Causas del sudor frío y qué hacer

El sudor frío es una reacción que se puede asociar a múltiples causas. En las líneas siguientes te exponemos sus principales desencadenantes.
Causas del sudor frío y qué hacer
Diego Pereira

Revisado y aprobado por el médico Diego Pereira.

Última actualización: 25 enero, 2022

La sudoración es un mecanismo natural del cuerpo para regular su temperatura corporal. Su evaporación permite reducir la temperatura, al término que se eliminan también algunas sustancias tóxicas (amoniaco, urea y demás). Es por esto que sudas cuando hace calor o cuando practicas actividades extenuantes. Sin embargo, existe el fenómeno conocido como sudor frío.

Este se corresponde con la activación del mecanismo de transpiración por causas que no responden a las anteriores (calor o esfuerzo). Dado que la temperatura del cuerpo es normal, percibes el sudor como si este estuviese frío. Hasta cierto punto no se conocen las causas de este fenómeno, aunque por supuesto se han identificado varios candidatos como posibles responsables.

Principales causas del sudor frío

El cuerpo humano tiene dos tipos de glándulas sudoríparas: las ecrinas, que se encuentran por todo el cuerpo; y las apocrinas, las cuales se localizan en las axilas y la ingle. El sudor frío se puede desarrollar a través de cualquiera de estas dos, aunque las últimas están relacionadas principalmente con cambios hormonales y alteraciones del estado de ánimo.



Los investigadores están de acuerdo en que no siempre existe una relación causal entre los sudores fríos y una condición subyacente. Pese a ello, en muchas ocasiones este tipo de experiencia se corresponde con una condición que se puede diagnosticar. Recogemos a continuación las principales causas del sudor frío.

1. Procesos infecciosos

El sudor frío en procesos infecciosos
La fiebre que caracteriza a muchas enfermedades infecciosas suele asociarse al sudor frío.

Cualquier proceso infeccioso que esté atravesando tu organismo puede desencadenar sudores fríos. Normalmente, una persona suda como respuesta automática a la fiebre. Esta es una reacción del cuerpo para activar al sistema inmunitario y perturbar el crecimiento de microorganismos sensibles a la temperatura.



Por tanto, si experimentas sudores fríos en compañía de fiebre es muy probable que estés atravesando por un proceso infeccioso. El abuso de ciertas drogas (como la metanfetamina) también puede desencadenar episodios de fiebre, lo que daría como resultado este tipo de sudoración.

2. Trastornos de ansiedad

Con la etiqueta de trastornos de ansiedad se describe una serie de trastornos que comparten ciertas características en común. El trastorno de pánico, el trastorno obsesivo compulsivo o el trastorno de estrés postraumático son algunos de ellos. Un síntoma que muchos pacientes desarrollan en todos estos trastornos es la sudoración excesiva, en el marco de lo que se conoce como respuesta de lucha o huida.

Esta última es una reacción que se origina ante una amenaza a la integridad del individuo (de acuerdo con los criterios subjetivos de este). En general, este tipo de sudoración se produce para evitar el sobrecalentamiento debido a los cambios metabólicos internos. El aumento del ritmo cardíaco, del flujo sanguíneo, la tensión muscular y demás pueden aumentar la temperatura.

3. Hipoxia

La hipoxia es el término médico que se utiliza para hacer referencia a la deficiencia de oxígeno. Por ejemplo, la que se desarrolla por altitud, inhalar humo, asfixia o algunas enfermedades (enfermedad pulmonar obstructiva crónica, entre otras). La sudoración provocada por la hipoxia también es una consecuencia de la respuesta de lucha o huida.

Existen diferentes grados de tolerancia a la hipoxia. La actividad física, la dieta y algunos factores psicológicos (como la neurosis, por ejemplo) pueden hacer que una persona sea más sensible a las restricciones de oxígeno. Puedes desarrollar hipoxia como consecuencia de sobredosis de drogas, paro cardíaco, ahogamiento y complicaciones en el suministro de anestesia general.

4. Trastornos hormonales

Los desequilibrios hormonales provocan una serie de cambios metabólicos en todo el organismo. Aumento de peso, aumento o disminución de la frecuencia cardíaca, ansiedad, visión borrosa y mayor sensibilidad al frío son los más frecuentes. A estos también se les añade el sudor frío, una respuesta natural para controlar estos cambios internos del organismo.

La menopausia, la ingesta de algunos medicamentos, los trastornos de la alimentación, los trastornos de tiroides, la diabetes, la pubertad y demás son solo algunos a destacar. En estos casos la sudoración suele tener un impacto mayor, ya que en muchos pacientes la sensibilidad a los cambios de temperatura puede provocar que esta desencadene mareos, náuseas y debilidad.

5. Hipoglucemia

El sudor frío en la hipoglucemia
El sudor frío es uno de los tantos síntomas de la hipoglucemia, una situación especialmente frecuente en pacientes diabéticos.

La hipoglucemia es el bajo nivel de azúcar en sangre. Deficiencias hormonales, la superproducción de insulina, enfermedades hepáticas o renales, una dieta deficiente, el exceso de alcohol y la ingesta de algunos medicamentos, entre muchas otras cosas, pueden incentivar cuadros de hipoglucemia.

Aparte de sudoración, también experimentarás latidos cardíacos irregulares, fatiga, piel pálida, irritabilidad, hormigueos y ansiedad. Una diabetes mal controlada también te puede hacer experimentar hipoglucemia. Al margen de estas explicaciones para el sudor frío destacamos otras posibles causas:

  • Ataques cardíacos.
  • Shock.
  • Síncope.
  • Traumatismos o lesiones.
  • Ataques cerebrovasculares.
  • Hipotensión.
  • Reacciones alérgicas.
  • Hiperhidrosis.

Podemos enumerar cientos de explicaciones que tienen la sudoración fría como uno de sus síntomas, pero estas son las más comunes. Siempre habrá una condición subyacente que desencadene la reacción, a pesar de que esta se pueda o no diagnosticar.

¿Qué hacer si estoy sudando frío?

En el orden del párrafo anterior, los sudores fríos se tratan atacando la condición que los está generando. Por tanto, es necesario un diagnóstico que descarte las afecciones que se han enumerado para proceder a controlarlas de manera específica. Por supuesto, existen un par de cosas que puedes hacer desde casa.

Lo principal es tomar tu temperatura corporal con ayuda de un termómetro. Así puedes descartar un proceso infeccioso que esté generando fiebre. En caso de que así sea, puedes tomar medicamentos de venta libre para controlarla y acudir al médico para identificar la causa.

Si se trata de un episodios aislado, puedes simplemente utilizar varias prendas de ropa para hacer frente a la sensación. Por el contrario, si has experimentado estos cuadros de forma repetitiva no dudes en consultar con un especialista. Este descartará cualquier tipo de trastorno metabólico, hormonal, endocrino y demás que puede ser el causante del sudor frío.

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  • Lowenthal, R. M., Taylor, B. V., & Tan, B. S. Cold sweats. The Lancet. 2000; 356(9247), 2064.