Cómo evitar despertar de la siesta hecho un zombi

Uno de los secretos para no levantarse más cansado después de la siesta está en su duración. Pero también hay otros trucos para conseguirlo.
Cómo evitar despertar de la siesta hecho un zombi

Escrito por Yamila Papa Pintor, 09 mayo, 2017

Última actualización: 05 abril, 2021

Descansar un rato por las tardes es un privilegio que no cualquiera puede tener. Y es que los fanáticos de dormir tras el almuerzo a veces deben evitar la tentación porque, al levantarse, no pueden volver a la normalidad; ya que tienen un despertar de la siesta peor y más cansado que cuando se acuestan.

En el siguiente artículo te contamos cómo evitar despertar de la siesta hecho un zombi. ¡Toma nota!

Los beneficios de la siesta para la salud

Despertar de la siesta bien puede ser complicado.
Las siestas pueden ser beneficiosas o dañinas, dependiendo como se vea.

Según el país y la época del año, el número de personas que duermen la siesta cada tarde (o, por lo menos, los fines de semana) varía.

Pero está claro es que el descanso en mitad del día es capaz de dar beneficios si no se extiende por más de media hora. En este sentido, la costumbre de echarse una siesta tras el almuerzo es antigua:

  • La palabra “siesta” deriva de “sexta”. Es decir, las doce del mediodía según la división canónica de los días.
  • Desde el siglo VI, como bien explica María Merino Bobillo, los monjes cumplen una de las reglas de San Benito que indica: “tras la sexta, descansar en el lecho con un silencio absoluto”.
  • Esta norma se extendió a los monasterios de Europa y, después, pasó a la sociedad laica.

Hoy en día sigue siendo una costumbre popular, sobre todo, en invierno. Así, se han realizado investigaciones y estudios científicos para reconocer en profundidad sus virtudes.

¿Siesta sí o siesta no?

Hasta el momento, los resultados son contradictorios:

  • Por un lado, afirman que provoca sobrepeso, trastornos respiratorios y diabetes y, por el otro, que reduce la presión arterial y la frecuencia cardíaca; ayudando a evitar problemas coronarios.
  • Para algunos la siesta es revitalizadora, quita la sensación de cansancio cuando el estómago está lleno y permite renovar las energías para continuar trabajando.
  • Sin embargo, para otros dormir por las tardes es sinónimo de levantarse “hecho un zombi“: sin reacción ni motivación.

La clave reside en la duración de la siesta. Si es demasiado extensa, no tiene beneficios. ¿Cuál es la medida adecuada? Entre 20 y 30 minutos. Y es que en ese lapso el cuerpo descansa, pero no pasa a la etapa de sueño profundo.

Dormir una siesta larga de 1 o 2 horas tiene los mismos efectos que acostarse a las diez y despertarse a las doce de la noche. ¿Cómo te sentirías? Agotado y de mal humor.

Esto se debe a que el cerebro “desconectó” pensando que disfrutaría de un sueño reparador de 7 horas, pero tuvo que volver a la realidad antes.

Despertar de la siesta más cansado después de dormir

Puede parecer una contradicción, pero es algo habitual. ¿Por qué al dormir más, uno se despierta más cansado? En realidad no tiene tanto que ver con la cantidad, sino con la calidad del descanso.

Los ciclos del sueño duran unos 90 minutos distribuidos de la siguiente manera:

  • 65 minutos de sueño ligero.
  • 20 minutos de sueño REM (profundo).
  • 5 minutos finales e intermedios entre ligero y profundo.

Por lo tanto, tal y como describen los resultados de un estudio realizado en el Laboratorio de Neurociencia Cognitiva y Sueño, si duermes una siesta de menos de 65 minutos todavía el cuerpo no se relajó lo suficiente como para pasar a la fase REM. Y, al despertar, te sentirás repuesto y con energía.

Lo contrario sucede si el despertador suena justo en esos 20 minutos de descanso profundo. Si te levantas de la siesta (o por la mañana) con demasiado sueño, esto quiere decir que no has respetado las etapas de descanso.

Dormir en exceso o dormir poco tienen los mismos efectos en el cuerpo. Además, debes tener en cuenta que si cada vez necesitas dormir más tiempo, quizás estés padeciendo de fatiga crónica, estrés o nerviosismo. En este sentido, la calidad de vida afecta al descanso.

¿Cómo evitar despertar de la siesta como un zombi?

Para despertar de la siesta puede ser necesario el café.
La cafeína, aunque suene contradictorio, podría ayudar.

No hay nada mejor que disfrutar de una siesta un domingo por la tarde, sobre todo, si hace frío o llueve. Además, un descanso breve a mitad del día es una técnica eficaz para recargar las pilas y tener más energía hasta la noche.

El problema es que a veces uno se excede y duerme varias horas la siesta. Es probable que, al despertar, ya sea de noche y el día esté terminando. ¡Y todavía tenías tanto por hacer! ¿Cómo evitarlo?

Pues bien, aunque creas lo contrario, la siesta y el café en estos casos pueden ir de la mano. La cafeína de esta bebida rebaja la sensación de “cansancio” tan habitual tras levantarse de la siesta.

Aunque el café interfiere en la conciliación del sueño, este efecto no es inmediato. Y aquí reside este “truco”: aprovechar las bondades de la siesta y del café al mismo tiempo.

  • La cafeína, según explica un artículo publicado por la Revista Brasileña de Anestesiología, es absorbida con rapidez por el tubo digestivo y aumenta su concentración en el plasma sanguíneo a los 20 o 30 minutos.
  • Es en ese momento cuando te sentirás más alerta, menos cansado y con más capacidad para pensar o realizar esfuerzos.

Entonces, es tan simple como elegir un café como postre y, después de beberlo, acostarse y dormir una siesta de no más de media hora. Al despertar, la cafeína estará haciendo efecto y evitarás esa sensación de ser un zombi por la oficina o en la casa.

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