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Séneca sobre alcanzar tus metas: "Mientras aplazamos, la vida pasa.”

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La frase de Séneca actúa como un golpe de realidad con respecto al tiempo y la vida. Al aplazar, no detienes el tiempo; este sigue andando y, con él, la vida.
Séneca sobre alcanzar tus metas: "Mientras aplazamos, la vida pasa.”
Escrito por Daniela Bernal
Publicado: 27 marzo, 2026 20:00

Para nadie es un secreto que en la actualidad el tiempo parece irse a toda velocidad. En un abrir y cerrar de ojos pasan las horas, días y semanas. Y en ese ritmo frenético es posible que aplaces decisiones, cambios o acciones importantes.

El filósofo romano Séneca, en sus Cartas a Lucilio, nombra una frase que le va como anillo al dedo a esta situación: “Mientras aplazamos, la vida pasa.” Con esto nos da un recordatorio sobre la naturaleza de nuestra existencia, y es que el tiempo representa un recurso limitado. Al postergar decisiones, ese valioso recurso se va consumiendo en un estado de espera.

¿Qué disfraces usa el aplazar?

Por lo general, solemos posponer acciones o decisiones importantes escudándonos en la prudencia. Nos decimos que nos estamos preparando para dar el paso o que estamos esperando el momento perfecto. Pero la realidad es que en esa espera, el presente se está consumiendo.

Esto se puede ver de distintas formas en la vida cotidiana. Por ejemplo, esa inscripción en el gimnasio o en un curso que te interesa, pero que nunca completas por falta de tiempo. También está presente en esa llamada que pospones a un amigo o familiar sobre una conversación profunda que tienen pendiente y no sabes cómo afrontar. O incluso cuando centras tus acciones en pro del mañana, olvidándote de vivir el hoy.

Ten en cuenta que el coste de posponer no siempre se nota de inmediato. Aparte del tiempo transcurrido, todo lo que tienes sin resolver ocupa un espacio en tu mente, consumiendo energía constante y creando un ruido mental que te acompaña.

¿Cómo aplicar la filosofía de Séneca?

Para poner en práctica la idea de Séneca, debes comenzar por revisar dónde estás invirtiendo tu capacidad de decisión y acción. Esto lo puedes hacer mediante acciones concretas.

  • Audita tu tiempo. Haz una lista de las actividades que realizas y las que llevas tiempo aplazando. En estas últimas, pregúntate ¿por qué las postergas? Si la respuesta es por incomodidad o temor, atrévete a dar el paso e intentarlo.
  • Evita esperar a tener “claridad absoluta”. En muchas ocasiones posponemos actividades porque no poseemos la máxima claridad mental. Ten en cuenta que esa claridad surge de la acción y no de la introspección previa. De manera que inicia la tarea, dando un pequeño paso, como escribir el primer párrafo del informe que llevas días posponiendo. Esa acción te dará el impulso y la lucidez para continuar.
  • Prioriza el vínculo sobre la agenda. También hay casos en los que aplazamos expresarle nuestros sentimientos a amigos y familiares por falta de tiempo, pensando que “lo diremos después”. Pero ten en cuenta que esos momentos perdidos no regresan y se quedan como un pendiente en nuestra mente. Para evitarlo, haz un espacio inamovible en tu agenda para pasar tiempo con las personas que más quieres.

La frase de Séneca nos recuerda que muchas veces no perdemos la vida por grandes errores, sino por seguir retrasando lo que ya sabíamos que era importante. El futuro no debe impedirte vivir el presente. Por ejemplo, envía ese correo de trabajo que llevas días aplazando o dile a tus amigos y familiares que los quieres hoy. Así podrás vivir el presente, sin verlo escurrirse entre tus dedos.

Este texto se ofrece únicamente con propósitos informativos y no reemplaza la consulta con un profesional. Ante dudas, consulta a tu especialista.