¿Cuándo es riesgoso el consumo de algas?

Las algas tienen un alto atractivo a nivel nutricional y despiertan el interés de la ciencia en saber más sobre sus propiedades, tanto positivas como negativas. ¿Entraña riesgo su consumo?
¿Cuándo es riesgoso el consumo de algas?
Anna Vilarrasa

Escrito y verificado por la nutricionista Anna Vilarrasa el 19 febrero, 2021.

Última actualización: 19 febrero, 2021

Los vegetales marinos son un ingrediente muy presente en algunas cocinas del mundo y en otras empiezan a ganar presencia. Son valorados por sus propiedades y nutrientes. Aunque poca gente sabe que también puede ser riesgoso el consumo de algas. 

Los peligros principales se deben a su alto contenido en yodo y a la posible contaminación con arsénico y otros metales pesados. Por eso conviene ser prudentes y realizar un consumo moderado.

¿Qué son las algas y cuáles son sus beneficios?

En términos generales se denomina algas a todas las plantas que habitan en el mar. Existen más de 20 000 especies de ellas, de las que unos centenares han sido consumidas por los humanos a lo largo de la historia.

A nivel nutricional se trata de un alimento interesante, caracterizado sobre todo por la concentración de proteína y la fibra que aportan. Además, en la mayoría de ellas destacan elevadas cantidades de minerales como el calcio, el yodo, el hierro, el fósforo y el potasio.

Gracias a esta composición se considera un producto saludable. Son ligeras y saciantes, igual que las verduras terrestres. Algunos de sus componentes pueden resultar beneficiosos para la salud.

La investigación en esta área es todavía reciente y son necesarios más datos de estudios con humanos. Pero se han observado posibles beneficios en la salud digestiva y en el control de peso. Por otro lado, podrían colaborar a reducir el riesgo de algunas enfermedades, como las cardiovasculares, la diabetes y la osteoporosis.

Algas en preparación culinaria.
Las algas ganan cada vez más terreno en la gastronomía, apareciendo en cocinas que antes no las consideraban.

El riesgo del consumo de algas a consecuencia del exceso de yodo

El consumo de algas está en auge debido a sus beneficios para la salud, pero no está exento de riesgos. Ya en el año 2015 la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria incluyó los riesgos potenciales asociados al uso de las algas marinas entre los 18 problemas emergentes de Europa relacionados con la alimentación.

El primero de los responsables de esta llamada a la precaución es la cantidad de yodo presente en la mayoría de ellas. En efecto, algunas especies como la nori, la kombu o la wakame contienen más de 5 veces las cantidades recomendadas de este mineral por 1 gramo de producto.

Desde la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) alertan que en España el consumo de algas crece a un ritmo tan acelerado, que se puede calificar de potencialmente peligroso.

El yodo es un componente esencial para el organismo. Participa en la síntesis de hormonas tiroideas, en el desarrollo del sistema nervioso central, en el crecimiento y en la regulación del metabolismo.

Sin embargo, en exceso es peligroso y puede causar problemas. Según indica la Oficina de Suplementos Dietéticos del gobierno de Estados Unidos hay que considerar los siguientes efectos del yodo si se superan los valores de las recomendaciones:

  • Aumento de la glándula tiroides o bocio.
  • Cáncer de tiroides.
  • Ardor en boca, garganta y estómago.
  • Náuseas, vómitos y diarrea.

¿Cuál es la cantidad diaria recomendada de algas?

Ante todo, cabe remarcar que las algas son consideradas un alimento seguro por los expertos. Así se puede leer en el documento especial de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria sobre las algas o en la legislación de la Agencia Americana de Alimentos y Medicamentos.

Sin embargo, existen riesgos potenciales para la salud por un posible exceso de yodo, acumulación de metales pesados y radioisótopos. Así que, para evitar que el consumo de algas sea riesgoso, debe hacerse con moderación.

Establecer cantidades diarias recomendadas resulta complicado por los múltiples factores que entran en juego. En el caso del yodo, la presencia puede ser muy variable según la especie, la zona de cultivo, la estación de recolección o el almacenaje.

También se sabe que la aceptación y asimilación por parte de los usuarios es diferente. La flora intestinal de los pueblos con un consumo histórico de algas esté preparada para metabolizarlas y gestionar estos excesos. Esto no es así para todos aquellos que encuentran en los vegetales marinos un producto nuevo.

De forma oficial no existen recomendaciones de consumo, mientras tanto no se superen las cantidades máximas recomendadas de yodo y arsénico.

Bocio por exceso de yodo de las algas.
El bocio es el agrandamiento de la glándula tiroides y puede suceder por un exceso de yodo en la dieta.

Lo riesgoso del consumo de algas con arsénico

El principal foco de atención ha estado siempre en la cantidad de yodo y su relación con los problemas de tiroides. Pero existen otros riesgos relacionados con este vegetal marino. Uno de ellos el arsénico.

Este elemento presente en algunos mares y lagos es tóxico en determinadas cantidades para los humanos. Y las algas poseen la capacidad de bioacumular los tóxicos del mar, con lo que su presencia aumenta de forma exponencial.

Algunos estudios muestran que las algas de consumo más común en la mayoría de los países, tanto asiáticos como de Occidente, tienen elevados niveles de arsénico. Una de ellas es el hiziki, con cantidades alrededor de los 110 miligramos por kilo.

La kombu, la kombu atlántica, la kelp y la lechuga de mar se consumen de forma directa y en snacks, ensaladas, sushi o sopas. Pero también son ingredientes de otros productos manufacturados, con lo que la ingesta puede ser alta. 

Una vez ingerido, el arsénico se acumula en algunos tejidos como el pelo, las uñas, los huesos, los pulmones y la piel. En animales y humanos también se ha observado su paso a través de la placenta y su presencia en la leche materna.

¿Qué consecuencias conlleva la intoxicación con arsénico? En su forma aguda provoca diarrea, vómitos, anorexia, pérdida de peso, calambres o alteraciones del sistema nervioso central. Además, fue uno de los primeros elementos identificados como posible carcinógeno.

Recomendaciones para un consumo de algas no riesgoso

Ante la falta de legislación específica y debido a la existencia tanto de beneficios como inconvenientes en su consumo, conviene ser prudentes con la ingesta de algas.

Esto no quiere decir eliminarlas por completo de la dieta, sino ser cautelosos con ellas. Comerlas de forma esporádica y en pequeñas cantidades no está mal.

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