Cómo combatir las plagas en las suculentas

Los insectos son enemigos de la vegetación. Si no los detectas y eliminas a tiempo, infectan y matan las plantas. Para evitarlo te enseñamos a deshacerte de las plagas en las suculentas.
Cómo combatir las plagas en las suculentas

Escrito por Luz Marina Carpio Hernández, 04 junio, 2021

Última actualización: 04 junio, 2021

Las plantas crasas están de moda en la decoración, debido a su belleza y poca demanda de cuidados. Lucen carnosas porque almacenan agua en los tallos, las hojas y las raíces. Sin embargo, su robustez no las exime de enfermedades. Muchas de sus infecciones son causadas por plagas en las suculentas.

Aunque no implican atención constante, están propensas al ataque de insectos. Si ocurre, las consecuencias serían debilidad, malformaciones, manchas y heridas en los tejidos del ejemplar.

6 plagas en las suculentas y cómo combatirlas

De acuerdo con la Organización Internacional para el Estudio de Plantas Suculentas, el atractivo de estas deriva en la adquisición de la especie como planta ornamental. Son variadas en tamaños y colores, por lo que engalanan jardines, salas, oficinas y tiendas.

Su resistencia las posiciona como una de las favoritas gracias a su metabolismo reducido y cierta independencia. No obstante, confiar en que sobrevivirán por sí solas podría afectarles hasta la muerte, pues los insectos afectan su salud.

1. Cochinilla algodonosa

La cochinilla algodonosa es de las más peligrosas plagas en las suculentas. Segrega sacos de huevos que aparentan una sustancia algodonosa, capaz de provocar fumagina u hongo negro.

Esta clase de cochinilla es blanquecina, gris claro o marrón y mide hasta 4 milímetros. Se amontona debajo de las raíces o en el reverso de las hojas.

Para salvar la planta es necesario considerar a tiempo la enfermedad. Si lo logras, limpias la zona afectada con un bastoncillo o algodón empapado de jabón potásico o alcohol.

Plantas suculentas.
Las suculentas son buscadas porque demandan poco cuidado, pero eso no las exime de ser susceptibles a enfermar.

2. Cochinilla de escudo

Las cochinillas de escudo se pegan a la superficie de las suculentas para alimentarse de la savia. Las ubicas en áreas de sombra y las reconoces por sus escamas marrón.

Con el caparazón se protegen de insecticidas, por lo que debes eliminarlas con un objeto afilado. Algunas veces la adherencia es tan fuerte que al despegarlas queda un agujero en la planta. En este caso, cura la herida aplicando canela en polvo.

3. Gorgojos

Los escarabajos pequeños o gorgojos son plagas en las suculentas que se comen las raíces o las hojas. Es posible verlos en distintos tamaños y formas, actuando desde que son larvas. Al crecer, su hocico se alarga y atacan hasta marchitar la planta.

El método más efectivo para curar la infestación es con insecticidas que contengan aceite de neem. Un artículo de la revista Vinculando, titulado “El neem en la salud animal y en el control de plagas”, explica que sus propiedades inhiben el desarrollo de huevos, envenenan larvas y es efectivo para defender las plantas de defoliadores.

4. Hormigas

No son propiamente una plaga, pero un ejército de hormigas pone en riesgo tus suculentas. Su presencia es señal de otros males que sufre la especie. Además, suelen perforar las hojas.

Las llama el néctar de la floración y sustancias dulces que segregan algunos bichos, como las cochinillas. Asimismo, transportan plagas de una planta a otra.

El primer paso para erradicarlas es acabar con las pestes que pudiera tener la suculenta. Complementa con un cebo o diatomita. Esta última es considerada como un protector de plantas ante hongos e insectos, de acuerdo con la publicación “Usos de la tierra diatomea”, de la revista Tecnicaña.

5. Pulgones

Miles de especies vegetales son devoradas por los pulgones, unos insectos con forma de gota y de coloración amarilla, negra o verde. Miden pocos milímetros y sobreviven absorbiendo el jugo de los tallos y las hojas. Igual que las cochinillas, sueltan una sustancia azucarada que atrae hormigas.

Prefieren las flores para refugiarse y expandir moho. Tienden a deformar la suculenta, la que agoniza mostrando rosetas y torceduras.

Combátelos con una mezcla de alcohol al 70 % desleído en agua y rociado con un pulverizador. Hazlo de noche, así el sol no quema las hojas.

Una segunda sugerencia es la combinación de ajo, ajíes y menta, hervidos y reposados para regar la planta con su agua durante 5 días. Lo haces hasta que desaparezca la peste.

6. Babosas y caracoles

Suelen ser plagas de exteriores que optan por ambientes húmedos y oscuros para reproducirse. Las babosas no tienen caparazón, mientras que los caracoles sí. Llegan a comerse completa la planta.

Puedes trasladarlos a otro lugar y cercar la suculenta con cáscaras de huevo o trampas de cerveza en las que caen con facilidad. También funcionan los tratamientos vendidos en comercios.

Hormiga.
Las hormigas no son plagas de las suculentas en sí, pero revelan que la planta está enferma si las localizamos en sus alrededores.

Cuidados generales de las suculentas

La protección ideal para tus suculentas comienza con la prevención, es decir, podando las hojas en mal estado, nutriéndolas con té de plátano y cáscaras de huevo, regándolas cuando el sustrato esté seco y alejándolas de las que estén enfermas.

Algunos consejos adicionales son los siguientes:

  • Si recién compras una, no la juntes de inmediato con las antiguas. Es conveniente la cuarentena para detectar posibles plagas.
  • Opta por los remedios caseros o ecológicos. Siempre se anteponen a los químicos por ser menos tóxicos y agresivos.
  • No recicles sustrato de plantas infectadas. Este componente se contamina con larvas, patógenos o bacterias. Algunas alternativas para sanarlo son regarlo con agua hirviendo, con alcohol o dejándolo al sol varios días.

Claves para embellecer las suculentas

Hay tres puntos básicos para que las suculentas alcancen belleza máxima: ubicación, fertilizante y riego. En exteriores aprovechan las altas temperaturas y la intensidad solar. En interiores les favorece una zona con suficiente luminosidad.

Busca un abono especial y respeta tanto la dosis como la frecuencia que indica el fabricante. En cuanto al riego, no se llevan del todo con la humedad, pero lo necesitan para su floración y crecimiento. Cada 10 o 15 días estará bien. Si es colgante, hidrátala por inmersión.

Poniendo en práctica estas recomendaciones tendrás una planta bonita y libre de insectos. Dedícale tiempo a tu jardín de suculentas.

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