes seis formas de aprovecharlo al máximo.
Tres usos esenciales para tu piel
El aceite de almendras es ideal para las pieles que necesitan un extra de suavidad y protección frente a las agresiones externas.
- Suavizar cutículas y zonas ásperas: si tus manos sufren o tus talones están agrietados, dedica un minuto a masajear estas zonas con una gota de aceite. La aplicación constante flexibiliza la piel y evita que aparezcan esas molestas durezas.
- Sellar la humedad tras la ducha: este es el mejor momento para aplicarlo. Con la piel todavía húmeda, extiende el aceite por todo el cuerpo, salvo en el rostro. Esto atrapa el agua y la deja mucho más elástica que si lo aplicaras sobre la piel seca.
- Retirar el maquillaje y el protector solar: las grasas disuelven otras grasas. Por eso, masajea una pequeña cantidad sobre tu rostro seco para deshacer los restos de productos resistentes. Después, utiliza tu gel limpiador habitual para retirar cualquier residuo oleoso de la piel.
Tres estrategias para un cabello brillante
En el cabello, este aceite actúa sobre la capa externa de la fibra, aportando luz y facilitando el peinado.
- Potenciar tu acondicionador o mascarilla: añade un par de gotas a tu dosis habitual de crema capilar antes de aplicarla, para que el producto desenrede mejor y deje un acabado más sedoso en las melenas más secas.
- Proteger tus puntas antes del lavado: aplica el aceite de medios a puntas veinte minutos antes de entrar en la ducha. Así, impide que el champú arrastre los aceites naturales de tu cabello, manteniéndolo más sano y suave tras el aclarado.
- Controlar el encrespamiento diario: frota dos gotas entre las palmas de tus manos y pásalas suavemente sobre el cabello seco de medios a puntas. Este toque final sella la fibra y reduce la electricidad estática sin que tu pelo se sienta pesado.
Precauciones a tener en cuenta
A pesar de sus beneficios, el aceite de almendras no es apto para todo el mundo ni para todas las situaciones. Debes tener en cuenta estos matices:
- Presta atención a las alergias: si tienes alergia diagnosticada a los frutos secos, evita su uso por completo. Puede provocar reacciones.
- No sustituyas la hidratación profunda: si tu piel está muy deshidratada (le falta agua), el aceite no bastará. Necesitas aplicar primero una crema humectante o un sérum y luego el aceite para sellar esos ingredientes.
- Ten cuidado con los poros: en el rostro, este aceite tiene una probabilidad media de tapar los poros. Si tu piel tiene tendencia al acné o es muy grasa, limítalo solo al paso de la limpieza y asegúrate de lavarlo bien después.
Con el aceite de almendras, la regla de oro es que menos generalmente es más. No necesitas grandes cantidades para ver resultados; basta con unas gotas bien repartidas para disfrutar de una piel y un cabello mucho más saludables.
Este texto se ofrece únicamente con propósitos informativos y no reemplaza la consulta con un profesional. Ante dudas, consulta a tu especialista.







