¿En qué consiste la terapia Gestalt?

La terapia Gestalt es útil para casos de ansiedad, depresión, situaciones de duelo y problemas de autoestima. ¿En qué consiste?
¿En qué consiste la terapia Gestalt?
Maria Fatima Seppi Vinuales

Escrito y verificado por la psicóloga Maria Fatima Seppi Vinuales el 12 octubre, 2021.

Última actualización: 12 octubre, 2021

En psicología existen distintos tipos de terapia. Todas ellas tienen como objetivo lograr el bienestar biopsicosocial de los pacientes para aliviar su sufrimiento y promover el cambio que desean. Por supuesto, cada una de las corrientes terapéuticas tiene sus propios principios y herramientas. ¿Has escuchado hablar de la terapia Gestalt?

Esta modalidad se encuentra enmarcada dentro de lo que se llama «psicología humanista». Se interesa por los procesos, aquello que está siendo, y no tanto por los contenidos, ya que muchas veces estos están repletos de prejuicios y mandatos que preestablecen la lectura de una situación. Veamos un poco más de qué se trata.

¿Qué es la terapia Gestalt y cuáles son sus características?

El punto de partida de la terapia Gestalt es que concibe al ser humano como una unidad entre cuerpo y mente. Entre sus objetivos principales figura el hecho de que la persona pueda conocer cómo funciona en el mundo y cómo puede hacerlo mejor. Sus características abarcan lo siguiente.

Pone el foco en el aquí y en ahora

En este tipo de terapia se entiende que las personas son producto de las circunstancias, pero no hay interés por volver hacia el pasado. Por el contrario, se enfoca en el momento actual para dotar de recursos a quien lo necesita. Lo que importa es la vivencia tal y como se percibe en el momento.

Pone el foco en el aquí y en ahora
Esta terapia propone centrar la atención en el momento presente para identificar los recursos que permitirán superar las dificultades.

Ayuda a tomar conciencia

La toma de conciencia es otro de los principios básicos de la terapia Gestalt. De allí que le da mucha importancia al registro de las sensaciones y emociones presentes para poder hacer una lectura de ellas e identificar qué le pasa a la persona.

Contribuye a la aceptación

Del punto anterior se desprende otro concepto clave; la aceptación. A partir de identificar qué es lo que le está pasando, la persona debe aprender a aceptarlo. Solo así es capaz de ser dueña de sí, de vivir en autenticidad.

Asimismo, la aceptación le permite dar el primer paso para poder actuar y emplear los recursos de los que dispone. Todo aquello que evita, oculta o quiere silenciar es lo que posteriormente se transforma en malestar.

Enseña a responsabilizarse

Aceptar también implica responsabilizarse. Por eso, la persona es capaz de convertirse en protagonista para promover el cambio que desea. Este modelo terapéutico incrementa la consciencia de lo que sucede y ayuda a comprender cómo ha ocurrido tal situación para motivar al cambio.

Entre otras cosas, cabe destacar que la terapia Gestalt considera que el ambiente y el individuo están en una relación de reciprocidad. De esta manera, recuerda que las personas siempre son posibilidades abiertas, que son libres de tomar decisiones y que no hay una determinación. Algunos de sus principales referentes son Paul Goodman, Fritz Perls y Laura Perls.



Técnicas más frecuentes

Una de las técnicas más utilizadas en la terapia Gestalt es la silla vacía. Es una manera de enfrentar al paciente con el conflicto, aquello que lo aqueja o un asunto no resuelto. Para ello, la persona debe establecer un diálogo, por ejemplo con una persona ausente. En este le expresará lo que desee.

Asimismo, puede usarse para tener un diálogo con uno mismo, en un intento por «reconciliar» dos aspectos (partes de sí) que no están integrados, como por ejemplo la valentía para algunas cosas y los temores para otras.

De este modo, el paciente va intercambiando el lugar y aquella situación que expone, para dar respuesta a aquello que surge a través de esta técnica vivencial. Sirve también como una forma de catarsis.

Otras técnicas utilizadas con regularidad son las siguientes:

  • Dramatización. Consiste en representar un determinado papel a través del juego de rol.
  • Diálogo. Se refiere al hecho de comunicar lo que sucede en el aquí y ahora. Si bien se centra en el paciente, también se incluye lo que le sucede al terapeuta en ese momento.
  • Amplificación. Como su nombre lo indica, se trata de ampliar o llevar al máximo la sensación o emoción, y hacerla parte de toda la persona.
  • Fantasía o ensueño dirigido. El paciente cierra los ojos y va imaginando diferentes situaciones.

¿Para quiénes se recomienda la Terapia Gestalt?

La terapia Gestalt resulta muy útil para múltiples situaciones y padecimientos. De hecho, no solo se trabaja a nivel individual, sino también de forma grupal, familiar o institucional. Algunos casos en los que se utiliza son los siguientes:

  • Abordaje de la ansiedad, sobre todo por su orientación hacia el presente.
  • Situaciones de duelo y separaciones.
  • Dificultades para relacionarse.
  • Autoestima.
  • Casos de depresión.
¿Para quiénes se recomienda la Terapia Gestalt?
Este tipo de terapia es idónea para personas con ansiedad, depresión, mala autoestima, entre otros.


La terapia Gestalt, importante herramienta de autoconocimiento

Al considerar la «integración» como un principio básico, la terapia Gestalt se orienta hacia la unidad de las personas. Con ello, supera esa ruptura tradicional y largamente extendida respecto a la mente-cuerpo, emoción-racionalidad, que prioriza solo algunos aspectos.

A su vez, entiende a las personas como un todo, que es mucho más que la suma de sus partes. Así, busca que logren conectar con todas ellas, sin rechazar ninguna. Todo lo anterior facilita el autoconocimiento y orienta hacia un cambio real.